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Una de las situaciones que hacen más difícil la lucha contra el COVID-19 es que su comportamiento es bastante impredecible. Inicialmente considerado una enfermedad que atacaba solamente el sistema respiratorio, ha encontrado la forma de atacar otros sistemas y órganos del cuerpo humano. Países que comenzaron la reactivación económica han tenido que reactivar también medidas preventivas y de aislamiento para enfrentar la reaparición de los brotes de la enfermedad.

En Impacto TIC siempre tuvimos claro que hablar de «después del nuevo coronavirus» podía ser prematuro, pero con la información disponible hasta el momento de realizar los temas de este especial quisimos adelantarnos a cómo sería la nueva normalidad de la que todo el mundo habla.

Las sucesivas extensiones de la cuarentena en Colombia hablan de un proceso lento, que si bien solamente ha tenido un final pronto en la mente de los más optimistas, pesa cada vez más sobre la economía, las actividades culturales, las sociales, la educación, sin importar qué tanto hayamos podido reaccionar y aprender para enfrentar una situación ante la que nadie estaba preparado realmente… la única certeza es la incertidumbre.

Como uno de los contenidos con que cerraremos el especial El mundo después del coronavirus, compartimos hoy un resumen de lo que se prevé que podrá ser la nueva normalidad en los sectores más importantes de la sociedad, a partir de los ejercicios que realizamos a lo largo del último mes. Incluiremos algunos sectores que no fueron desarrollados de manera independiente, pero que también son de interés para la reactivación del país –inicialmente– y tal vez también para la del resto del mundo.


Ciencia: lecciones aprendidas… ¿y fijadas?

La experiencia actual tiene que servirle al país para revaluar la importancia de la ciencia como una disciplina transversal, que no debe ser vista como un terreno lejano y aislado del día a día de los ciudadanos. El futuro de la ciencia debe ser consecuente con un presente en el que su aporte ha sido invaluable para afrontar la crisis; la inversión, el reconocimiento y la divulgación deben ser consistentes con la importancia de un sector que, ni más ni menos, es la base para el desarrollo exitoso de la nueva normalidad.

La discusión no puede reducirse a comparar la importancia de la ciencia con la del fútbol ni la de Lionel Messi o Cristiano Ronaldo con Zulma Cucunubá, sino que debe trasladarse a escenarios concretos en los que la inversión del Gobierno permita que Colombia tenga una posibilidad cada vez mayor de autoabastecerse en materia científica, sin dejar de ser un jugador importante para la colaboración en el ámbito internacional; en la que la investigación en Colombia, desde las universidades, tenga los recursos necesarios para que los resultados trasciendan los límites de nuestra geografía.

Nuestro frágil sistema de salud debe ser fortalecido para que la primera línea de defensa contra las enfermedades –médicos, enfermeras y personal sanitario en general– no sean también el más vulnerable debido a la debilidad de nuestra infraestructura.

El COVID-19 hizo urgente que los reclamos de décadas para mejorar la ciencia y la salud del país se convirtieran en una realidad que nos tomó mal preparados. Lo ideal es que las lecciones aprendidas a la fuerza se conviertan en acciones para el futuro a corto, mediano y largo plazo.


Educación: ¿la emergencia nos llevará lo virtual?

La educación virtual no está regulada en Colombia. A partir de eso, el COVID-19 nos cogió mal parados y, en la mayoría de los casos, las herramientas tecnológicas permitieron salir de la urgencia de encontrar un recurso para improvisar una educación a distancia, pero lejos de un modelo de formación con unas metodologías y saberes propios de lo realmente virtual.

Hay casos concentrados en el mundo de la educación superior en los que lo virtual tiene un camino recorrido, que puede servir para desarrollar un verdadero modelo. Por ahora, con la salud y los educadores y los estudiantes como prioridad, el regreso a lo presencial sigue siendo un escenario del debate. La alternancia entre lo presencial y lo remoto es la primera alternativa.

Parafraseando al fundador del primer Colegio Virtual de Colombia, debemos decir que la idea no es hacer mal a distancia lo que estábamos haciendo bien de manera presencial, sino crear un modelo en educativo en el que la tecnología sea un factor determinante para mejorar la calidad de la educación, de los contenidos, de los profesores y de los estudiantes.


Trabajo: el mundo remoto y los nuevos paradigmas de la productividad

A diferencia de la educación, el teletrabajo sí está regulado en Colombia, pero tiene unas implicaciones que involucran desde lo contractual hasta el desarrollo diario de las labores (recodemos que la legislación de Teletrabajo es de 2008). En ese sentido, la emergencia ocasionada por el COVID-19 también llevó a que las empresas implementaran esquemas de trabajo remoto más que de teletrabajo propiamente dicho.

Pero más allá de la denominación, algunas de las cosas que quedaron claras es que los esquemas alternativos son una posibilidad válida, que los temores por la baja productividad desde la casa no han sido validados necesariamente en la práctica y que la productividad no debería medirse en términos del tiempo que pasamos sentados en una silla, sino del logro de unas metas y objetivos en tiempos razonables de ejecución.

Desde Impacto TIC venimos visibilizando modelos de trabajo flexible desde hace varios años. Sin embargo, dado el auge de plataformas, las complicaciones de la implementación a al fuerza, el desconocimiento de herramientas, los retos de seguridad y cultura, así como las dudas sobre el futuro del trabajo en espacios físicos, hicimos un repaso sobre los principales cambios y conceptos necesarios para poner en marcha el ‘plan retorno’. Será escencial que los trabajadores tengan la posibilidad de elegir.

Definidos los espacios, la formación y las herramientas, la capacidad de liderazgo se pone a prueba. La forma de coordinar equipos de trabajo cambiará, se requieren nuevas habilidades, conocimientos y metodologías. ¿Pero cuáles? Indagamos sobre productividad, nuevas definiciones, variables y pautas.


Economía: el significado más profundo de ‘reinventarse’

La pandemia de COVID-19 ha generado una intensa lucha entre la necesidad de preservar la salud y la necesidad de preservar la economía. Para algunos es una lucha sin sentido: trabajadores enfermos no garantizan la recuperación de ningún tipo; pero en medio del frenesí tecnológico que impulsa el teletrabajo, también hay escenarios en los que este no es una posibilidad real y en los que el alto grado de informalidad afecta las estructuras que dan sustento a una gran parte de los ciudadanos.

En el contexto mundial, el mundo no tiene antecedentes recientes de una crisis global causada por temas de salud. En materia económica, el término ‘reinventarse’ ha tenido un significado mucho más relevante en medio de una recesión que afectará por un buen tiempo a la mayoría de países del mundo. En un panorama complejo para la economía mundial, las herramientas tecnológicas y la innovación marcarán la pauta para la reactivación.


Gobierno: tenemos las herramientas y la voluntad; debemos ajustar las políticas 

El trabajo conjunto entre los gobiernos y las empresas privadas, especialmente aquellas del sector tecnológico, será fundamental para salir adelante en la nueva normalidad, y se espera que tenga continuidad, independientemente de qué tan parecida sea aquella a la normalidad anterior.

Gobierno y tecnología Govtech

Big Data, Analítica, Inteligencia Artificial… las herramientas para no tomar decisiones improvisadas, sino basadas en información que permita el mayor grado de precisión frente a los escenarios posibles, están al alcance de la mano. Pero también se requiere talento humano y una transformación en la educación para que se oriente a formar los profesionales del futuro, que también dependen de las políticas del país. Colombia quiere ser líder en Transformación Digital en América Latina, y la actual crisis hace que las políticas orientadas a lograrlo se conviertan en imperativos.


Cultura: entre los últimos de la fila para el regreso

Las retransmisiones y los eventos virtuales nos han dado un respiro durante el confinamiento. Pero siendo actividades en las que lo presencial tienen un gran valor, la reactivación de los conciertos, las obras, de teatro, el cine, los museos… ¡incluso las fiestas! se encuentra entre las últimas que se verán. Si bien los contenidos se han diversificado y se han apoyado en canales digitales, en la cultura y el entretenimiento podrían estarse gestando enormes brechas de desigualdad social.

futuro cultura colombia

Seguramente, las exigencias de bioseguridad y la reducción de los aforos, entre otras circunstancias, harán que los precios de las actividades culturales y de entretenimiento suban, lo cual podría hacerlas aún más limitada y restringidas, solo al alcance de aquellos públicos con mayor poder adquisitivo. Esto va en contravía de la cultura misma, que es un derecho y ha sido a su vez el soporte para mantener a las personas sanas y activas, tanto mental como físicamente durante la pandemia.

A esto se suman discusiones que se venían postergando pero que son cada vez más urgentes, como el equilibrio que se debe encontrar para trabajar con derechos de autor, la monetización de los emprendimientos culturales y las plataformas ideales para estos.


Sostenibilidad: ¿el campo o la ciudad?

El New York Times señaló que el miedo generado por el virus ha hecho que personas de diferentes partes del mundo consideren regresar al campo. En Perú 167.000 personas de áreas urbanas se inscribieron en iniciativas de gobiernos locales para solicitar ayuda para salir de las ciudades y regresar con sus familias.

En el caso de Bogotá la dinámica se asemeja y el mercado de finca raíz en municipios vecinos ha venido en aumento, lo cual se suma al desarrollo productivo de los mismos, que en últimas se alínean a estrategias para disminuir la densificación de los centros urbanos.

Dentro de esta migración aparecen nuevas tendencias, nuevos hábitos de consumo y producción, que se fortalecen gracias a la conciencia alrededor del cuidado del medio ambiente (que también se pueden poner en práctica desde las ciudades) y entonces se ponen sobre la mesa fenómenos como el ‘neorruralismo’.

Y en consecuencia, los cambios de hábito de consumo también llevan a un cambio en la producción y así surgen nuevas propuestas de negocios y emprendimientos, que responden al consumo consciente, saludable y responsable (tanto con personas, como con el medio ambiente y con prácticas de comercio justo).


Medios: los valores periodísticos, al rescate

Los medios venían de una situación económica difícil que empeoró con la pandemia. Pero en medio de las noticias falsas y de unos escenarios digitales en los que la credibilidad es un bien invaluable para enfrentar la crisis, las audiencias han vuelto los ojos sobre los medios en busca de información confiable. Los tráficos en Internet se han elevado, la radio ha vuelto a adquirir relevancia. Superar los problemas económicos será una tarea difícil, en la que se espera que los anunciantes sepan sacar provecho del reposicionamiento de los valores periodísticos tradicionales.


Comunicaciones y acceso a Internet: un recurso fundamental

Aumentar la productividad en un 40 % de una semana a otra no es una meta fácil en ninguna industria. Pero en el sector de las comunicaciones y el acceso a Internet hubo que hacerlo, no solamente invirtiendo en recursos que permitieran satisfacer la demanda que creció prácticamente de la noche a la mañana, sino sin trasladar esos costos a los usuarios. Las inversiones han sido grandes y los operadores tienen el reto de salir de la pandemia en medio de una economía seriamente afectada, pero en la que la tecnología de las comunicaciones y el acceso a Internet serán protagonistas en la definición de la nueva normalidad.

El país todavía tiene una deuda con el sector rural en temas de conectividad, pero hay que reconocer que los operadores han redoblado sus esfuerzos para lograr que el cubrimiento de los territorios asignados en la última subasta del espectro avance de manera rápida, a pesar de las dificultades actuales. Se ha hecho mucho, pero también hay mucho por hacer.


Turismo: lo virtual puede no ser suficiente

Que el turismo en uno de los sectores más afectados por la crisis es una de las frases más escuchadas durante los últimos meses. Las restricciones para hacer una vida social normal de acuerdo con los parámetros anteriores a marzo de 2020 (al menos en Colombia) hacen impensable el turismo tal y como lo conocimos. Y aunque la tecnología puede ser un gran apoyo, no se puede desconocer que para disfrutar la experiencia de visitar otra ciudad del país u otro país del mundo, lo virtual es una gran ayuda; pero se puede quedar corto, muy corto, a la hora de experimentar sensaciones que vayan más allá de lo visual: la arena de la playa en los pies, el olor de un bosque, el frío de un nevado o el calor –térmico y humano– de un viaje por la costa.


Deportes: un escenario interesante

Ver los partidos de fútbol de las ligas europeas con figuras de cartón en las tribunas, simulando el público ausente, genera una nostalgia que no es fácil de describir para los amantes del deporte; pensar en un Tour de Francia sin el imprudente público que alienta a los ciclistas en las carreteras sería una experiencia incompleta. No se puede decir que al deporte le ha ido bien en la crisis, aunque los patrocinios de los eventos televisados puede ser un alivio al que actividades como las culturales, por ejemplo, no tienen tan fácil acceso.

En medio de esta situación, deportistas del mundo físico han encontrado un refugio temporal (¿que hasta podría volverse permanente?) en los deportes electrónicos o eSports. Estas disciplinas están lejos de ser algo nuevo y su furor creciente cada año no solamente se refleja en la asistencia masiva a los eventos (más fáciles de realizar en el mundo virtual) sino en la ganancias de los deportistas que las practican. Algunos todavía creemos en la emoción de ir al estadio, pero los eSports son una alternativa poco –casi nada– despreciable.


Otros sectores

Estética y belleza: Henkel Colombia desarrolló el programa de solidaridad #UnidosPorNuestraPasión en tres pilares estratégicos: generación de ingresos y apoyo financiero, educación en línea y digitalización de las peluquerías. Con este plan se espera apoyar a cerca de 400 peluquerías.

A través de Ayudatusalon.com los salones pueden abrir una página virtual gratuita, activa por un año, en la cual podrán ofrecer ofertas exclusivas y vender bonos de servicios a sus clientes para ser redimidos cuando el salón este nuevamente abierto. Cada propietario puede registrarse seguir los pasos para personalizar su sitio web y empezar a recibir sus pagos digitales a través de la plataforma. Además de generar un ingreso adicional en este momento, esta es una oportunidad para que los salones se acerquen a sus clientes y reinventen su negocio con una alternativa digital. Se espera que para mediados de mayo más de 200 salones de todo el país sean beneficiados.

“Un salón es más que sus servicios; más que dejar un cabello hermoso, los peluqueros también son amigos y terapeutas. Dentro de las comunidades locales, los peluqueros fomentan relaciones duraderas con sus clientes, siempre están ahí para ellos. Pero este es un momento desafiante, los salones ahora están cerrados y los peluqueros no pueden hacer lo que más aman hacer mejor”, afirmó Simon Ellis, Director Creativo Internacional de Schwarzkopf Professional.


Construcción: el negocio de Adhesivos de Construcción bajo la marca Ceresit está ejecutando un plan de acompañamiento con el cual espera impactar alrededor de 3.500 maestros de obra y miembros de la industria de la construcción con el que brindan cursos digitales que están disponibles en la plataforma web de educación Ceresitpro.com.

“Henkel está actuando frente a la crisis de la misma manera que actúa siempre, poniendo como primera prioridad a las personas. Por eso, hemos tomado todas las medidas para asegurar que todos y cada uno de los colaboradores trabajemos de la manera más segura posible para nuestra salud y estamos beneficiando con nuestras donaciones de gel, jabón líquido simple y productos de nuestro portafolio a aproximadamente a 4.000 personas en estado de vulnerabilidad por medio de fundaciones, y con nuestros programas de solidaridad de nuestros negocios a alrededor de 3.900 clientes del sector de la peluquería y la construcción”, señaló Alfredo Morales, presidente de Henkel Colombiana.

Redacción
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