De cara a las presidenciales de 2026, Colombia cuenta con un ecosistema creciente de herramientas que permiten analizar propuestas, rastrear trayectorias y combatir la desinformación. Algunas ya son ampliamente conocidas de elecciones pasadas, pero hay otras alterativas que se han popularizado en este año electoral, como el uso de la IA para conocer tanto a candidatos como sus propuestas.
El votante colombiano se ha transformado en un consumidor de información política altamente tecnificado, que demanda herramientas de precisión para navegar una oferta electoral cada vez más fragmentada y compleja.
La campaña presidencial de 2026 transcurre en un entorno radicalmente distinto al de cualquier proceso electoral previo en el país: por primera vez, una parte de la ciudadanía puede cargar un plan de gobierno en una IA conversacional y obtener en segundos un resumen comparado por temas, verificar si un audio que circula en WhatsApp es un deepfake, o consultar el historial de coherencia de un candidato en los últimos cuatro años. La IA ha entrado de lleno al debate democrático colombiano, con sus promesas y sus riesgos.
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¿Quiénes usan IA en Colombia para informarse?
El punto de partida es un dato que condiciona todo el análisis. Según el informe Apropiación Digital 2025 del Centro Nacional de Consultoría (CNC), el 26 % de la población colombiana ya utiliza herramientas de Inteligencia Artificial . Sin embargo, ese porcentaje no es representativo del conjunto del electorado. Como señaló Carlos Lemoine, del CNC, en el Live TIC ‘Elecciones 2026: Desafíos digitales y batalla por la verdad‘, ese universo de usuarios “en su mayoría son hombres, están en las grandes ciudades, en estratos altos, con más estudios y en su mayoría tienen buena conectividad” . Esta brecha de acceso no es un detalle menor: define quién tiene la posibilidad real de usar la IA como instrumento de deliberación política y quién queda al margen.
Por otro lado, en el informe, elaborado por la CRC —Estudio sobre Uso e Impacto de la Inteligencia Artificial —, se documenta que el 5 3% de las personas encuestadas a nivel global, según el Ipsos AI Monitor 2025, considera que la IA ya ha transformado su vida cotidiana, y el 67 % anticipa un impacto aún mayor en los próximos 3 a 5 años. Para Colombia, el estudio identificó optimismo frente al potencial de la IA en eficiencia y economía, pero también preocupaciones persistentes sobre desinformación y falta de transparencia en su implementación.
¿Qué herramientas existen para analizar candidatos?
El ecosistema colombiano de IA electoral cuenta ya con opciones concretas y diferenciadas:
- Votamos.chat: plataforma especializada en las presidenciales 2026 que permite hacer preguntas en lenguaje natural sobre propuestas, comparar posturas entre aspirantes y acceder a explicaciones basadas en documentos oficiales como los planes de gobierno.
- Oráculo de Agentes IA (Universidad Libre de Bogotá): sistema experimental que emplea múltiples agentes de IA actualizados semanalmente para analizar escenarios, predicciones y perfiles de candidatos presidenciales.
- Match Presidencial (El Espectador ): Es una herramienta conocida y que al mejor estilo de las aplicaciones de cita, propone encontrar el ‘match’ entre votante y candidato. Ante la escasez de debates públicos entre las 13 candidaturas, esta herramienta propone una aproximación basada en datos para reducir el vacío informativo. A través de una serie de preguntas sobre temas clave de la agenda pública, el sistema ubica la postura de cada usuario en dos ejes: el económico —que oscila entre mayor regulación estatal y menor intervención— y el social y político —entre ampliación de derechos y prioridad al orden—. El resultado permite identificar qué candidatura está más cercana o más distante de las posiciones del votante, convirtiendo la decisión electoral en un ejercicio consciente y comparativo.

¿Cómo usar ChatGPT, Claude, Gemini o Grok para analizar propuestas electorales?
Las herramientas de IA conversacional de uso general se van posicionando como una de las formas más accesibles para sacar la radiografía a un candidato sin necesidad de leer decenas de páginas de un plan de gobierno.
Los pasos a seguir pueden variar. Un procedimiento es directo: se carga o pega el documento oficial en la plataforma y se le pide un análisis estructurado, las preguntas a realizar van de acuerdo al gusto de cada usuario. Estas herramientas permiten obtener resúmenes por áreas temáticas —economía, salud, seguridad, educación, medio ambiente—, comparaciones lado a lado entre dos o más aspirantes, detección de promesas vagas o contradictorias, y traducción de lenguaje técnico jurídico o económico a términos comprensibles para cualquier ciudadano.
Sin embargo, el uso de estas plataformas exige una regla básica: ninguna respuesta generada por IA debe darse por válida sin contrastarla con fuentes primarias. Los modelos pueden “alucinar” datos, citar propuestas que no existen o reflejar sesgos ideológicos incorporados en su entrenamiento. La recomendación de los expertos es usar la IA como primer filtro de síntesis y luego verificar los hallazgos en los sitios oficiales de los candidatos, en la Registraduría, en el CNE o en medios de fact-checking como ColombiaCheck y AFP Factual.
¿Cómo se combate la desinformación con IA?
El reverso de este escenario es igualmente relevante. El 73 % del electorado colombiano se siente indefenso ante la posibilidad de que la IA sea utilizada para producir noticias falsas o deepfakes, según el informe Apropiación Digital 2025 del CNC . Lemoine advirtió que “la IA funciona como un amplificador de la ciudadanía; si esta última no tiene un propósito claro o pensamiento crítico, la tecnología simplemente potencia los sesgos existentes” .
Para atender este riesgo, la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC), la Registraduría Nacional, el Consejo Nacional Electoral (CNE) y la Misión de Observación Electoral (MOE) presentaron en diciembre de 2025 la Guía de Integridad de la Información en Contextos Electorales, un documento estructurado en cinco pilares: veracidad, imparcialidad, ecosistema informativo, marco normativo y alfabetización mediática. “Ponemos esta guía al servicio del país para fortalecer la conversación pública y blindar la confianza en los procesos electorales“, señaló Andrea Muñoz, comisionada de Contenidos Audiovisuales de la CRC.
El fact-checking sigue siendo la primera línea de defensa. Organizaciones como ColombiaCheck, La Silla Vacía (con su Detector de Mentiras) y AFP Factual operan secciones especiales de verificación para Elecciones 2026, donde se detectan deepfakes, declaraciones manipuladas y noticias falsas viralizadas en plataformas de mensajería.
¿Qué riesgos democráticos acompañan el uso de la IA?
La Fundación Karisma y el BID han advertido, en diferentes escenarios, que los algoritmos de IA no son neutrales; heredan los prejuicios de sus desarrolladores y de los datos con los que son alimentados. El estudio de la CRC también identifica riesgos específicos como la manipulación de información, los sesgos algorítmicos, el impacto psicosocial del consumo de IA y el incremento de violencia política de género en entornos digitales mediados por estas herramientas.
María Alejandra Villamizar, directora de la Fundación Conversa Colombia, identificó otro riesgo menos visible: la microsegmentación política. “La campaña misma es la campaña digital”, señaló, advirtiendo que la omnipresencia en redes prioriza la viralidad sobre la pertinencia del mensaje. La Registraduría Nacional, por su parte, ha implementado dos herramientas propias: un sistema de alertas tempranas para detectar irregularidades en el proceso electoral y una plataforma de logística preelectoral, ambas operadas con IA institucional.
¿Cómo usar la IA de forma crítica para votar mejor?
Más allá del ecosistema de herramientas disponibles, los expertos consultados son enfáticos: la IA debe ser un instrumento al servicio del criterio ciudadano, no un sustituto de este.
El protocolo recomendado para escanear un candidato de forma rigurosa incluye obtener su plan de gobierno oficial en la Registraduría o el CNE, analizarlo con una herramienta como votamos.chat o una IA conversacional, cruzar las propuestas clave con medios de fact-checking y revisar el historial de coherencia y la financiación de campaña a través de plataformas como Cuentas Claras.
Como lo sintetizó Carlos Lemoine, la paradoja del momento electoral es esta: “En las inundaciones lo que más escasea es el agua potable. En este momento de abundancia de información, lo que más escasea es la información fidedigna” .
La Inteligencia Artificial puede ser un filtro poderoso, pero solo si quien la usa lleva consigo pensamiento crítico y disposición para contrastar fuentes. En 2026, esa combinación es, quizás, la herramienta más estratégica que tiene el electorado colombiano.



