El propósito de cada persona en este mundo es un tema que cada día toma mayor relevancia, no solo en entornos económicos, también más profundos: ¿Por qué estamos acá?, ¿por qué nos levantamos todos los días? En cuanta conferencia de liderazgo se dicta, el propósito de la existencia de un ser o de un negocio siempre sale a flote, porque también es aquello con lo cual otras personas se identifican y por lo que comienzan a seguir a una persona o marca; es aquello que nos mueve y tiene la capacidad de generar acciones, cambios.

Así las cosas, hay quienes tienen como tatuado en su razón de ser el ayudar a otros, transformar y aportar en la construcción de país. Este es el caso de la ingeniera industrial y poligrafista payanesa Gina Rodríguez. Es CEO de R&B Global Solutions SAS, empresa que se especializa en seguridad corporativa y que fundó en 2014; también es voluntaria de la comunidad global de mujer, emprendimiento y tecnología (MET Community) desde 2015; mentora de Grovity y apasionada por el emprendimiento, la innovación, la tecnología y el desarrollo sostenible.

Asegura que ha tenido mentores como Carlos Eduardo Farfán y Yanire Braña, quienes le han inculcado el compromiso y se han convertido en sus pilares a la hora de trabajar con comunidades. Por eso es que hoy, además de dirigir su empresa, reparte su tiempo haciendo transferencia de conocimiento en zona rural de las afueras de Popayán. «Siempre he sentido esa pasión por ayudar a los demás, por aportar nuestro granito de arena», comparte Gina.

Gina es de esas personas que han entendido la razón de ser y la mentalidad del emprendedor; ha aprendido a identificar problemas y encontrar una o las soluciones que sean necesarias, y al mismo tiempo conoce y entiende el potencial que hay en las tecnologías de información y comunicaciones. Por eso, desde su trabajo diario ha participado en programas como ‘Imparables’ de Colombia Productiva, así como en un sinnúmero de iniciativas lideradas por iNNpulsa y la Cámara de Comercio de Popayán, entre otras, o como el programa de Ciudadanía Digital Soy Digital.

«Hemos recibido toda una serie de acompañamientos, pero identificamos que la comunidad rural también lo necesitaba y por eso la invitamos a conocer todas estas iniciativas, a empoderarse. La mentalidad siempre ha sido sumar esfuerzos. Realmente, de compartir las buenas cosas de nuestro país», explica Rodríguez.

Recibir para transferir

Además de su rol como empresaria y mujer TIC empoderada, Gina también ha buscado en el periodismo ciudadano una alternativa para empoderar a comunidades específicas como mujeres y niños de áreas rurales, «que tanto necesitan de estrategias«, comparte. Por eso inició su 2021 con conocimiento nuevo: en enero tomó las sesiones sobre ‘Noticias falsas y pensamiento crítico’ y ‘Usted como ciudadano creador’ del programa Soy Digital.

«Fui de las primeras en tomar el curso. Me encantó, interactuaba con los talleristas, fueron unas dinámicas muy lindas y eso es llevar nuestro país en el corazón. Saber que por un tuit podemos sumar, o preguntarnos cómo podemos sumar y ser multiplicadores. Me encantó el concepto de saber que debemos publicar contenidos que generen pensamiento crítico, que como ciudadanos debemos construir y no destruir».

Gina Rodríguez

¿Cómo lo hace? Aprende y transfiere. La transferencia de conocimiento, a diferencia de la transmisión de conocimiento, se refiere a realizar actividades dirigidas a la difusión de conocimientos, experiencia y habilidades, fuera de un ámbito académico. También busca incorporar ese conocimiento a una cadena de valor. Entonces, todo lo que aprende Gina, lo transfiere a estas comunidades, bien sea poniéndose ella en el rol de formadora, o de una manera más técnica, compartiendo las herramientas para que las comunidades puedan tomar los cursos directamente.

Con cuaderno y lápiz las niñas toman apuntes sobre conceptos como tecnología, pensamiento crítico, la importancia de saber manejar las redes sociales, y cómo usar herramientas básicas como WhatsApp. Pues, como ha pasado en la mayoría de los casos, no cuentan con buena conectividad, ni mucho menos con computadores, y esto hace que sus dinámicas de aprendizaje se hayan direccionado a recibir y compartir tareas a través de fotos que sus maestras les envían. «En Popayán la conectividad es buena, pero en el área rural, no. Aún falta. Es normal, es un proceso [avanzar en conectividad rural], pero es difícil. Con las niñas nos toca ubicarnos en un lugar con señal. Hoy todo es por el celular, pero necesitan computadores».

Así es que hoy por hoy hace un acompañamiento en zonas como la vereda la Rejoya, a las afueras de Popayán, en las que ha acompañado a niñas, emprendedoras rurales para que puedan comercializar sus propios productos en canales digitales. Ellas están a la espera de saber si fueron seleccionadas en el programa Vende Digital del Ministerio TIC, con el que eventualmente podrían poner a andar su propio market place para ‘Egua Café’, un emprendimiento familiar dedicado a la producción y comercialización de café de origen caucano.

Aunque no es el único proceso que adelanta. De manera virtual, a través de Grovity y de la Cámara de Comercio de San Andrés, Gina ofrece capacitaciones dedicadas a empresas para la comunidad del archipiélago.

Ella es consciente del potencial que se genera al replicar e impactar a otros, de una persona a otra se desata una cadena. Desde Popayán, promueve el emprendimiento rural, comparte que es necesario que las comunidades sean generadoras de sus propios contenidos, que se empoderen y enseñen a otras. «Está en cada uno de nosotros generar este gran aporte, de nosotros depende el que seamos transformadores de vida, de regiones, de un futuro mejor. De nosotros depende poder contribuir, es nuestro deber como ciudadanos».

Gina-Rodríguez- Soy Digital Colombia
Gina Rodríguez, a la izquierda, junto a la familia Marino en sesión sobre el uso apropiado de la tecnología. Cortesía: Gina Rodríguez.