#TICvsCOVID19

La pandemia del COVID-19 no solo aceleró los procesos de Transformación Digital en las empresas, también puso todo el foco de atención en la importancia y la necesidad de fortalecer la ciencia y su incidencia decisiva en los diferentes aspectos de la vida. La ciencia está en todo.

De repente, el tema de conversación es uno que nos obliga a informarnos y a buscar a epidemiólogos, biólogos, inmunólogos, microbiólogos, bacteriólogos, virólogos y otras ‘especies’ de científicos (de ciencias naturales) y nos recuerda que en Colombia las universidades juegan un papel fundamental, no solo en la respuesta a este virus. (Existen varias convocatorias para reunir voluntarios).

¿Qué está haciendo la comunidad científica de Colombia frente al COVID-19?

Como dicen los Makers de Colombia, esto es una guerra contra el virus y al igual que en un campo de batalla hay muchas divisiones como la artillería, la caballería, los escuderos, los arqueros, los estrategas, los constructores y más actores que cumplen una labor esencial. En conjunto, todos trabajan sin descanso.

Aislamiento del virus

La Universidad de Antioquia anunció que el grupo de investigación de Inmunovirología, de la Facultad de Medicina, logró aislar en el laboratorio el virus SARS-CoV2. Con esto podrán realizar experimentos con medicamentos y tratamientos para combatir la pandemia de COVID-19.

María Teresa Rugeles López, coordinadora del grupo de Inmunovirología, explicó que luego de 2 semanas de intenso trabajo lograron este aislamiento.

«Logramos es que el virus que está circulando en Medellín, lo hemos crecido en el laboratorio y hoy lo tenemos prácticamente en un tubo de ensayo. Esto significa que se nos abren puertas para hacer investigación en diversos campos».

María Teresa Rugeles.

También explicó que en la acción, lo que este avance les puede permitir es que a través del cultivo puedan evaluar medicamentos que están en uso, que pudieran ayudar a inhibir la replicación del virus.

Producción de gel antibacterial

Laboratorios de la Universidad Nacional (sede Bogotá) se convirtieron en centro de producción de gel antibacterial creado por la Facultad de Farmacia de la misma institución y que que va directo al hospital universitario (que ya dispuso 32 camas de cuidado intensivo y otras 31 de hospitalización para pacientes con COVID19). El consumo del gel antibacterial se ha disparado en las últimas semanas y su demanda seguirá creciendo.

Tienen el conocimiento, la voluntad y la disposición, pero faltan recursos para poder hacer una producción a mayor escala, específicamente, máquinas y materias primas. Estos laboratorios son de docencia, por lo que su capacidad es limitada.

Pruebas de diagnóstico

El virus avanza rápido y una de las preocupaciones es que el sistema de salud no tiene la capacidad de respuesta necesaria para ir a la velocidad del mismo. Por eso se buscó ayuda en las universidades, con altas capacidades científicas.

Una de ellas es la Universidad del Rosario, que ya tiene el aval del Instituto Nacional de Salud (INS) para hacer pruebas de COVID-19 y que así se consigan resultados más rápido. Juan David Ramírez, presidente de la Asociación Colombiana de Parasitología y Medicina Tropical, profesor de la universidad y líder del proyecto, confirmó que están capacitados para realizar tres mil pruebas de confirmación del virus (existe otro tipo de pruebas, como las de tamizaje).

Estas pruebas son donación de la universidad (que calculan en 500 millones de pesos), no se le cobra ni al Gobierno ni a los pacientes. Sin embargo, para tener la capacidad de realizar más pruebas la universidad abrió un canal de donación externa.

Aunque la universidad del Rosario es la primea, no es la única en este proceso. El INS confirmó que 20 laboratorios se alistan para realizar estas pruebas de diagnóstico; entre esos están los de la Universidad Tecnológica de Pereira, la Universidad de los Andes, la Universidad Nacional, la Universidad Javeriana, la Eafit y la Universidad del Bosque.

Rastreo, monitoreo y seguimiento colaborativo

Investigadores del INS, del Instituto Humboldt, de la universidad Cooperativa de Colombia (Santa Marta), del Imperial College (Londres), del Centro de Análisis Global de Enfermedades Infecciosas y de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres obtuvieron la primera secuencia de conjunto de genes (genoma) de SARS-CoV2 circulante en Colombia. Este aporte es crucial para el estudio de la pandemia de COVID-19.

Estos datos se suman a las iniciativas que reconstruyen la historia de evolución del virus desde su aparición y diseminación a través del mundo. Es como pensar en un caso de criminalística al mejor estilo de las series de televisión. Cada pista suma y aquí se estudia cada detalle que permita conocer el virus, responder preguntas sobre él, para eventualmente resolver el caso. Todo lo que descubran puede cambiar el rumbo. Por ejemplo, el reporte que publicó el Imperial College el 16 de marzo hizo que Reino Unido cambiara su estrategia.

Esta secuencia elaborada por los investigadores brinda información sobre las mutaciones del genoma, las cuales son huellas genéticas que ayudan a definir las cadenas de transmisión e incluso reconstruir los eslabones de la cadena en los casos de quienes desconocen la fuente de contagio (que no saben cómo obtuvieron el virus).

En Colombia la historia del virus comenzó el 26 de febrero de 2020 y su ancestro en el árbol filogenético (un diagrama que representa las relaciones evolutivas entre organismos) está relacionado con el virus circulante de Madrid (España).

Foto: Louis Reed (Unsplash)

Vendrán más aportes

A través de la maratón convocada por el Ministerio de Ciencia, la cual llamó Mincienciatón, se busca encontrar soluciones a varios problemas desde la investigación. Son 5 ejes temáticos:

  1. Salud pública relacionada con la intervención frente a riesgos epidemiológicos.
  2. Sistemas de diagnóstico rápido para la infección por SARS-Cov-2.
  3. Estrategias de prevención de la infección por SARS-Cov-2 y tratamiento de COVID-19.
  4. Equipos y dispositivos médicos para el manejo de pacientes con COVID-19 y otras infecciones respiratorias agudas, garantizando la seguridad de los profesionales de la salud.
  5. Sistemas de monitoreo de datos en tiempo real en relación con la enfermedad producida por SARS-Cov-2 y otros agentes causales de IRA, que habiliten la posibilidad de modelar escenarios epidemiológicos.

Para esto se reunieron durante 4 días (en paneles virtuales) investigadores de todo el país, que respondieron al llamado de la convocatoria. Ahora mismo el Ministerio está en la tarea de evaluar 531 propuestas radicadas y de aquí saldrán más aportes.

Mientras tanto, ¿qué podemos hacer?

Foto: engin akyurt (Unsplash)

Los conceptos y trabajos que adelantan los científicos están siendo valorados por las mayorías, porque son ellos, con sus conocimientos y herramientas (escasas y luchadas) los que pueden darle al mundo el elementos más necesitado: una vacuna.

Actualmente hay cerca de 100 grupos de investigación y compañías en todo el mundo que trabajan en el desarrollo de una vacuna, muchos de estos integrados también por científicos colombianos –como Ana María Henao, que dirige el Plan de Acción para Investigación y Desarrollo de la Organización Mundial de la Salud (OMS)–. Sin embargo, por optimistas que sean las estimaciones, no habrá una vacuna en varios meses.

Mientras estos equipos trabajan en esa solución, los demás continúan trabajando en otras, cuyos desarrollos y resultados inciden directamente en la protección de vidas humanas, de los pacientes, del personal de salud, de las familias, los amigos y todos los humanos. Como compartió la epidemióloga Zulma Cucunubá, durante una entrevista, ahora mismo una de las tareas más importantes es identificar «qué estrategias de mitigación o supresión son las óptimas o al menos posibles en ausencia de una vacuna o un medicamentos».

Mientas la comunidad científica trabaja a toda marcha, ¿qué podemos hacer? Darles tiempo, seguir sus recomendaciones, apoyar su trabajo de la manera que consideren pertinente. Pero especialmente, ser muy cuidadosos con la información que se genera y se comparte. Durante un panel sobre el análisis de la infoxicación y las Fake News, factores disparados actualmente, se compartieron dos reflexiones pertinentes:

Una información mal dada es como un medicamento mal formulado.

Víctor Solano.

Al igual que pasa con el virus, no seamos elementos de contagio, si hay algo de lo que no estamos seguros, no lo compartamos.

Mauricio Jaramillo Marín.

Foto de portada:  CDC (Unsplash)