OPINIÓN

El ‘Ministerio del Futuro’: ¿fusionar MinTIC y MinCiencias?



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La propuesta de fusionar el MinTIC y Minciencias busca resolver la fragmentación digital en Colombia, pero confunde el diseño institucional con graves problemas. Datos del empalme y hallazgos de la Contraloría sobre proyectos como los Centros PotencIA demuestran que el reto prioritario es ejecutar con eficiencia, no crear nuevas estructuras.

Publicado el 23 de jul de 2026



Fusión MinTIC y Minciencias por qué unir carteras no arregla la ejecución

Un frustrado candidato a la Cámara de Representantes por Antioquia, propone algo que suena atractivo en un titular: fusionar MinTIC y Minciencias en un “Ministerio del Futuro” que administre en una sola cartera la conectividad, la Inteligencia Artificial, la Computación Cuántica, la Ciberseguridad y la cooperación tecnológica internacional. El diagnóstico que la sostiene (Colombia invierte una fracción marginal de lo que destinan Estados Unidos y China a tecnologías de frontera, y ocupa el puesto 54 entre 134 economías en el World Digital Competitiveness Ranking‘ 2025 del IMD) es correcto y urgente. Pero la solución confunde dos problemas distintos: uno de diseño institucional y otro, mucho más apremiante, de capacidad de ejecución. Sobre ese segundo problema, el propio Estado, a través del informe de empalme que MinTIC entregó el 9 de julio y del seguimiento fiscal de la Contraloría, acaba de dejar evidencia difícil de ignorar.

El diagnóstico correcto, la receta equivocada

Desde 2022 vengo señalando, cuando entregué junto con Julián Cardona Castro el Estudio sobre el Ecosistema Digital Andino a la Secretaría General de la Comunidad Andina que el sector de Telecomunicaciones y TIC en Colombia arrastra una fragmentación institucional real. Documentamos entonces cómo la frontera entre “Telecomunicaciones” (regulado, bajo la CRC y la Ley 1341 de 2009) y “TIC” en sentido amplio (sin regulador propio, disperso entre Conpes y decretos sectoriales) genera zonas grises que ningún gobierno ha resuelto del todo, ni siquiera tras la reforma convergente de la Ley 1978 de 2019. (El estudio puede ser consultado en la página oficial con el titulo Estudio del Ecosistema Digital de la CAN).

El error de la columna mencionada es tratar a Minciencias como una superposición de esa misma naturaleza. No lo es. Minciencias es una agencia de fomento a la ciencia, con convocatorias competitivas y ciclos de investigación de mediano plazo. MinTIC es un ministerio de infraestructura, espectro y regulación de mercados, con lógica de obra pública y metas de cobertura territorial. Fusionarlos no cierra la brecha Telecom/TIC que identificamos en 2022; abre una tercera línea de fricción dentro de una casa que, como muestran las cifras que siguen, ya tiene dificultades serias para administrar lo que hoy tiene a cargo.

Lo que el propio Estado admite que no está funcionando

El informe de empalme que el Ministerio entregó a la administración entrante resume la gestión 2022-2026 con un lenguaje de logros: 3,3 billones de pesos en conectividad, más de 3,5 millones de hogares nuevos conectados, ejecución presupuestal “cercana o superior al 90 % en varias vigencias“. Esa última cifra no resiste el contraste con las propias tablas del documento: la ejecución real de inversión del Fondo Único de TIC (lo obligado, no lo comprometido) fue del 36 % en 2022, 89 % en 2023, 70 % en 2024 y 69 % en 2025. Solo una de cuatro vigencias completas superó el umbral que el informe presenta como generalizado.

Más revelador todavía es lo que el empalme omite. Los Centros PotencIA (60 sedes de IA en 142 municipios, con una inversión de 234.399 millones de pesos y la promesa de beneficiar a siete millones de personas al año) aparecen en el documento reducidos a una línea: “seguimiento técnico y operativo al proyecto“. No hay mención de que la Contraloría abrió, desde enero de 2026, un seguimiento permanente al contrato con Findeter tras detectar que las obras están paralizadas desde noviembre de 2025, con apenas 2,09 % de avance en construcción física a corte de abril. Es el programa insignia de IA del gobierno saliente, y también la prueba más clara de que el cuello de botella no es la falta de un ministerio que agrupe conectividad e IA bajo un mismo techo (MinTIC ya tenía ambas cosas), sino la incapacidad de ejecutar contratos complejos.

A eso se suma que el Plan de Mejoramiento que el Ministerio suscribió con la Contraloría (distinto al del Fondo, que sí cierra cerca del 100 %) llega apenas al 57 %, con trece de treinta acciones todavía abiertas al momento del cambio de gobierno. Y que los cargos de carrera provistos cayeron 21 % durante la gestión, con las vacantes creciendo 177 %. La entidad que Gaviria quiere convertir en eje de la soberanía digital llega a la transición con casi un tercio de su planta vacía y una tercera parte de sus compromisos fiscales sin cerrar.

El exabrupto que la propia columna revela sin notarlo

Hay un dato, en el artículo citado, que desmonta, sin que el autor parezca advertirlo, la viabilidad de su propia propuesta. Minciencias convocó apenas 24.000 millones de pesos, unos seis millones de dólares, para IA y computación cuántica. El Futic, en cambio, concentró el 92,3 % de la inversión pública TIC solo entre abril y junio de 2024, cerca de 2,97 billones en un trimestre, según cifras del DNP que el propio autor cita. Es una diferencia de escala de más de cien veces.

Ya vivimos una versión de este experimento: la transformación de Colciencias en Minciencias en 2019 buscaba darle a la ciencia colombiana el rango de un ministerio pleno, y siete años después sigue siendo, en términos relativos, la cartera más pequeña del gabinete. Fusionarla con una entidad de infraestructura pesada, cuyas prioridades (cobertura, hogares conectados, visibilidad electoral inmediata) tienden a desplazar en el debate presupuestal a la investigación de mediano plazo, no corrige esa asimetría: la institucionaliza dentro de una sola sigla, con el riesgo de que la ciencia quede subordinada a la lógica de obra pública que hoy exhibe los números más débiles del sector.

Lo que sí conecta con una agenda seria: el diagnóstico, no la arquitectura

No todo en la columna es objetable. La alerta sobre la dependencia del Futic de los ingresos volátiles del espectro (hoy el 92,3 % de la inversión pública TIC) es legítima y coincide con preocupaciones que ya he planteado sobre la sostenibilidad fiscal del Fondo. El diagnóstico sobre gobernanza de datos y sandboxes regulatorios también es pertinente de cara al Conpes 4144 de 2025. Y el rezago en formación digital (apenas 30,8 % de los colombianos sabe usar fórmulas en hojas de cálculo y 9,3 % domina un lenguaje de programación, según la ECV del Dane) confirma algo que el estudio para la CAN ya advertía en 2022: Colombia reporta “personas capacitadas” en TIC sin medir apropiación efectiva. Es el mismo vacío metodológico, a escala doméstica, que documentamos entonces a escala regional.

Pero ese diagnóstico no exige una fusión ministerial para resolverse. Exige, primero, que el Ministerio que ya existe demuestre que puede ejecutar lo que tiene: cerrar las 13 acciones pendientes del plan de mejoramiento con la Contraloría, destrabar Centros PotencIA o admitir que el modelo de contratación con Findeter fracasó y rediseñarlo, y llenar la planta de carrera antes de que la rotación se convierta en el verdadero cuello de botella de cualquier agenda de soberanía digital. Solo después de esa fase tendría sentido evaluar mecanismos de articulación más fuertes con Minciencias (una instancia intersectorial tipo Conpes o un viceministerio de tecnologías emergentes), no una fusión que se trague por completo a la cartera científica más pequeña y frágil del Estado colombiano.

Dos tareas propositivas, no una fusión

Si la pregunta de fondo es qué debería ocupar la agenda de Alexandra Falla Zerrate en sus primeros meses, hay dos frentes concretos, ejecutables sin reforma legal ni rediseño institucional, que le darían más soberanía digital real que cualquier fusión de ministerios.

El primero es terminar de consolidar la Carpeta Ciudadana Digital. La Ley 2052 de 2020 ya definió los lineamientos de autenticación, carpeta ciudadana e interoperabilidad como pilares del gobierno digital, y el empalme reporta 83,12 % de ejecución en “Transformación Digital para la Productividad del Estado“, con 372.690 millones comprometidos. Pero ejecución presupuestal no es adopción ciudadana: el reto real es lograr que las entidades territoriales y sectoriales (salud, educación, justicia) interoperen sus trámites en ese repositorio único, algo que hoy avanza de forma desigual entre Bogotá y el resto del país. Una Carpeta Ciudadana Digital que funcione es, además, la infraestructura de confianza sobre la que se sostiene cualquier IA en el sector público: sin identidad digital interoperable, el Conpes 4144 se queda en enunciado.

El segundo es retomar, con liderazgo activo, el impulso al Mercado Digital Andino, una de las metas explícitas de la Agenda Digital Andina (ADA) que la Comunidad Andina adoptó en 2022 a partir del estudio que hice con Julián Cardona Castro. La ADA nació para reducir las barreras regulatorias entre Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú y permitir economías de escala a los operadores que ya tienen presencia en los cuatro países –América Móvil, Telefónica y Millicom, entre ellos–, además de facilitar inversión extranjera directa que hoy se fragmenta, mercado por mercado. El informe de empalme no menciona una sola vez la Agenda Digital Andina como eje de la política sectorial 2022-2026, pese a que fue construida sobre un diagnóstico técnico colombiano y pese a que Colombia ha participado activamente en la presidencia pro tempore del Comité Andino de Autoridades de Telecomunicaciones. Retomarlo no exige presupuesto nuevo ni ley: exige que la nueva ministra convoque al CAATEL, homologue con sus pares andinos las estadísticas de conectividad (el mismo vacío de comparabilidad que documentamos en 2022 y que hoy se repite puertas adentro entre el Boletín TIC y la Encuesta de Calidad de Vida) y convierta la eliminación del roaming, ya lograda, en el primer peldaño de una integración digital más profunda, en lugar de un hito que se menciona y se archiva.

Ninguna de las dos tareas requiere fusionar siglas. Ambas requieren algo más escaso en este sector: continuidad de la política pública más allá del cambio de gobierno.

Un problema de tiempos, además de sustancia

Hay, finalmente, una objeción de timing que no es menor. Abelardo De la Espriella ya designó a Alexandra Falla Zerrate específicamente como ministra TIC, con posesión prevista el 7 de agosto. Una fusión de esta magnitud requeriría una reforma de la estructura del Estado por ley o facultades extraordinarias, no una decisión administrativa de arranque de gobierno. Plantearla en la misma semana en que se define el gabinete la convierte más en una idea de agenda de mediano plazo que en una hoja de ruta ejecutable para esta transición.

Colombia sí necesita pensar en clave de arquitectura de futuro: espectro, datos, ciberseguridad, cooperación internacional. Pero esa arquitectura no se construye juntando dos siglas bajo un mismo escudo, sino haciendo que la que ya existe cumpla lo que promete en el papel. Algo que, a juzgar por su propio informe de salida, MinTIC todavía tiene pendiente.

Ministra designada, Alexandra Falla Zerrate, con los buenos deseos, le pido, respetuosamente que se fije en ese estudio para la CAN y volvamos a la sensatez y demos un salto, ese sí cuántico, desde la denominación y volvamos al Ministerio de la Comunicaciones que engloba Telecomunicaciones y TIC. Corrijamos el entuerto de la CRC y démosle alas presupuestales a la ANE para determinar en qué estamos fallando en la asignación de espectro. Y, ministra Falla, OJO con los datos de ColombiaTIC; hay que profesionalizar esa división. No puede seguir siendo manejada por de manera folclórica.

(*) Analista de Tendencias Digitales, consultor de políticas públicas en TIC y Telecomunicaciones, y coautor, junto con Julián Cardona Castro, del estudio “Análisis y Diagnóstico del Ecosistema Digital de la Comunidad Andina” (Secretaría General de la CAN, 2022).

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