El periodismo no está en crisis. Al contrario, estamos en un momento en el que los periodistas tienen herramientas para hacer su labor de la mejor manera que han podido realizarla en la historia, gracias a la tecnología y a la Transformación Digital.

Claro, no se pueden desconocer problemas como las amenazas a la libertad de expresión, la censura y otras situaciones que siempre han tenido un espacio de debate serio y profundo. Pero en lo que se refiere a la evolución de la tecnología en estos tiempos de Transformación Digital, es claro que el periodismo es una disciplina privilegiada.

Hoy se cuenta con los mecanismos de comunicaciones necesarios para establecer contacto con las fuentes en cualquier parte del mundo; se tienen equipos que permiten grabar audio y video casi en cualquier circunstancia, con una calidad más que aceptable para ser difundida por cualquier medio; a través de Internet es posible consultar prácticamente cualquier tipo de información de manera inmediata (aunque se necesita alguna destreza para separar las fuentes confiables de aquellas que no lo son); gracias a los avances de la tecnología, se cuenta con formatos digitales que permiten enriquecer las fórmulas narrativas; hoy, los periodistas cuentan con más espacios que nunca para difundir la información, incluso por fuera de las esferas de los medios tradicionales. Y la lista sigue…

Y, sin embargo, se habla de una crisis del periodismo, motivada principalmente por la difícil situación económica que enfrentan varios países en los que los grandes medios optan por recortar sus nóminas para hacer frente a sus problemas de capital; en los que la inversión en publicidad amenaza la supervivencia de medios que dependen de ella para financiarse. En los que se debe enfrentar la competencia feroz de productos y formatos que respaldan su éxito en una mayor cantidad de clics (quizás basada en un buen uso de las herramientas tecnológicas) aunque estos no siempre sean el resultado de un mejor periodismo.

Despidos en todas partes del mundo

En Colombia han sido noticia los despidos masivos de periodistas de grandes medios de comunicación, pero la situación en Europa y Estados Unidos no parece ser mucho mejor.

Un estudio reciente del Pew Research Center muestra que entre 2008 y 2018 el número de empleados (reporteros, editores, fotógrafos y videógrafos) en las salas de redacción estadounidenses se ha reducido en 25%: pasó de 114.000 a 86.000 (un descenso de 28.000 puestos de trabajo).

La cifra más preocupante es la de los periódicos, cuyo descenso en el número de periodistas ha sido de 47% (de 71.000 a 38.000 trabajadores). En términos porcentuales, el segundo descenso más alto se presentó en el mundo de la radio, donde la reducción fue de 26% (de 4.600 a 3.400 empleados). El estudio también incluye datos de estaciones televisión, cable (los únicos indicadores estables) y una categoría llamada ‘otros servicios informativos’, que en esencia se refiere a medios nativos digitales.

De hecho, las buenas noticias provienen, precisamente, del mundo de los medios nativos digitales, donde hubo un incremento de 82%, al pasar de 7.400 trabajadores en 2008 a 13.500 en 2018. Sin embargo –destaca el estudio de Pew–, esto no es suficiente para contrarrestar la debacle de los medios tradicionales.

Sobre los despidos masivos en los medios de comunicación colombianos tendremos la oportunidad de profundizar en el episodio 100 de +Hangouts de periodismo, cuya fecha y hora de emisión daremos a conocer oportunamente.

Si por América llueve, por Europa… también

El periodismo europeo no ha sido ajeno a los problemas que han hecho hablar de crisis. Y si bien esta se ha visto en varios países del Viejo Continente, España ha sido particularmente afectada por los problemas económicos que impactan a sus medios, desde hace ya más de un lustro. Sin embargo, también se identificó como causa de los problemas el cambio de hábitos que se ha producido en las audiencias a la hora de acudir a los medios de comunicación. Un cambio en el que también influyó el desarrollo de la tecnología, que paulatinamente convirtió a las audiencias (antes, entes pasivos) en seres activos frente a la información.

En España también se detectaron falencias periodísticas: según una encuesta de la Asociación de la Prensa de Madrid, para el 48,3% de los periodistas españoles consultados, la principal causa de la crisis es el amarillismo y el sensacionalismo, que han hecho de la profesión un espectáculo. Este factor es seguido por la falta de rigor y de calidad de la información, y por no contrastar las fuentes (40,8%). Y un 40% de los encuestados también culpa de la crisis a los intereses económicos y políticos a los que están expuestos los medios (38,9%), que cada vez pierden más independencia y objetividad.

Mal de muchos, consuelo de nadie

Las cifras de Estados Unidos y Europa confirman que la situación de los medios no es exclusiva del mercado latinoamericano ni del colombiano; sin embargo, están lejos de ser un consuelo para los demás países donde se presenta esta situación.

‘Despido masivo de periodistas: la polémica decisión del diario argentino Clarín‘, ‘Más de 400 despidos o recortes a la publicidad oficial: qué está pasando con el periodismo en México‘, ‘Estados Unidos: cada vez más despidos en medios de comunicación‘.

Los titulares dan cuenta de una situación cada vez más compleja. En el texto que desarrolla el último de ellos, el portal Periodismo.com cita un informe de la consultora Challenger Gray & Christmas según el cual las empresas de medios (que incluyen cine, televisión, publicidad, edición, música, radiodifusión y prensa escrita) anunciaron planes de recortar 15.474 empleos en este 2019, de los cuales 11.878 corresponden a organizaciones de noticias.

Un debate en redes sociales realizado por la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano muestra cómo se vive la situación en otros países del continente.

https://twitter.com/giggettamx/status/1113902007067267074

¿Qué pasa más allá de la cifras?

Las cifras, de nuevo, no demuestran una crisis del periodismo, sino el reflejo de una crisis económica que afecta esta y muchas otras disciplinas.

Un texto publicado recientemente por La Liga Contra el Silencio en el medio digital 070, de la Universidad de los Andes, hace una fuerte crítica de los despidos masivos ocurridos en los medios colombianos durante los últimos meses. Según el texto, titulado ‘Despidos de periodistas causan miedo y silencio en los medios colombianos’, las empresas argumentan que «el recorte es una exigencia del mercado actual, pues la gente consume cada vez menos información de medios impresos o por televisión. La industria, dicen, aún no produce suficiente dinero en el escenario digital».

Entonces, aunque el que está en crisis no es el periodismo, esta situación tiene una repercusión en la calidad de los contenidos que tiende a afectar su práctica cada vez más. En una columna publicada en el diario El País de Cali, titulada ‘La tragedia de los medios’, Gerardo Quintero se plantea este interrogante:

Estas despedidas masivas tampoco ayudan porque la pregunta es cómo conservarán la calidad del producto. Hacer un periódico con practicantes o gente muy joven puede resultar atractivo desde lo administrativo, porque es barato, pero la calidad se verá mermada. Esta es una actividad en la que todos aprendimos teniendo referentes mayores al lado. Tal vez es hora de invertir la ecuación, sostener la planta de redacción y adelgazar las altas gerencias administrativas. Es el momento para que editores y cabezas de la redacción también pongan su grano de arena. Renegociar contratos, ‘bajarse’ de los salarios en aras de contribuir a la sobrevivencia propia y del medio es una alternativa.

Para el autor de la columna, también tiene que ver el hecho de que los medios escogieron el camino errado para enfrentar las nuevas formas de competencia surgidas también del desarrollo tecnológico. De hecho, aunque la tecnología ofrece cada vez más herramientas para ejercer un mejor periodismo, también se le responsabiliza, en ocasiones, de facilitar las cosas para que se haga un periodismo de poca calidad.

El descreimiento es general, las redes sociales pusieron un ‘bombazo’ a las salas de redacción y cuando estas intentaron parecerse a la irresponsabilidad digital estallaron más rápido.

Para otros, sin embargo, el problema es que los medios no han sido capaces de seguirles el ritmo a las nuevas plataformas basadas en los avances de la tecnología:

En el debate, de cualquier manera, la estrategia de sobrevivir basada en generar clics parece ser la que afecta de manera más negativa la calidad del periodismo y hace que la crisis económica tenga un impacto más profundo en su ejercicio.

En el texto publicado por 070, uno de los sobrevivientes de los recortes en los medios colombianos, no identificado en el artículo, afirma: «El rating cayó y para los periodistas fue un totazo: ya no estarás en la calle, como toca, sino sentado en el set, redactando tus notas sin entrevistar a nadie en cámara«. Esto es lo que en el mundo periodístico ha sabido llamarse ‘periodismo de escritorio’, quizás una manifestación incompleta o no bien aprovechada de lo que la transformación digital ha traído a esta disciplina.

Sí: que en el resto del continente y del mundo estén sucediendo las mismas cosas que en Colombia es un mal de muchos que no consuela a nadie. Los periodistas tendrán que seguir buscando la forma de reinventarse para sobrevivir en el mercado. Y, bien usada, la tecnología es un aliado imprescindible para lograr este propósito.

Pero, en especial, lo medios tendrán que encontrar la fórmula mágica para lograr que la crisis económica no sea la responsable de que el periodismo también entre en crisis. Una situación que sería inexplicable en un momento histórico en el que, gracias a la tecnología, el periodismo tiene a su disposición las herramientas para ser mejor que nunca.

Imágenes: Pixabay y Rawpixel (vía Pexels).