En el mundo de las criptomonedas, uno de los temas con más interrogantes es el de la regulación y la participación por parte de los gobiernos. Después de todo, monedas como el bitcoin han empezado a convertirse en serios contendientes de las monedas locales, pasando además por problemáticas como el cobro de impuestos y declaraciones de ingresos para los usuarios de las criptomonedas.

Pese a que una diferencia muy evidente es que el bitcoin es totalmente digital, lo cierto es que el sistema en su totalidad está pensado precisamente para crear un ecosistema descentralizado. La pregunta obvia es cómo lograr regular o, por qué no, integrar un sistema de este tipo en un mercado altamente regulado por entes nacionales o internacionales. Acá la respuesta no es tan clara, y aunque algunos gobiernos se quedan rezagados, lo cierto es que algunos están sentando pautas importantes. 

Diferencias y dificultades

Además del hecho de que las criptomonedas son enteramente digitales, sus diferencias con las monedas comunes y oficiales llegan hasta las raíces del sistema. Primero que todo, las criptomonedas están basadas en la descentralización de los activos y en donde son los usuarios los que se encargan de verificar y regular transacciones. En una moneda oficial, su valor y su emisión depende única y exclusivamente de los entes gubernamentales. 

Este nivel de control es importante para los gobiernos, especialmente para controlar elementos como la inflación, las tasas de interés y en general toda la política monetaria del país. De la misma forma, con una moneda altamente controlada es fácil monitorear sus movimientos, definir topes de impuestos e incluso monitorear actividad criminal. Todo esto se desvanece cuando hablamos de sistemas descentralizados como los de las criptomonedas. 

Aunque esta descentralización y anonimidad de las criptomonedas trae también beneficios como una alta seguridad en las transacciones gracias a tecnologías como blockchain, lo cierto es que también acarrea algunas dificultades. Una de las más notables es la volatilidad de las monedas ya que, al no tener una entidad central, las criptomonedas pueden sufrir de burbujas y de valores muy volátiles en periodos de apenas horas.

En el último mes, por ejemplo, el bitcoin ha tenido un pico de 50.505 dólares, pero también un valor tan ‘bajo’ como de 36.888 dólares. Así como el precio sube, también puede bajar casi repentinamente y los usuarios pierden grandes sumas invertidas simplemente por esta fluctuación del mercado. Poniendo un ejemplo, es como si un billete de 50.000 pesos colombianos tuviera un día un valor de 60.000, pero de 40.000 el día siguiente.

Imagen: Coinbasa

De la misma forma, un temor importante es que tecnologías como bitcoin estén siendo utilizadas con malas intenciones. Acá, por ejemplo, salen a relucir ejemplos como Silk Road –el mercado negro más grande de la dark web– o fraudes en evasión de impuestos. Incluso con estas dificultades, lo cierto es que cada día más usuarios deciden invertir en estas tecnologías, y en Colombia los entusiastas no se quedan atrás. 

En Colombia, la confianza sube

Para Bryan Benson, gerente de Operaciones para América Latina de Binance –una de las plataformas de intercambio de criptomonedas más grandes de la web, la pandemia facilitó una transición hacia la digitalización de las monedas. Hoy en día, por ejemplo, incluso el ciudadano común utiliza billeteras digitales como Nequi o Daviplata sin miedo a que ese dinero pierda valor o no sea aceptado en establecimientos comerciales. El dinero, entonces, se ha desarraigado un poco del mundo físico para pasar al mundo digital. 

“Acá sí tenemos que darle sus halagos a la Superintendencia Financiera  en Colombia, que sí empezaron ese proceso y tomaron el paso necesario para arrancar en el mundo de las criptomonedas. Creo que le va a dar una posición al mercado colombiano de fintech muy buena en el mundo Latam”.

Bryan Benson, gerente de Operaciones para América Latina de Binance

En los últimos 5 años, las fintech del país han logrado afianzar esta percepción en las monedas digitales y de cierta forma ha servido potencialmente para preparar al público para lo que representan las criptomonedas. “Yo creo que el colombiano ya puede decir, a ver, mi dinero aparece como unos numeritos acá en un app y están contentos. La gran diferencia acá es de quién lo respalda, y esa es una discusión más filosófica. En el fondo el dinero es confianza”, dice Benson.

Esta confianza que menciona se ha convertido también en un tema clave. En su forma más esencial, el dinero físico tiene valor porque está respaldado por el gobierno. En las criptomonedas, el valor se lo dan los usuarios. Esto también puede manifestarse en posiciones marcadamente políticas que se reflejan en una falta de confianza hacia las entidades que regulan las monedas. 

Según Juan Pablo Moreno, fundador de Kripton Market –un mercado argentino enfocado a la transacción de bienes usando bitcoin–, este cambio hacia las criptomonedas también representa una desazón con entidades oficiales. «Si entendemos que la información tiene un valor, entonces por qué la vamos a regalar. El individuo en un momento dado, la persona va a darse cuenta de que todo lo que ellos hacen sirve, son estadísticas”, afirma.

De la misma forma, para ambos –Moreno y Benson– lo que ha pasado con los gobiernos es que se están quedando rezagados en lo que tiene que ver con las criptomonedas. Lo que hace algunos años era visto con ojos escépticos, hoy por hoy está ganando cada vez más momento.    

Un juego de gato y ratón

Aunque existe optimismo por el cubrimiento y la seriedad que ha tenido el mundo de las criptomonedas durante el último año, todavía existe escepticismo frente al rol que podrían tomar las criptomonedas en caso de una posible intervención por parte de los gobiernos. Acá, como en muchos otros casos, la tecnología se mueve más rápido que la burocracia. 

Creo que fue falta de seriedad, no pueden tapar el sol con un dedo, –dice Bryan Benson de Binance–. Yo creo que no lo tomaron en serio y se les vino encima. Ahora es un momento de vida o muerte para ellos. Lo que pase en los próximos 6, 10, 15 meses va a definir muchísimo de cómo el futuro de los entes reguladores y de los gobiernos interactúan con nuestra tecnología”.

Intentar regular un elemento que desde sus raíces está pensado para no ser así es, entonces, una tarea intimidante. Aunque Benson no prevé que la clase política actual pueda ver los beneficios, sí se aventura a decir que la siguientes generaciones entenderán mejor las problemáticas y podrán afianzar conceptos como los de las criptomonedas con todos los ciudadanos. 

La problemática acá va mucho más allá de la discusión por si las criptomonedas pueden reemplazar las monedas físicas. La clave para que tecnologías como bitcoin sean verdaderamente disruptivas está en la integración de sistemas, mas no en el reemplazo de unos con otros. “Esto es todo muy nuevo, esto todavía no es algo disruptivo, o sea no cambió a la sociedad. Sí que leS cambió la vida a muchos, pero todavía no cambia a la sociedad”, dice Moreno de Kripton Market.

Un salto de fe

Más importante aún que la intervención, los gobiernos actuales deben empezar a trabajar en conjunto con tecnologías como las criptomonedas. La administración de Joe Biden, en Estados Unidos, proclamó que las transacciones en criptomonedas superiores a los 10.000 dólares deberán ser reportadas para ser sometidas a los impuestos apropiados. De no hacerlo, puede ser considerado evasión de impuestos. 

«El tema de lo legal es algo que todavía ni siquiera yo creo que los gobiernos entiendan que no están a la altura de regularizar a las criptomonedas y a toda esta nueva corriente. Sino que lo que ellos pueden hacer es marcar una convivencia y una puerta de ingreso y salida entre los dos mundos equitativa que le sirva a ambos“.

Juan Pablo Moreno, fundador de Kripton Market

En Colombia, el Banco de la República no reconoce al bitcoin como una moneda legal en el país, lo que deja el tema un poco confuso. Incluso ante esta falta de legalidad, la Dian aconseja que quienes trabajen con criptomonedas y generen renta deben también declarar estas ganancias, así como asumir los costos de impuestos. Lo peculiar acá es que, si bien es una pauta importante, en la actualidad es difícil para los gobiernos hacer el seguimiento de transacciones en criptomonedas.

Más allá de poder ser un regulador, muchos consideran que el gobierno debería antes que nada servir como puente entre monedas oficiales y cripto. Esto tiene que estar necesariamente asociado con un entendimiento profundo de las criptomonedas, sus estructuras y los intereses de los usuarios de ese tipo de monedas. Para Benson de Binance, el primer gobierno del mundo que reconozca a las criptomonedas con un carácter más oficial tendrá también muchas más ventajas sobre otros gobiernos que todavía no den ese salto. “Esto va a pasar, pero no se sabe quién será el primero que se atreva”.


Imagen principal: Executium en Unsplash