El pasado 20 de julio se cumplieron 50 años de la llegada del hombre a la Luna, un destino al que el ser humano no viaja desde 1972. El aniversario ha estado ‘condimentado’ por los anuncios del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que pidió al Congreso de su país un aumento de 1.600 millones de dólares al presupuesto de la Nasa, precisamente para darle un nuevo aire a la carrera espacial.

Para el mandatario, de hecho, la Luna es una tarea cumplida y asegura que la agencia espacial estadounidense debería poner sus ojos en un reto más grande, como Marte.

«Para todo el dinero que estamos invirtiendo, la Nasa NO debería estar hablando de ir a la Luna, eso lo hicimos hace 50 años. Debería estar enfocada en las cosas más grandes que estamos haciendo, incluyendo Marte (del que la Luna es parte –sic–), Defensa y Ciencia«, dice el mensaje de Trump.

Y si bien el planeta rojo todavía no parece un destino tan al alcance de la mano, el asunto de volver a la Luna sí tiene cara de ir en serio: durante el fin de semana pasado, la Nasa reveló que la nave Orion que emprenderá la siguiente misión a nuestro satélite natural ya está terminada. Su primer vuelo no será tripulado, pero marcará el comienzo de la nueva era de misiones Artemisa (o Artemis) –que reemplazarán a las Apolo– y que esta vez, por supuesto, también llevarán mujeres a suelo lunar y marciano.

Viajar a la Luna
Marte siempre ha sido uno de los destinos predilectos del ser humano, desde la ficción hasta la realidad. – Pixabay (Pexels).

«La meta de la Nasa hace 50 años era probar que la agencia podía llevar humanos a la Luna y traerlos seguros de regreso a la Tierra. Ahora, la meta es volver a la Luna de una manera sostenible, en preparación para el siguiente gran salto: enviar astronautas a Marte por primera vez en la historia«, asegura la agencia espacial de Estados Unidos en su sitio web.

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La Luna y Marte no son prioridades para la gente común

Pero para los estadounidenses ‘de a pie’ las cosas no son tan claras. Aunque para ellos es importante que su país siga siendo líder en exploración espacial, no creen que los viajes a la Luna o a Marte deban ser una prioridad.

En una encuesta realizada por Pew Research, publicada en junio de 2018, solo un 18% ciento de los encuestados dijo que ir a Marte debía ser una prioridad para la Nasa; 13% opinaba lo mismo con respecto a volver a la Luna. Para el 45%, pisar la superficie del planeta rojo es importante, pero tiene una prioridad baja; el 43% tiene la misma opinión sobre un eventual regreso al único satélite natural de la Tierra. Finalmente, el 37% y el 44% de los encuestados, cree que ni siquiera es necesario alcanzar alguno de esos dos destinos, respectivamente.

Las prioridades de la agencia espacial estadounidense deberían ser, según los resultados de la encuesta, monitorear lugares clave para el clima del planeta, monitorear asteroides y otros cuerpos que pudieran chocar con la Tierra, realizar investigaciones para mejorar nuestro conocimiento del espacio, desarrollar tecnologías que puedan adaptarse a otros usos e investigar cómo los viajes al espacio afectan la salud humana, entre otras cosas.

Entonces, ¿para qué sirve ir a la Luna?

Aparte de que para los encuestados parecen ser más importantes los asuntos que suceden dentro de la atmósfera terrestre o los eventos espaciales que pudieran afectar la vida en el planeta, la pregunta obvia en este caso es ¿entonces para qué sirven los viajes al espacio? ¿En particular, a la Luna y a Marte?

En una de sus últimas intervenciones públicas antes de morir, el famoso científico británico Stephen Hawking sentenció que salir del planeta es la única manera de sobrevivir que tienen los habitantes de la Tierra.

«El mundo se está volviendo demasiado pequeño para nosotros; los recursos físicos se están explotando a un ritmo alarmante. […] Cuando hemos tenido crisis similares en el pasado, hemos colonizado nuevos territorios. Pero ya no hay ningún Nuevo Mundo al que extendernos. Nos estamos quedando sin espacio. Ha llegado la hora de explorar otros sistemas solares”, aseguró Hawking durante la edición de 2017 del Festival Starmus de artes y ciencias, que se realizó en Trondheim (Noruega), según un artículo publicado por La Vanguardia, de España.

Y en una entrevista para National Geographic, el segundo hombre que pisó la Luna, Buzz Aldrin, dio su punto de vista al respecto: «En nuestro planeta estamos estancados. Volvemos al pasado constantemente. No innovamos ni miramos hacia delante. Y si no exploramos, desapareceremos. ¿Qué nos ha impedido avanzar? Numerosos factores: astronautas demasiado viejos, la apatía del público, la falta de actividades espaciales estimulantes, la reducción de fondos económicos y unos líderes que minusvaloran estas aspiraciones«.

Explorar es inherente al ser humano

Raúl Eduardo Gutiérrez Gómez es un colombiano obsesionado con el espacio: es magíster en Administración Aeroespacial, exjefe de asuntos espaciales de la FAC, exdirector del Centro de Investigación en Tecnologías Aeroespaciales, y actualmente socio y director desarrollo de negocios de la startup Satellite Squared, del Reino Unido.

Gutiérrez explica que la necesidad de expandirse ha sido parte de la naturaleza humana desde siempre y que por eso el hombre siempre tiene el impulso de explorar nuevos mundos: «Si no fuera así, todavía estaríamos en África, probablemente cazando con garrotes lo que pudiéramos encontrar en las sabanas africanas«, señala.

«Lo que nos ha llevado a donde estamos hoy en día –lo bueno y lo malo de donde estamos hoy en día– ha sido ese impulso de exploración de la humanidad, independientemente de que haya necesidades y problemas que parecen más acuciantes o más urgentes. Pero eso forma parte de la naturaleza humana«.

Aparte de eso, destaca el hecho de que la exploración espacial ha servido al desarrollo de la civilización humana en diferentes áreas que, por supuesto, incluyen la tecnología, pero van más allá de ella. «La exploración espacial ayudó a configurar la vida moderna«.

Por ejemplo, aunque se venía trabajando en ellos desde la década de 1950, los transistores vinieron a lograr su mayor impulso cuando Estados Unidos y la Unión Soviética necesitaron reducir el peso y el volumen de los elementos que tenían que llevar al espacio. Y, luego, los transistores fueron fundamentales para el desarrollo de la computación y de la tecnología moderna.

Viajar a la Luna
Pixabay (Pexels).

«La Nasa –añade Gutiérrez– estima que hay cerca de 6.700 aplicaciones tecnológicas, nuevos materiales y nuevas metodologías derivadas directamente del programa espacial de los años 60«. Esto incluye la miniaturización de la electrónica, las almohadas de espuma inteligente (o con memoria), los termómetros digitales, los destornilladores electromecánicos sin torque, los tenis con cámara de aire, los sistemas de posicionamiento global… la lista es larga.

La tecnología espacial ha impactado la vida diaria de las personas de una manera que no somos conscientes a veces. Si bien es cierto que hay muchas necesidades en la vida diaria de las personas, también lo es que la exploración espacial ha traído muchas soluciones y muchas mejorías a las condiciones de vida de las personas en todo el mundo.

Raúl Gutiérrez

Los otros mundos son un seguro de vida

Pero, aparte de todo lo anterior, ir a otros mundos y sentar una presencia humana permanente es un seguro de vida, sostiene Gutiérrez, de manera muy consistente con las últimas afirmaciones de Stephen Hawking.

Según el experto colombiano, la humanidad no está exenta de correr el riesgo de extinguirse, bien sea por su propia culpa (el calentamiento global, una hecatombe nuclear) o por factores externos (como un asteroide en curso de colisión con la Tierra que no haya sido detectado, algo que no es tan fácil de solucionar como se muestra en las películas de ficción).

Viajar a la Luna
Gerd Altman (Pexels).

«Habitar otros mundos, como la Luna o Marte, es un seguro de vida, porque la humanidad no depende de que estemos todos en este mismo planeta sino que hay semillas nuestras en otros mundos. Esto asegura la posibilidad de que perduremos por mucho más tiempo«, sostiene Gutiérrez.

Viajar a la Luna, una empresa del mundo entero

En la actualidad, Estados Unidos no es el único país interesado en volver a poner los pies sobre un planeta diferente a la Tierra; o al menos sobre un satélite. Un artículo de BBC publicado en 2017 ya destacaba los planes de la Agencia Espacial Europea de construir una base lunar para remplazar la Estación Espacial Internacional, en 2024, en colaboración con Rusia. China también tiene el propósito de mandar un astronauta a la Luna, y este mismo lunes 22 de julio India lanzó la segunda misión Chandrayaan, destinada a desplegar un vehículo de exploración en el Polo Sur Lunar.

Pero, de cumplirse los vaticinios de una catástrofe planetaria, ¿los únicos que tienen la posibilidad de sobrevivir son los estadounidenses, europeos, chinos e indios? Seguramente no: la nueva conquistas del espacio, a juicio de Raúl Gutiérrez, no es algo que pueda lograr un país solo, sino en colaboración con el resto del mundo, tanto en términos económicos como tecnológicos. Y políticamente tampoco sería viable que un solo país o un grupo pequeño de ellos decidiera convertirse en la única esperanza de la humanidad.

Nos encontramos en el umbral de una nueva era. La colonización humana de otros planetas ha dejado de ser ciencia ficción. Ahora puede ser ciencia real”, afirmó Stephen Hawking durante su presentación de 2017 en Noruega. Y agregó que para lograr este propósito se requiere una estrategia concertada global, en la que naciones y personas actúen juntas.

Al final, todo apunta a que es muy importante y necesario que el ser humano viaje a otros mundos. Al final de cuentas, todo parece indicar que no tardará en acabar con la Tierra… si un asteroide no la estrella antes.

Imagen principal: Pixabay (Pexels).