José Mutis, Country Manager de SAS para Colombia y Ecuador.

En el mundo de los negocios hay una frase atribuida a John Maxwell que aplica muy bien al momento (a este y a cualquiera): “El pesimista se queja del viento. El optimista espera que cambie. El líder arregla las velas”.

Aunque pueda haber matices y sea un tema para discutir, a mi manera de ver el pesimismo y el optimismo no son más que estados de ánimo; el liderazgo es acción, es esfuerzo y, por ende, resultado. En estos tiempos de turbulencia es constante ver incertidumbre en el horizonte, pero gran parte del futuro depende de lo que hagamos nosotros mismos.

Hace una semana revelamos los resultados del Global Business Barometer 2020, estudio que publica la Unidad de Inteligencia de The Economist y que cuenta con el apoyo de SAS. El estudio recoge información de una encuesta realizada a más de 2.700 ejecutivos de todo el mundo (sí, una muestra representativa) y ofrece un panorama completo del sentimiento corporativo en medio de la peor crisis de salud pública en un siglo.

En la encuesta muy pocos ejecutivos expresaron perspectivas optimistas para la economía global en los próximos 3 meses, lo que derivó en una lectura del barómetro de -39,2 (-50 es la más grave posible). Algunas regiones se mostraron más pesimistas que otras, con Europa (-40,4) y Asia-Pacífico (-40,4) en el punto más extremo, aunque los ejecutivos de Asia-Pacífico fueron menos pesimistas (-31,8) respecto a la economía de su propio país que las otras 4 regiones.

La lectura hecha por el diario Portafolio, uno de los principales medios de economía y negocios en Colombia, habla de que en Latinoamérica los empresarios son más pesimistas sobre la economía.

Debemos ser conscientes de que el panorama para algunos sectores parece más grave que para otros, pero debemos ver todas las variables. Aparte de las que ya nos revela el Barómetro Global de Negocios, quiero destacar algunas razones que nos deberían llevar a pensar diferente y a mantener la calma aceptando que habrá cambios. 

1. El mundo ya ha enfrentado crisis y siempre las ha superado

La historia de la humanidad no ha sido fácil. En alguna parte de la historia nuestro planeta ha tenido que pasar por deshielos, plagas, diluvios, caída de meteoritos, guerras devastadoras, virus o grandes depresiones económicas. Han sido momentos difíciles, pero siempre ha humanidad los ha superado y se ha recuperado.

Puede ser este mismo año como algunos estudios económicos ya lo sugieren, o en un poco más de tiempo como lo señalan otros; pero es seguro que habrá recuperación y siempre quedará el aprendizaje porque esa siempre ha sido la constante en todas las crisis anteriores.

2. Un enemigo identificado gracias a la tecnología

Contrario a muchas otras ocasiones, esta vez se enfrenta a un enemigo conocido y común (es todo el mundo unido en contra del COVID-19) y en esto ha jugado un papel preponderante la tecnología. De hecho, fue un algoritmo el primero en detectar el virus. “El 31 de diciembre de 2019 BlueDot, una plataforma de Inteligencia Artificial canadiense que vigila la evolución de enfermedades infecciosas alrededor del mundo, avisó de la concentración de casos de una ‘neumonía inusual’ localizados en torno a un mercado de Wuhan en China. El algoritmo consiguió adelantarse a la Organización Mundial de la Salud, que emitió el anuncio sobre el brote de un nuevo coronavirus el 9 de enero de 2020”. Adicionalmente, es la ciencia de datos la que ha permitido hacer el seguimiento de la pandemia y ha ayudado a los gobiernos en la proyección de la curva de la epidemia.

Como se explica en esta publicación del Foro Económico Mundial acerca de cómo mantener las cosas en perspectiva, «los primeros casos de sida se describieron en junio de 1981 y tomó más de 2 años identificar el virus (VIH) que causa la enfermedad. Con COVID-19, los primeros casos de neumonía grave se informaron en China el 31 de diciembre de 2019 y para el 7 de enero el virus ya había sido identificado. El genoma estuvo disponible el día 10. Ya sabemos que es un nuevo coronavirus del grupo 2B, de la misma familia que el SARS, al que llamamos SARSCoV2. La enfermedad se llama COVID-19”. Se tiene plenamente identificado el enemigo y es todo el mundo unido buscando cómo enfrentarlo.

3. Todos los científicos (incluidos los de datos), unidos en un solo propósito

Estamos es la era de la información, los datos y la analítica. Como recuerda esta publicación del Foro Económico Mundial: “Es la era de la cooperación científica internacional. Después de poco más de un mes de conocido el brote, ya se podía acceder a 164 artículos en PubMed en COVID19 o SARSCov2, así como a muchos otros disponibles en repositorios de artículos aún no revisados. Son trabajos preliminares sobre vacunas, tratamientos, epidemiología, genética y filogenia, diagnóstico, aspectos clínicos, etc. Estos artículos fueron elaborados por unos 700 autores, distribuidos por todo el planeta. Es una ciencia cooperativa, compartida y abierta. En 2003, con la epidemia de SARS, tardó más de un año en llegar a menos de la mitad de ese número de artículos. Además, la mayoría de las revistas científicas y empresas que aportan conocimiento han dejado sus publicaciones como acceso abierto sobre el tema de coronavirus”. Es la era de los datos, y los datos se transforman en inteligencia para la toma de mejores decisiones.

4. Tecnología que ayuda

Nunca, en ninguna crisis anterior, se tuvieron los recursos tecnológicos y las soluciones avanzadas a la mano para enfrentar los problemas como se tienen ahora. La tecnología impulsa la innovación para que empresas que nunca han fabricado un respirador lo puedan hacer; para que gran parte de la humanidad se mantenga productiva, informada, comunicada y entretenida; y para que se aprovechen los datos a través de soluciones como las de la analítica avanzada con Inteligencia Artificial para hacer seguimiento al comportamiento de la epidemia y tomar las mejores decisiones posibles. Eso, sin contar cómo las soluciones de analítica predictiva están ayudando a miles de empresas de diferentes sectores a minimizar sus riesgos, a anticipar la deserción de clientes (el conocido ‘churn’) y a manejar escenarios posibles para reinventarse. Nada de esto se tuvo en el pasado, y el mundo de todas maneras se recuperó.  

5. El panorama económico exógeno puede ser difícil, pero no lo es todo

Que los negocios se van a ver afectados por las condiciones macroeconómicas y de los mercados es algo que nadie puede ignorar, pero como siempre ha sucedido: las crisis también son oportunidades (de transformación, innovación o reinvención) y esas dependen en gran medida de cada uno de nosotros. El Barómetro publicado por SAS y The Economist da una buena pista en torno a este tema: “El sentimiento respecto a la economía global en los próximos 3 meses se ubicó en -39,2 en una escala de -50; pero los ejecutivos tienden a ser menos pesimistas respecto a las perspectivas de su propia industria (-22) y aún más de sus compañías (-17,8) durante el mismo período”. Está claro que mucho depende de cada uno de nosotros.

6. La teoría del cero

Todo ha empezado de cero en algún momento (una empresa, un negocio, un líder, un mercado, un cliente) y si usted o su empresa ha llegado a donde ha llegado ha sido con esfuerzo y trabajo. Mantener esas 2 características lo pondrán de nuevo en la ruta del crecimiento. Además, por más que se pueda llegar a perder en medio de esta situación (con excepción de la vida), esta vez no arrancará de cero y la experiencia para retomar ya se tiene.

7. Las personas y la toma de decisiones

Lo dejé para lo último, pero sin duda es el punto más importante: las personas, la humanidad. Nunca antes había tantas personas tan preparadas para enfrentar un tema tan complejo como el actual; nunca antes tenían tantos recursos disponibles para aprovechar sus capacidades y acelerar la innovación; nunca antes habíamos estado tan unidos para enfrentar una situación; nunca antes se había despertado este nivel masivo de solidaridad y se tenía la certeza de que es entre todos que podemos salir adelante, y nunca antes había tanta voluntad generalizada para hacerlo.

La situación no es fácil. El panorama es incierto. Pero en medio de todo, hay hechos (irrefutables muchos de ellos) que nos llevan a creer en soluciones. Depende de nosotros encontrarlas. Ese debe ser nuestro barómetro real de los negocios.