Las caídas globales y las fallas generalizadas de los servicios en la nube en los últimos años han alertado al mundo empresarial sobre la creciente dependencia de la tecnología. Las pérdidas multimillonarias y los impactos directos en sectores clave, como la salud y la educación, expusieron los riesgos de concentrar las operaciones en un solo proveedor, lo que ha llevado a las empresas a cuestionar sus modelos de arquitectura, a buscar maneras de reducir los puntos únicos de falla, aumentar la resiliencia operativa y ganar previsibilidad.
Este movimiento ha puesto en el centro del debate enfoques como la nube híbrida y la multinube, dejando claro que, más que una decisión técnica, la elección de la infraestructura de TI se ha convertido en un factor estratégico para el éxito de los negocios.

“No se trata solo de distribuir las cargas de trabajo, sino de distribuir los riesgos y garantizar que la infraestructura esté preparada para lo inesperado. En tecnología, al igual que en la seguridad física, el mejor plan de contingencia es aquel que no depende de una única solución”, explica Thiago Araki, director sénior de tecnología para Latinoamérica de Red Hat.
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Mitigación de riesgos e inteligencia operativa
Una estrategia Multicloud implica el uso de al menos dos nubes del mismo tipo (privada o pública), pero de diferentes proveedores, mientras que una nube híbrida combina nubes públicas y privadas con cierto grado de integración entre ellas. Si bien son enfoques distintos, ambos comparten el mismo objetivo: evitar la dependencia de un único punto crítico de falla.
Sin embargo, los beneficios de estas estrategias no se limitan únicamente a la mitigación de riesgos. Además de la resiliencia, permiten cumplir con requisitos regulatorios, optimizar costos, asignar cada carga de trabajo al entorno más adecuado, integrar sistemas legados con arquitecturas modernas y preparar la infraestructura para el futuro.
Gestionar toda esta tecnología, no obstante, puede representar un desafío significativo para las empresas. La complejidad no reside solo en la diversidad de entornos, sino en la capacidad de mantener la consistencia operativa, la seguridad y la gobernanza en todo el ecosistema.
Gestión unificada en entornos distribuidos
Es en este contexto que las soluciones abiertas como Red Hat OpenShift cobran relevancia. La plataforma de Código Abierto ofrece una base común e interoperable que permite que cualquier carga de trabajo se ejecute de forma consistente, en cualquier infraestructura y entorno, a escala y con seguridad. Con diversas opciones de implementación y consumo, OpenShift integra herramientas en capas que ayudan a las organizaciones a modernizar y crear nuevas aplicaciones, impulsando el crecimiento con una gestión sencilla y unificada.

“OpenShift ayuda a eliminar la complejidad de la infraestructura de la ecuación, lo que permite a las empresas centrarse en la modernización y en la entrega de valor al negocio, con mayor velocidad y control”, explica Roberto Calva, ecosystem solutions lead, región NOLA en Red Hat. “La idea no es reemplazar decisiones ya tomadas, sino crear un estándar operativo común que reduzca fricciones, acelere las entregas y aumente la previsibilidad”.
No es casualidad que este enfoque haya sido adoptado por grandes empresas de distintos sectores. Uno de los bancos más grandes de América Latina migró su infraestructura tradicional on-premises a una arquitectura de nube híbrida basada en OpenShift y Microsoft Azure. El cambio aceleró la modernización de aplicaciones, redujo el tiempo de aprovisionamiento de entornos y creó una base más flexible para la innovación, sin comprometer los estrictos requisitos de seguridad y cumplimiento normativo.
Otros ejemplos provienen del sector salud. El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), uno de los mayores sistemas de salud de México, fortaleció su estructura tecnológica con Red Hat OpenShift para estandarizar entornos, mejorar la resiliencia de sistemas esenciales y ampliar la eficiencia operativa. Por su parte, la cadena mexicana Farmacias del Ahorro, dedicada a la venta de medicamentos, productos de higiene personal y servicios de salud, adoptó la plataforma para modernizar aplicaciones críticas y ganar agilidad en el lanzamiento de nuevos servicios digitales, manteniendo el control sobre datos sensibles.
Capacitación continua
Según el informe Cloud and Security in Ibero-America 2025, elaborado por MIT Technology Review en colaboración con NTT DATA, la nube híbrida se ha convertido en el estándar en América Latina. Cerca del 60 % de las empresas la eligen como su arquitectura principal para lograr un equilibrio entre flexibilidad, control y rentabilidad.
Sin embargo, el hecho de que este modelo se haya vuelto predominante no significa que no existan desafíos relevantes. La seguridad sigue siendo un desafío central: La gestión de datos distribuidos en múltiples nubes aumenta la complejidad y amplía la superficie de ataque. Las preocupaciones regulatorias también persisten, ya que la fragmentación legal en la región dificulta una gobernanza consistente. A esto se suma la escasez de talento especializado para operar entornos híbridos o multicloud, lo que retrasa una adopción más madura.

“La nube híbrida solo genera valor cuando las empresas están preparadas para operar esa complejidad”, afirma Alexandre Duarte, vicepresidente de servicios para América Latina en Red Hat. “Esto exige capacitación continua y el desarrollo de competencias específicas. Sin personal preparado, la nube deja de ser un acelerador de negocios para convertirse en un obstáculo.”
Según Duarte, iniciativas como Red Hat Training and Certification cobran relevancia al apoyar a empresas e instituciones en la formación de profesionales capaces de trabajar con arquitecturas modernas y distribuidas. “Esta preparación es fundamental para que las organizaciones respondan con mayor agilidad a un entorno cada vez más dinámico, incierto y en constante aceleración”, añade.
En este contexto, las nube híbrida y las estrategias Multicloud se consolidan como pilares estratégicos para las empresas. Más que una simple decisión de TI, se trata de construir una base capaz de integrar entornos, reducir la complejidad operativa y sustentar el crecimiento, la innovación y la resiliencia a largo plazo.






