El lanzamiento de Google Stadia demuestra los retos y dificultades que todavía existen para hacer gaming en la nube. Acá explicamos el por qué.
Poca accesibilidad
Para nadie es un secreto que para poder acceder a los videojuegos se necesitan recursos importantea. Primero, un usuario debe adquirir una plataforma para poder jugar, bien sea un consola de juegos, un teléfono de gama alta o incluso un computador para gaming; la inversión inicial es simplemente muy alta para muchas personas. ¿Por qué no, entonces, utilizar el poder de la nube para mitigar estas limitaciones de hardware? Esa ha sido la pregunta que se han hecho varias empresas durante esta última década. La última de ellas es uno de los gigantes en temas de Internet: Google. Hace poco menos de un mes, Google abrió las puertas de su nuevo servicio de streaming de videojuegos: Stadia.
Los problemas de Google Stadia son los problemas de la nube
En esencia, el negocio de Stadia consiste en que cada persona que paga la suscripción tenga acceso a un conjunto de hardware dedicado en los servidores de Google. Google no ha hecho pública la configuración exacta, pero sabemos que cuenta con un procesador corriendo a 2,7GHz, una tarjeta AMD capaz de 10,7 teraflops (1.012 billones –millones de millones– de operaciones de punto flotante por segundo), 16 GB de RAM y el almacenamiento en los discos de estado sólido más rápidos del mercado. En el papel, esta configuración sería muy capaz si estuviéramos hablando de hardware local, pero el hecho de que sea remoto introduce varios problemas difíciles de controlar. El primero y más importante: la latencia.En Impacto TIC hace poco hablamos sobre Edge Computing y precisamente tocamos el tema de la latencia. La latencia es, en términos resumidos, el tiempo que transcurre entre el momento en el que se da un comando y el momento en el que la máquina lo ejecuta. En una configuración regular con una consola o un computador, esta latencia está por lo general dentro de los 50 y 60 ms (milisegundos). En aplicaciones web, sin embargo, esta latencia puede en ocasiones llegar hasta los 200 ms dependiendo de la ubicación de los servidores. Aunque para música y películas esta latencia no importa demasiado, en el terreno de los juegos puede ser la diferencia entre una experiencia ágil, que responde bien, y una no tan placentera. Por si fuera poco, no todas las conexiones son hechas de igual manera, y es probable que incluso usando fibra óptica se presenten saltos e intermitencias en la conexión. Con contenido procesado en tiempo real, como videojuegos, esto lleva a que pareciera que los personajes y la pantalla hiciera un salto hacia adelante bastante notable. Esto no es problema solamente de Stadia, sino de toda la infraestructura de la nube en general. Por más alcance que tenga Google, es difícil controlar el tipo de infraestructura que tiene el usuario final. Por esta razón, en años recientes, la nube también ha empezado a migrar hacia lo que llamamos Edge Computing, que busca reducir este impacto en latencia y usabilidad.here is my Google Stadia review in one GIF.
this is on The Washington Post’s Gigabit Ethernet last week. pic.twitter.com/qexEv6vyUD — Gene Park Series X (@GenePark) November 18, 2019
¿La nube es el futuro de los videojuegos?
Pese a que el lanzamiento de Google Stadia tuvo muchos problemas, lo cierto es que muchas de las reseñas han mencionado que, cuando funciona, el servicio funciona muy bien. Google es tal vez de las pocas compañías que tienen el capital y el ingenio para solventar los problemas que presenta la nube para los videojuegos.



