La educación virtual llegó a Colombia por accidente. Pero no nos referimos a la situación actual, en la que colegios y universidades han tenido que montarse en un esquema de emergencia para salir adelante en medio de las medidas de aislamiento con las que se ha buscado mitigar el impacto del COVID-19.

Imagen: Julia M. Cameron (Pexels).

Nos referimos al primer colegio virtual de Colombia (y posiblemente del mundo, sostiene su fundador, basado en información recolectada en la época de su creación, por allá hacia 1997), que se llamó Colegio Virtual Siglo XXI. Luego vino el Gimnasio Virtual San Francisco Javier, y hoy también hay una sede en Estados Unidos: el Miami Virtual School.

Nació por accidente (literalmente) porque los 3 años que le dedico Guillermo Cardona Ossa –educador, fundador y rector de la institución– a madurar la idea fueron los mismos que pasó reponiéndose de un accidente cuyo diagnóstico inicial fue compromiso total de miembros inferiores. «Duré tres años en cama, me tocó volver a aprender a caminar, fue una época muy dura«.

El motivo principal para diseñar un modelo de educación virtual fue entonces encontrar una alternativa para que personas en condiciones especiales pudieran estudiar sin necesidad de trasladarse físicamente a un aula. Y Cardona hace énfasis en que se trató de un proyecto pedagógico, no de un sistema para enviar documentos digitales y enlaces «para tener a los niños ocupados todo el día«; un proyecto que partía del concepto de persona, de ser humano.

Curiosamente, el primer colegio virtual de Colombia no se puede llamar virtual oficialmente, porque la legislación colombiana no contempla esta denominación ni existe una reglamentación al respecto. «Efectivamente, nos encontramos con un problema grandísimo y era que el país no estaba preparado –como no lo está todavía– para la implementación de un nuevo modelo educativo, porque veníamos de tener durante ‘los últimos mil años’ un modelo educativo que ha venido funcionando y que ha servido para formar muchas generaciones«.

Impacto TIC habló con Guillermo Cardona Ossa sobre educación virtual, sobre el nacimiento del modelo en el país –lo que él llama el paso del TTL (tiza, tablero y lengua) al HTTP– y sobre la evolución que debe tener, ya no solo para responder a la pandemia de COVID-19, sino como un recurso legítimo para que las personas puedan acceder a la formación y convertirse en buenos seres humanos.

El colegio virtual empezó a funcionar a finales de la década de 1990. ¿Cómo se hacía educación virtual con la tecnología de entonces?

Una de las primeras herramientas que se utilizaron para generar interacción con los alumnos fue ICQ, uno de los primeros sistemas de chat que existieron en el mundo. «Ojalá hubiéramos tenido en ese momento lo que hoy tenemos«.

¿Cómo han evolucionado la tecnología y la educación en las últimas dos décadas?

Cardona afirma que si bien lo más importante es el concepto de hombre, no se puede olvidar la importancia de la tecnología para lograr el paso de la metodología presencial a la virtual. «Hoy en día, cuando uno tiene todas esas herramientas, tiene que brindar unos contenidos de mayor calidad«.

¿De manera concreta, cuáles son las diferencias entre la simple educación a distancia y un modelo virtual?

«Educación a distancia hemos tenido siempre, desde Sutatenza –que era bachillerato por radio–, después se hizo bachillerato por televisión. […] Este es otro tipo de presencialidad. Aquí estamos hablando los dos y te veo, hablamos, compartimos. El componente que da la educación virtual es mejorar las herramientas metodológicas«..

¿Cómo participan los diferentes actores, en especial los padres, en el modelo de educación virtual?

En casa, los padres que trabajan ahora tienen que estar pendientes de sus hijos sin dejar de cumplir sus responsabilidades laborales. «Esto es una cosa que nos ha afectado a todos por una razón muy sencilla: nadie esperaba esto«.

¿Qué características o habilidades debe tener un maestro para ser exitoso en un modelo de educación virtual?

«Las facultades de educación en Colombia y en el mundo no estaban formando maestros con el uso de las nuevas tecnologías. […] El buen maestro es aquel que le brinda al alumno elementos de interacción para que se apropie del conocimiento, los valores y de las habilidades y destrezas. […] El maestro tiene la mística, el amor, la metodología (que no la tiene un padre de familia)». Cardona sostiene que de la calidad de los estímulos depende la calidad del aprendizaje.

El Gimnasio Virtual San Francisco Javier tiene, a pesar de todo, una sede física. ¿Por qué? ¿Qué componentes de lo presencial son un aporte al modelo virtual?

«Les ofrecí el colegio [a las autoridades de educación]. Les dije: ‘Señores de la Secretaría de Educación de Cundinamarca, está gratis el colegio, utilícenlo para los colegios de Cundinamarca. Ni me contestaron. Y aquí [en Estados Unidos] están estudiando más de 5.000 alumnos en nuestro modelo, en español y en inglés«.

Para tranquilidad de las personas que ven esta entrevista, ¿cuál es la validez de los estudios y los títulos que se obtienen en el Gimnasio Virtual San Francisco Javier?

Guillermo Cardona destaca que el colegio virtual ha graduado a lo largo de su historia más de 2.500 estudiantes que luego entran a las universidades más importantes de Colombia y el mundo. Recuerda que cuando ocurrió el terremoto del Eje Cafetero (1999), el colegio virtual, con el apoyo de IBM, graduó más de 400 alumnos «en los cambuches de Armenia«.

Hasta ahora hemos visto solo el lado bueno de la educación virtual. ¿Cuáles son los peros?

«El modelo se creó para satisfacer un nicho de mercado, un grupo de personas […], pero hay niños que no pueden estar en un modelo virtual. […] El modelo virtual tiene limitaciones, tiene errores, indiscutiblemente; tiene falencias desde el punto de vista metodológico si el maestro no está bien formado. Pero tiene también una cosa muy importante y es la autoformación«.

Comentarios finales: las autoridades tienen que pellizcarse, los padres tienen que prepararse…

«Si hubo una persona que en determinado momento creó un colegio virtual, no fue un loco que alquiló una página web para ‘tumbar’ a la gente. Hemos demostrado con hechos fehacientes, con niños en universidades en Beijing, Rusia, Francia, Inglaterra, España, Australia, América desde Canadá hasta la Patagonia, además del Inpahu, la Nacional, la Javeriana, Los Andes… ¿Qué indica esto? Que el modelo está formando buenos seres humanos, personas que quieren formarse para servirle al país…«.

Con respecto al modelo de home school que menciona Cardona en esta respuesta, vale la pena anotar que este no está reglamentado en Colombia y, como lo menciona el portal En Familia, de la Red Colombiana de Educación en Familia, «podría decirse que se encuentra en un ‘vacío legal’«. Impacto TIC consultó al Ministerio de Educación al respecto; a la espera de una respuesta, compartimos el enlace de En Familia en el que se brinda información sobre el modelo.



Imagen principal: Tumisu (Pixabay)