Recientemente fue publicado el ‘2021: Global overview report’, la versión para este año del informe digital de We Are Social y Hootsuite, uno de los documentos más importantes del mundo sobre el consumo de redes sociales y otras plataformas digitales.

A grandes rasgos, la mayoría de los indicadores va al alza –más personas en el mundo usan teléfonos móviles, se usan más las redes sociales (lo hacen 4.200 millones de personas)– y cada vez más personas usan Internet –4.660 millones de personas, que se traduce en un crecimiento del 7,3 % en solo un año–.

En enero de 2021 ya había 4.660 millones de usuarios de Internet y 4.200 millones de redes sociales. Si cabe o si interesa ponerlo, en cada caso se puede poner entre paréntesis. En promedio, los usuarios pasan 6 horas al día en Internet y al menos, 2,25 horas en redes sociales.

Las redes sociales son entornos en los que se convive a diario. Adriana Convers, bloguera y autora del libro ‘A todas nos pasa’, hace la analogía de que son como una calle más por la que transitamos, en la que se puede encontrar todo lo positivo y lo negativo de la sociedad. Ella y Lucía Beltrán compartieron algunas de sus experiencias sobre matoneo en redes sociales y dejaron algunos consejos durante el evento de #CiudadaníaDigital, ‘Matoneo, fanatismo y noticias falsas: ¿Cuál es la salida?‘, realizado por Impacto TIC.

Tipos de violencias en entornos digitales

Matoneo (maltrato) y ciberbullying (una forma de acoso) son dos manifestaciones de la violencia en el mundo digital, que aunque puedan parecer sinónimos, no son lo mismo. Y aquí pueden entrar varias percepciones de estudios sociales: el maltrato psicológico es una forma de violencia; los comportamientos sistemáticos con mensajes de odio son una de ciberbullying.

Aunque estos 2 no son los únicos tipos de violencias digitales, sí son los más comunes y hacen parte de la lista de delitos digitales, a los que se suman otros casos como el phishing, el grooming y la sextorsión, por mencionar algunos.

De regreso a las experiencias, tanto comentarios ofensivos, desobligantes y sobre su físico fueron las agresiones más recurrentes a las que se han enfrentado ambas, las formas de violencia también varían si la víctima es un hombre o una mujer, por experiencia de las invitadas, es más frecuente que a las mujeres se les ataqué con comentarios relacionados al físico. Como sucede en una calle cuando reciben comentarios violentos erroneamente escusados como piropos.

«Si bien es cierto que la violencia digital contra la mujer en entornos digitales relica las dinámicas y repertorios de violencias del mundo fuera de línea, la realidad es que sus impactos pueden ser más graves dada la naturaleza misma de Internet: los contennidos son fácil y ampliamente difundidos y compartidos entre muchas personas, además de que permanencen accesibles durante mucho más tiempo después del incidente inicial«, explicaba en 2017 la Fundación Karisma en su relatoria sobre violencia en línea contra las mujeres en ​​Colombia.

Luego, a otro nivel, entre más serios sean los temas que traten en redes sociales, más fuerte viene el odio.

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En el caso de Lucía, ella comenzó a trabajar con contenido ligero en Youtube –sí, de ese que es abiertamente criticado por superficial–, y en ese entonces el matoneo vino con insultos. Luego, pasó a hablar de otros temas, como el feminismo: «Y ahí sí recibí cosas muy fuertes, me tocó ir a terapia, porque no era tan fácil recibirlo».

«Al principio no entendía por qué, luego entendí que así son los haters». Con esto se refiere a que existen personas dedicas a desplegar odio de manera sistemática en estas plataformas. Como lo hacían con Lucía, lo hacían con otros generadores de contenido.

Entender las dinámicas y el porqué hay usuarios con estas conductas le ayudó a manejar algunas situaciones. Por ejemplo, dentro de su experiencia, le sorprendió el darse cuenta que en muchos casos, los agresores eran niños y adolescentes. En este punto, Adriana agrega que hay que «entender que muchas personas hablan desde sus propios problemas».

Y este punto ha sido validado por algunas investigaciones sobre civismo digital, «las investigaciones han demostrado que las personas que ejercen matoneo, lo hacen como consecuencia. Algo les ha pasado», compartió Jacqueline Beaucher, defensora de Seguridad Digital global en Microsoft, también durante el mismo evento, en su presentación del ‘Índice de Civismo Digital de Microsoft’. Ahora bien, entender no es igual a tolerar, y esta fue una de las conclusiones del evento.

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Pesa más lo positivo de las redes sociales

Otra analogía recurrente en estos casos es que las personas no pueden encerrarse en una cueva. Los datos demuestran que cada vez más personas transitan los entornos digitales, y al final del día, así como cada persona se prepara para ir a una entrevista de trabajo, o se prepara a un menor para su primer día de colegio o la primera vez que toma transporte público, así mismo hay que prepararse para la convivencia. Se socializa, de manera presencial y virtual, especialmente con empatía.

En Internet, redes sociales y otras plataformas pasan cosas positivas. «Las redes sociales han sido una oportunidad para sentirme muy acompañada en cosas que siempre he pensado y me he cuestionado. Antes de las redes sociales creíamos que eramos el centro del universo y no, a mucha gente le ha pasado lo que a uno le ha pasado y uno puede encontrar ahí un montón de inspiración, refugio y contención«, agrega Adriana, que se centra en temas de moda, corporalidad femenina y amor propio.

En su caso, se trata de una voz a través de la cual se identifican grupos de personas específicos. A través de su contenido y dinámicas ha impactado a incontables personas que siguen sus recomendaciones y esto genera una responsabilidad enorme. Sabe que para lograr transformaciones positivas en y de estos espacios, la clave es educar. «Cuando uno representa una voz de cierto grupo de personas que suelen callarse o ser calladas, hay esa necesidad de educar».

A pesar de sus experiencias negativas, tanto para Lucía como para Adriana es más lo positivo que hay en redes sociales. Aman crear contenido y seguirán hablando de los temas que las han llevado a ser referentes y líderes en sus comunidades.

Consejos para enfrentar el matoneo en redes sociales:

A lo largo de cada charla, tanto Lucía como Adriana compartieron algunas pautas que emplean como terapia propia, que han surgido de sus experiencias y que reunimos en este listado:

  • Rodearse de personas positivas.
  • No ceder a la presión y a los ataques.
  • Crear redes de apoyo.
  • Tomarse una pausa de las redes y dejar que la tempestad pase.
  • Ir a terapia, aunque esta no es una posibilidad en todos los casos.
  • Analizar y entender el porqué dicen lo que dicen y entender quién está detrás o los contextos de las personas agresoras.
  • Denunciar. Para estos casos existen el Centro Cibernético Policial de la Policía Nacional de Colombia, ¡A denunciar! o Teprotejo.org, que se enfoca en la prevención y protección de menores de edad.
  • Dejar de normalizar el matoneo y el acoso.
  • Conocer cada plataforma y las herramientas que ofrece: como silenciar palabras, bloqueos, configuraciones de respuestas, entre otras.

Reviva aquí el panel ‘Ciudadanía Digital para construir un mejor futuro’, en el que se desarrollaron las entrevistas: