En el Latam Health Forum, realizado en Bogotá, 3 campañas presidenciales debatieron el futuro del sistema de salud colombiano y el papel de la tecnología en medio de una crisis financiera, de gobernanza y de confianza que ya sienten pacientes, prestadores y emprendedores.
El panel ‘Termómetro en salud: en el futuro gobierno’ dejó claro que la discusión ya no es si se necesita salud digital, sino cómo se implementa sin repetir errores de diseño, sin profundizar inequidades y sin seguir frenada por barreras culturales y políticas.
El debate, centrado en el impacto de la Innovación y la Ciencia, reveló que la implementación de Inteligencia Artificial (IA), la interoperabilidad de datos y la telemedicina no son solo complementos, sino pilares fundamentales de las propuestas gubernamentales para 2026.
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¿Cuáles son los dolores técnicos que la tecnología debe sanar en el sistema de salud?
La falta de trazabilidad y la inequidad territorial son algunos de los mayores obstáculos. Bernardo Useche, representante del equipo de salud de Sergio Fajardo, señaló que la reestructuración debe responder a las brechas entre zonas rurales y urbanas. “Una salud sin tecnología no es salud; es imposible”, afirmó Useche, subrayando que la desarticulación de la cadena de suministros y los trámites administrativos fragmentados generan una mortalidad evitable.
“El problema o el dolor que el equipo de salud de Fajardo considera más importante (…) es el de reestructurar gradualmente mediante tecnologías en salud el sistema de aseguramiento para que responda a las inequidades en salud”, afirmó, aludiendo a brechas entre territorios, niveles de ingreso y acceso a medicamentos y servicios oportunos.
Por su parte, Iván Sánchez Franco, de la campaña de Abelardo de la Espriella calificó la situación actual como una “opacidad abrumadora”. Según Sánchez, el sistema desconoce con precisión cuántas personas requieren atención urgente o el monto exacto de las deudas. La propuesta de este sector se enfoca en eliminar esta oscuridad mediante un “mapa de calor” y un lago de datos que permita monitorear el flujo de recursos desde el presupuesto nacional hasta la atención final de la ciudadanía.
¿Cómo puede la Inteligencia Artificial optimizar el gasto público y la auditoría?
Uno de los puntos más técnicos del panel fue la eficiencia en la auditoría de cuentas. Sánchez Franco, citando su experiencia en control de gestión, explicó que la revisión manual de 18 millones de facturas —tarea que antes requería cientos de personas y años de trabajo— puede ejecutarse hoy en menos de una semana mediante algoritmos de IA. “Podemos evaluar qué se gasta, cómo se gasta y si el recurso está bien invertido”, detalló, proponiendo además una central única de quejas gestionada por IA para priorizar casos críticos.
Desde la campaña de Paloma Valencia, Juan Diego Álvarez destacó que, según cifras de la OCDE, entre el 30 % y el 40 % del gasto en salud se pierde en ineficiencias. La estrategia propuesta incluye el diseño de una herramienta de categorización para generar un plan de choque de 100 días, permitiendo identificar y atender prioritariamente a quienes sufren enfermedades crónicas o desabastecimiento de medicamentos. Á
lvarez estructuró el diagnóstico en 3 verticales: crisis financiera, deuda histórica con las zonas rurales y crisis de confianza y contención del gasto. “No nos podemos quedar en la descripción de la situación, sino que necesitamos dar el siguiente paso, que es qué vamos a hacer”, indicó. “El plan de choque tiene que estar concentrado en cómo hacemos para poder identificar, poder categorizar y priorizar a las personas que están en mayor necesidad”, planteó, insistiendo en que hablar de nuevas reformas profundas es “peligroso” en medio de la crisis.
Álvarez fue crítico con la gestión actual: “Tenemos unas víctimas del sistema de salud que ha sido destruido por este gobierno de manera deliberada”, afirmó, y calificó esa estrategia como “absolutamente irresponsable” y “antiética”. Para el acceso a recursos, mencionó la titularización de la deuda para separar obligaciones acumuladas del flujo corriente, y la coadministración de EPS intervenidas junto con otras entidades no intervenidas, para evitar que la liquidación masiva profundice la inestabilidad.
Iván Sánchez Franco por si parte puso el énfasis en la opacidad informacional. “Aquí vivimos en una opacidad desde hace 4 años que es abrumadora. Aquí no se sabe cuántos pacientes están enfermos, perdidos por las calles, y los muertos. No sabemos cuánto se debe, no sabemos a quién se le debe”, señaló.
Su propuesta de corto plazo pasa por construir una “central única de quejas” soportada en Inteligencia Artificial (IA) para integrar reclamos que hoy se dispersan entre Superintendencia, Defensoría y EPS. “La Inteligencia artificial me puede juntar todos esos elementos, hacerme un sistema de quejas para yo saber a quién y a cómo voy a atender”, explicó, sumando la idea de usar IA para auditar facturas y trazabilidad del gasto.
¿Por qué la tecnología no es una “bala de plata” sin cambios en los procesos?
Una de las intervenciones más técnicas vino del público. En las intervenciones se pidió bajar el tono tecnosolucionista. “La tecnología no es la solución, es una facilitadora de las cosas. Entonces quiero que entiendan eso, que es muy importante. Nosotros ya lo aprendimos allá”, mencionó Luis Omar, especialista en IA de Johns Hopkins Medicine tras advertir que muchas de las fallas descritas son problemas de procesos más que de herramientas.
Su comentario conectó con lo que Impacto TIC ya había registrado en entrevista con Lina Morales, directora ejecutiva de HealthTech Colombia: la principal barrera para la salud digital no es la ausencia de soluciones, sino el “cambio de chip” en el sector salud. Morales ha señalado que muchos profesionales sienten que innovar no les corresponde, lo que mantiene la operación en silos y frena la interoperabilidad, a pesar de que la tecnología para compartir datos y optimizar flujos ya existe.
Álvarez coincidió en este punto: “La tecnología es un acelerador, es indispensable, pero si no tenemos claro los procesos va a ser muy complicado porque vamos simplemente a reproducir errores y a reproducir información de manera equivocada”, afirmó. Como mecanismo para experimentar sin comprometer todo el sistema, mencionó los Sandboxes regulatorios, ya usados en el sector financiero, para probar nuevas tecnologías en entornos controlados antes de ajustar la regulación.
Sin embargo, desde el ecosistema emprendedor llegó una crítica frontal a esa vía. En el auditorio, un asistente mencionó: “Sandbox, el gobierno anterior, esa era su apuesta. Los Sandbox tampoco son la solución. No generan resultados a corto plazo, son demorados, muy pocas personas se quieren unir a ellos. Necesitamos propuestas y soluciones diferentes”.
¿Qué proponen los candidatos para lograr la interoperabilidad y el sistema único de datos?
En línea con los grandes pendientes que Impacto TIC ha resaltado —especialmente la interoperabilidad de historias clínicas y la gobernanza de datos—, el panel giró una y otra vez sobre la necesidad de un sistema de información unificado para salud.
El concepto de un conector universal o sistema único de información fue defendido por Useche como la vía para garantizar la transparencia total. Esta infraestructura permitiría que los registros médicos electrónicos conversen con los sistemas financieros, automatizando pagos y agilizando transferencias hacia las Instituciones Prestadoras de Salud (IPS). No obstante, el debate advirtió sobre los riesgos de monopolios tecnológicos. “Lo que hay que hacer es abrirse a la competencia del mercado para tomar las mejores opciones”, advirtió Useche, cuestionando si el país debe depender de una única plataforma o fomentar un ecosistema diverso.
Sánchez habló de “cruzar todo el lago de datos” para construir un mapa de gasto y atención que permita detectar patrones anómalos y corrupción. “Cuando nosotros crucemos todo el lado de datos, vamos a tener ese mapa perfecto que nos va a decir cómo se gastó, cómo, a quién se atendió, de qué manera se atendió, dónde se da desgaste, porque se les formó una corrupción”, sostuvo, y definió su solución soñada como un ecosistema donde la historia clínica, la factura digital y la trazabilidad financiera conversen.
Useche, por su parte, respaldó la idea de un “sistema único de información”, pero advirtió sobre el riesgo de concentrar el poder tecnológico en un solo proveedor. Recordó que “la ADRES funciona con Oracle y desde ahí maneja y procesa todos los pagos en este momento y con la Inteligencia Artificial”, y lanzó una pregunta política y técnica a la vez: “¿Vamos a adoptar ese mismo y de entrada eliminamos la competencia en el mercado?”.
¿Qué lugar ocupa el emprendimiento local en este nuevo modelo? Soluciones hay, lo que falta es decisión
Una de las tensiones más fuertes del panel se dio cuando desde el público se cuestionó la desconexión entre discurso político y realidad del ecosistema. “Muchas de las cosas que ustedes están diciendo no son correctas. Y quiero que sepan que cuando ustedes se presenten a una audiencia de estas, tienen que saber que esa audiencia vive el problema todos los días”, advirtió.
Desde su experiencia, la falta no es de herramientas sino de articulación y compra pública: “ya hay muchos sistemas creados, aquí no hay que crear nada. (…) Hemos tenido que ir a vender a otros países porque aquí no nos compran. ¿Quién es el primer comprador? ¿Quién es el primer articulador? El gobierno”.
La crítica dialoga con lo que Lina Morales ha descrito como falta de voluntad política y gremial para compartir datos y escalar soluciones locales, a pesar de que Colombia ya cuenta con más de 300 empresas de tecnología en salud agrupadas en HealthTech Colombia.
Álvarez reconoció la deuda con los emprendedores y amplió el enfoque más allá del sector salud: “Estamos en deuda con el ecosistema de emprendimiento, y eso no es solo con el tema de salud. (…) Este gobierno acabó con todos los incentivos de promoción de los emprendedores, y eso nos está retrasando los procesos de desarrollo”, dijo, al mencionar la escalera de la formalidad como una de las apuestas legislativas de Valencia para reducir las barreras de entrada.
Sánchez, por su parte, devolvió la pregunta al auditorio, invitando al ecosistema a co‑diseñar soluciones de IA para predicción, prevención y auditoría.
¿Qué tan realistas son los planes de choque?
Hacia el final del panel, una asistente, que se identificó como sobreviviente de cáncer y cuidadora, cuestionó la viabilidad de los planes de choque de 100 días frente a la magnitud de la crisis diaria de pacientes, cuidadores y prestadores. También preguntó por el acceso efectivo a medicamentos, uno de los puntos más sensibles para quienes hoy dependen del sistema.
Useche respondió que la campaña de Fajardo contempla obtener recursos “como sea, préstamo internacional, lo que sea” para asegurar, en el corto plazo, el suministro de medicamentos críticos, por ejemplo para pacientes con cáncer. “Lo realista es que se va a atacar lo más doloroso que se está viviendo”, afirmó, y puso como ejemplo experiencias de EPS con altos niveles de satisfacción de usuarios asociadas a modelos territoriales y a integración tecnológica.
Álvarez insistió en que la clave es separar la deuda histórica del flujo corriente para que el sistema pueda volver a pagar citas y servicios, y advirtió sobre el efecto que tendría la liquidación apresurada de EPS intervenidas en la confianza de los prestadores. Sánchez, por su parte, remarcó la necesidad de identificar dónde están los pacientes que hoy parecen “perdidos” en la red y de usar tecnología para ubicar y priorizar casos, aunque reconoció que la información está fragmentada.
Más allá de las diferencias de enfoque, el panel confirmó dos consensos mínimos: que la salud digital debe ser un eje de gobierno, no un proyecto marginal, y que la transformación debe ser no sólo tecnológica, sino profundamente cultural y organizacional.
El consenso final apunta a que la gobernanza de la salud en el próximo cuatrienio dependerá de la capacidad de transformar los datos en decisiones de política pública. Sin una infraestructura digital sólida y compartida, la recuperación de la confianza de la ciudadanía y la estabilidad financiera de las clínicas y hospitales seguirán siendo objetivos inalcanzables.








