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De emprendimiento a empresa: ¿Realmente hay una metamorfosis?

Definir un negocio es una tarea no tan sencilla. Tener claro el propósito es fundamental pero, para efectos prácticos, comienzan a aparecer variables que dan luces sobre si hay o no un punto exacto para saber cuándo se es un emprendimiento y cuando una empresa.

Estos marcos de referencia son especialmente importantes a la hora de presentarse a convocatorias, bien sea de financiación o de otro tipo. Usualmente en los términos y condiciones se establecen aspectos muy puntuales que pueden incluir o dejar por fuera a uno u otro negocio, pero no es por capricho. De entrada hay que señalar que aquí hay un gran ‘depende’ y que los lineamientos cambian de uno a otro actor.

De entrada, para analizar si se es un emprendimiento o una empresa, se puede hacer desde dos puntos: uno filosófico y uno práctico.

En cuanto al primero, no hay una definición exacta. Juan David Castaño, vicepresidente de fortalecimiento empresarial de la Cámara de Comercio de Bogotá, explica que esto se debe a que el emprendimiento, el ser emprendedor, es un estado de la persona. «No es que un emprendedor, a los 2 años de tener su emprendimiento, se vuelva un empresario. El emprendedor es una mentalidad, y es alguien que está constantemente observando, probando, ajustando y volviendo a probar«.

Desde le punto de vista práctico, los emprendimiento y las empresas pasan por diferentes etapas, según explica Castaño.

La ideación (cuando se tiene la idea y se hace un piloto), el lanzamiento (para probar en el mercado –product market fit– y hacer ajustes); luego viene la etapa de escalamiento (Scale Up), en la que los emprendimientos crecen. Previamente ya han probado el producto o servicio en el mercado, y entonces en lo que se enfocan es en el crecimiento; luego de esto es que llega la etapa de madurez, y ahí se hablará de una empresa.

Foto. Slidebean  (Unsplash)

Hay que resaltar que las definiciones, o los lineamientos, para que otras entidades puedan definir lo que una empresa es han venido cambiando. A través del Decreto 957 del 5 de junio de 2019 se modificaron las clasificaciones de lo que son las microempresas y las pymes: «Hasta ese decreto las empresas se definían por 2 características. El número de empleados y el volumen de activos. Era una definición que estaba atada a los activos que tenían las empresas. Hoy, con el boom de servicios, hay empresas que tienen pocos activos», explica Castaño.

Lo que pasó a partir del decreto es que, en cuanto al tamaño, las empresas se definen por su facturación, que varía de acuerdo con otros factores, como el tipo de industria al que pertenecen (manufacturera, servicios, comercio), «básicamente por el proceso de agregación de valor en cada una de sus cadenas». Así las cosas, es diferente hablar de una microempresa de manufactura, a una micro de servicios o comercio. Cada una tiene rangos diferenciales.

¿Cómo afectan estas etapas y definiciones a la hora de buscar oportunidades TIC?

Dentro de las convocatorias más recurrentes aparecen las de emprendimiento (aceleración, mentorías y similares) y están también las de financiación, solo por mencionar algunas. En casa caso, los parámetros dependerán de la organización que formule los términos. Algo que se está teniendo cada vez más en cuenta es «el tipo de reto que la empresa está afrontando. Las nuevas convocatorias cada vez más intentan identificar más es el tipo de reto (ideación, crecimiento, madurez)«, explica Castaño.

Entonces se empiezan a mover ciertos criterios, de acuerdo con los objetivos de las convocatorias. Allí aparecen aspectos como la edad de la empresa, ventas o tamaño (en número de empleados).

Castaño utiliza como ejemplo la convocatoria de MujeresTECH, para la que se pone como requisito un lapso de operación continua, un rango de ventas y tener equipo de personas. «Todo esto para uno identificar el reto que está teniendo esa compañía«.

Hay casos de casos

En alguna ocasión alguien lanzaba la pregunta ¿Amazon es una empresa de qué?. Algunos dijeron que de tecnología; otros, que de libros… Hoy en día es eso, pero también es una de telemedicina, de entretenimiento y muchas oras cosas más. La reflexión al final de la jornada era justamente que a veces no es necesario ‘enmarcar’.

Sin ir muy lejos, Rappi es uno de esos casos sui generis: es enorme, pero sigue siendo un emprendimiento, un unicornio. ¿Cuándo dejó de ser un emprendimiento para ser una empresa? Rappi es un emprendimiento desde el punto de vista filosófico, su mentalidad solucionar problemas, de probar, lanzar, ajustar, volver a probar y escalar. En ese mismo sentido hay empresas que no tienen mentalidad emprendedora.

«Rappi es una empresa que ya maduró (desde producto). ¿por qué la gente lo sigue llamando emprendimiento? por qué sigue recibiendo inversión (capital semilla), porque no ha parado de crecer».

Juan David Castaño, vicepresidente de fortalecimiento empresarial de la Cámara de Comercio de Bogotá.

Se puede ser una empresa y un emprendimiento, o se puede ser una empresa sin jamás haber sido un emprendimiento. Hay emprendimientos que jamás llegan a ser empresas maduras (ahí aparecen otras discusiones como la mortalidad de los emprendimientos y el ‘valle de la muerte’). Se puede ser una persona con una mentalidad emprendedora, sin que eso signifique tener un negocio. Una mentalidad emprendedora sirve para la vida en general, para resolver problemas, incluso en la privacidad del hogar. Y en cualquier caso, una empresa será llamada como tal siempre y cuando esté constituida (formalizada), con su respectiva actividad comercial.

Sandra Defelipehttps://sandradefelipe.wordpress.com/
Soy periodista, productora, formadora y emprendedora digital, y tengo el orgullo de ser la integrante más antigua de Impacto TIC, lo que ha hecho que este sea mi principal espacio de formación continua. También les tengo historias de capoeira, cultura y de Tenjo, Cundinamarca.

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