Las oportunidades para América Latina que plantea la escasez mundial de chips

Publicado el 30 Nov 2021

Escasez de chips

Imaginar un mundo donde entrar a una tienda y encontrarse con que es imposible conseguir un computador, una consola de videojuegos, un celular, un televisor o hasta una nevera o lavadora es un escenario que en la sociedad actual sería una catástrofe, o casi una película del fin del mundo, especialmente cuando se acerca la Navidad y todos quieren adquirir más y mejores aparatos. Ahora con la llegada de la variante Ómicron y el cierre de fronteras en algunos países, la cadena de suministros en el mundo se ve amenazada y trae nuevos retos a los mercados para el próximo año.

Aunque se necesitaría tiempo para que la escasez de chips nos llevara a un escenario apocalíptico, lo cierto es que tampoco es claro cuánto tiempo el tomará a la industria volver a la normalidad. Es mucho lo que se ha dicho al respecto, pero mientras unos ven crisis, otros están abriendo nuevas oportunidades para que actores que antes estaban lejos de este mercado ahora puedan hacer parte de la solución.

Es difícil pensar que no se puede acceder a los últimos avances tecnológicos cuando se está acostumbrado a la innovación constante. Aunque la palabra chip sea familiar, la gente común conoce pocos detalles sobre ellos y lo importantes que son en el día a día. Pero si se relacionan con marcas como Apple, Samsung, Lenovo, Nintendo, BMW o Volvo el tema se vuelve más cercano.

Estas empresas, pese a ser los productores de tecnología más importantes en el mundo, no dependen solo de su capacidad de innovación, sino hacen parte de un cadena de suministros encargada de proveer todos los materiales necesarios para sus productos. Entre los proveedores se encuentran las empresas que fabrican los chips, que ante los cierres que se han dado en el último año por cuenta de la pandemia, no han podido suplir la demanda del mercado y tienen al mundo en una escasez de semiconductores sin precedentes.

Juan Carlos Garcés, director general de Intel en Colombia.

Para Juan Carlos Garcés, director general de Intel en Colombia, la escasez actual se debe en gran medida a la pandemia y a los cambios de hábitos que se dieron con el confinamiento: “En los últimos diez años tuvimos una explotación de uso de dispositivos inmensa y la demanda ha venido creciendo, pero además tuvimos un cambio de hábitos muy grande y es que con la pandemia todos nos fuimos a la casa y eso hizo que cosas que antes hacíamos de unas formas ahora las hacemos de otras, y eso generó necesidades por muchos más dispositivos”.

Con los cierres masivos a nivel mundial, la demanda de más y mejores equipos tecnológicos se disparó durante 2020, lo que no fue proporcional con la producción, pues muchas compañías decidieron reducir sus pedidos de chips ante las bajas expectativas de venta. Ahora que las economías están retornando a la normalidad y que la demanda sigue en aumento, los fabricantes de chips no cuentan con la capacidad para cumplir con la necesidad de producción.

El escenario es tal que el sector automotriz –hasta el momento el más afectado– ha reducido su producción. BMW, por ejemplo, anunció que retirará las pantallas táctiles de algunos de sus carros nuevos por la falta de chips, mientras que Renault decidió reducir su producción para este año. Otra industria afectada es la de los videojuegos: Nintendo recientemente anunció que hasta el 31 de marzo de 2022, la empresa estará en capacidad de fabricar 24 millones de consolas Switch, cifra que reduce su meta de ventas en un 20 %.

Según cifras de Canalys, los envíos a nivel mundial de teléfonos inteligentes se contrajeron un 6 % durante el tercer trimestre de 2021 por la escasez de chips. “La industria de los teléfonos inteligentes se esfuerza por maximizar la producción de dispositivos lo mejor que puede. Por el lado de la oferta, los fabricantes de chips están aumentando los precios para desincentivar el exceso de pedidos, en un intento de cerrar la brecha entre la demanda y la oferta. Pero a pesar de esto, la escasez no se aliviará hasta bien entrado el 2022”, señala un análisis de la firma.

Made with Visme

La solución obvia sería entonces que se aumente la producción de chips, pero no es tan sencillo, pues en el mundo son muy pocas las empresas que los fabrican. Las más grandes están en Asia, liderado por TSMC que fabrica más del 50% de los chips avanzados actuales, y distribuye a diseñadores como Qualcomm, Broadcom, MediaTek y Nvidia, que después les venden a grandes clientes como Apple, Xiaomi, Asus, Acer, Lenovo y HP, entre muchos otros.

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Made with Visme

Ante la situación actual, Qualcomm está buscando una segunda fuente para responder a la necesidades de sus clientes y a la demanda del próximo año: “La situación de la cadena de suministro ha sido amplia en todo el sector. Como hemos observado a lo largo del año, seguimos viendo una demanda increíblemente fuerte en todas nuestras tecnologías, ya que el entorno actual está acelerando la escala de la conectividad y el procesamiento en el borde. Seguimos esperando mejoras materiales en nuestro suministro para finales del año natural, y nuestras segundas iniciativas de abastecimiento siguen en marcha”, le dijo la compañía a ImpactoTIC.

Pese a la crisis, y a las medidas por ampliar las opciones para la fabricación de los semiconductores, TSMC siguen siendo el líder. De acuerdo con cifras de TrendForce, TSMC generó 13.300 millones de dólares en ventas en el segundo trimestre, un 3,1 % más que en el trimestre anterior, con una participación del 52,9 % del mercado global. Y es que para fabricar esa estructura de pequeñas dimensiones con numerosos circuitos integrados que permiten a los aparatos electrónicos realizar distintas funciones, se necesita de entre 3 a 6 meses. Están hechos de diferentes materiales como aluminio, germanio y cobre, entre otros, pero el más común es el silicio. Minerales que no se encuentran en todas partes, además de la gran cantidad de agua que se necesita para su diseño, fabricación, prueba y ensamble. Por lo que una solución a corto plazo no es tan sencilla.

La fabricación de un chip dura entre 3 a 6 meses. Imagen: Intel Colombia

Una guerra comercial y geopolítica

“Esta es un industria que requiere de unas inversiones gigantescas de miles de millones de dólares para abrir una planta. Países como Estados Unidos y Japón están generando los incentivos necesarios para que varias empresas abran nuevas de estas plantas, eso debería llevar a que la cadena de abastecimiento sea más robusta, para que en casos como estos se pueda reaccionar mejor y también prepararse hacia adelante para lo que se viene”, asegura Juan Fernando Pérez, profesor de la Escuela de Ingeniería, Ciencia y Tecnología de la Universidad del Rosario.

El mercado asiatico –encabezado por Taiwan, que por años ha liderado el negocio de los semiconductores, con la compañía Taiwan Semiconductor Manufacturing Co. (TSMC) a la cabeza– es el mayor fabricante de chips por contratos del mundo, seguido por Samsung que tiene sus plantas en Corea del Sur. Esta isla ubicada en China cuenta con grandes reservas de agua que le permiten la producción de semiconductores a gran escala y de alta calidad, algo que también está trayendo problemas ambientales a corto plazo.

Infografía: ¿Dónde se fabrican los semiconductores? | Statista Más infografías en Statista

Ese liderazgo de los asiáticos es visto con preocupación por Estados Unidos. En septiembre, el Departamento de Comercio de Estados Unidos envió una solicitud de información a TSMC, Samsung Electronics, Intel y otros gigantes de la electrónica en la que les pedía “compartir voluntariamente información sobre inventarios, demanda y dinámica de entrega”, esto con el objetivo de “comprender y cuantificar dónde pueden existir cuellos de botella”. Recientemente, según un comunicado del Departamento estadounidense, cerca de 23 empresas enviaron respuesta a la solicitud, pero siempre protegiendo la confidencialidad de la información y la propiedad intelectual.

La preocupación del gobierno estadounidense es con justa razón. Según un artículo publicado por Forbes Colombia los semiconductores representan alrededor del 12 % del PIB de Estados Unidos, la escasez podría elevar la inflación de los bienes y socavar las perspectivas de crecimiento. Goldman Sachs estima que las repercusiones podrían ser de hasta 40 puntos básicos más de inflación y 60 puntos básicos menos de PIB global”. Por eso, para apoyar al sector de los microchips, en junio el Senado estadounidense aprobó un paquete de financiación y reactivación de 50.000 millones de dólares. Lo mismo hizo China, que ha destinado cerca de 170.000 millones de dólares en los últimos años para apoyar este sector.

Mientras tanto en Europa también quieren duplicar su producción de chips en la próxima década y contar con mayor autonomía en la fabricación. De acuerdo con una nota publicada por Digitaltrends.com, próximamente la Comisión Europea presentará la Ley Europea de Chips, que combinaría una estrategia de investigación con un aumento de la capacidad de producción, incluida la construcción de mega fábricas y la colaboración con otros países para diversificar el suministro. La idea es que para 2030, Europa represente el 20 % de la fabricación mundial de semiconductores y la producción de semiconductores de última generación

“Esta esa guerra comercial entre Estados Unidos y China, el hecho es que además no es solo Estados Unidos sino que hay un grupo grande de países que ve con más prevención las actitudes comerciales de China, y ahora aparece eso de que los semiconductores se volvieron un ítem crítico para el mundo y para el desarrollo de tecnología que está presente en muchos productos de consumo masivo. No es buena idea concentrar toda la producción en un solo sitio, vuelve ese término del ‘nearshoring’ de traer producción a sitios más cercanos donde los riesgos en cierto aspectos son menores” puntualiza Juan Fernando Pérez, de la U. del Rosario.

Oportunidades para América Latina

En medio de la necesidad de acercar y ampliar las plantas y dar un balance en la producción de chips en todo el mundo, en estos meses Intel no solo ha aumentado su capacidad de producción para suplir las necesidades del mercado, sino que está trabajando en abrir más plantas en Europa y América, ampliando la posibilidad de que países de América Latina también puedan ingresar en el mercado y contribuir a solucionar las dificultades actuales.

Juan Carlos Garces, de Intel en Colombia, confía en que con esas medidas esta escasez se convierta en una oportunidad para los países de la región. En entrevista con Impacto TIC, habló de esa nueva apuesta de la empresa: “Profundizamos la inversión en centros de tecnología en la región, Intel tiene inversión en Costa Rica en una fábrica que hace testeo y ensamblaje de chips, ahí estamos haciendo una inversión mayor para ampliar la capacidad y que precisamente se puedan hacer en América esas labores de forma que podamos responder las necesidades. Es una inversión que está entre 350 y 600 millones de dólares. Lo mismo está pasando en México, un país que para nosotros es un centro de diseño y de validación de tecnología que estamos expandiendo en este momento”.

El director de El Economista de México, Luis Miguel González, habla en una columna publicada por el diario La República de las negociaciones que el Gobierno mexicano está haciendo por su cercanía con Estados Unidos para ser tomado en cuenta en está industria. Con oportunidades de inversión en sectores en los que el país tiene representación, como el automotriz y eléctrico. Esto coincide con el debate actual de la Ley Energética que se adelanta en la Cámara de Diputados.

En Colombia, las oportunidades para ingresar en la industria de los chips se centran en el talento humano, donde en algunos casos los profesionales no cuentan con un mercado laboral amplio en la industria del hardware, diseño y fabricación. En su perspectiva como docente, Juan Fernando Pérez ve viable que Colombia entré a competir en ese mercado con el talento humano actual: “Aquí hay más talento del que a veces se necesita para ciertas cosas, por ejemplo la ingeniería electrónica es muy particular para eso, ha tenido unos boom pero luego viene el desencanto porque no hay tantos espacios laboralmente para desempeñarse”; también plantea la posibilidad de que las empresas hagan una gran inversión en capacitar a los profesionales actuales en los conocimientos que se necesitan para la este tipo de nicho.

El proyecto de Intel también se enfoca en apoyar los emprendimientos que están surgiendo en la región. “Con todo esto, nosotros estamos abriendo las puertas para que otras empresas puedan fabricar sus diseños en nuestras instalaciones, lo que llamamos el servicio de funding, que antes no lo teníamos porque toda esta inversión que estamos haciendo en capacidad de manufactura no solo la queremos utilizar para nuestros productos sino también en el de otros” y los miles de oportunidades que con este nuevo reto tienen los profesionales del país para vincularse en este mercado de maneras distintas. 

Se preveé que a la industria de los chips le tome hasta 2023 estabilizarse. Mientras tanto las compañias buscan soluciones a corto plazo para suplir las necesidades del mercado, y los gobierno toman decisiones para mitigar el impacto económico. Al mismo tiempo, la carrera por abrirse campo en la industria puede ser una oportunidad para que nuevos países entren a competir y equilibrar la balanza.


Foto Principal: Pok (Pixabay).

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Laura Suárez Bernal
Laura Suárez Bernal

Comunicadora social y periodista. He trabajado en periodismo digital y 'social media', y tengo experiencia en periodismo de investigación y de datos. Ganadora del premio Accenture al periodismo 2022 en la categoría Negocios y Tecnología. Realicé un diplomado en periodismo de investigación con el CIDE México y la Fundación Ford.

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