La idea de que ‘nada es gratis en la vida’ puede generar barreras frente algunas iniciativas sociales y a veces cuesta creer que se trabaja solo por la motivación de ayudar a otros, por querer contribuir de una u otra manera.  

Mundialmente se destacan algunos casos de los líderes de gigantes empresas tecnológicas, reconocidos por su altruismo (buscar el bien de las personas de manera desinteresada, incluso a costa del interés propio); aparecen nombres como Elon Musk o Bill Gates y su positivismo. Pero más cercanos a nuestros contextos locales, encontramos cada vez más personas altruistas que están usando la tecnología, sin un interés económico o comercial de por medio, y que sencillamene quieren ayudar a otros.

Le diremos ‘tectruismo’ (altruismo apalancado en la tecnología), el cual gana terreno y es probable que lo siga haciendo, pues como se ha visto, uno de los cambios culturales que más se está fortaleciendo es pasar a la colaboración y a la solidaridad. No en vano cada vez aparecen más mensajes tipo «unidos somos más fuertes» o «juntos podemos lograrlo«.

En Impacto TIC ya hemos destacado algunas iniciativas de movilización social, y en esta ocasión resaltamos algunos emprendimientos sociales, apoyados en tecnología, cuya finalidad es esa: ayudar a otros, desde diferentes perspectivas. Una aplicación móvil (Apptruismo) y una web, que usa a su vez otros apoyos preexistentes (Masuno).

AppTruismo

Apptruismo.org es una aplicación que surgió por la motivación personal del emprendedor y maker bumangués Julián Dario Luna Patiño. La aplicación funciona como un puente entre quienes quieren ayudar y quienes necesitan algún tipo de ayuda como alimentos, ropa, medicamentos, dinero, computadores, acceso a Internet, saber, salud y educación (aquí explican en detalle qué hacer en cada tipo de ayuda).

Es una iniciativa sin ánimo de lucro y no usa publicidad, es gestionada totalmente por Julián Dario, que se denomina como autodidacta y quien se ha dedicado a la programación. El algoritmo de la aplicación lo desarrolló él, e incluye diferentes tipos de filtros para validar y verificar la información de quienes desean unirse y levantar barreras contra personas malintencionadas.

Actualmente, Apptruismo está disponible para teléfonos Android. Fue lanzada el 18 de mayo y suma más de 200 descargas, especialmente de Bucaramanga, Bogotá y Barranquilla (focos de personas que buscan ayudas), según compartió el emprendedor.

Masuno

Aunque su dominio es masuno.app, no se trata de una aplicación(iba a serlo). Se trata de una mesa de ayuda virtual, sin ánimo de lucro y totalmente operada por voluntarios. Es algo similar a un call center, pero virtual, por medio del cual se ayuda a resolver inquietudes sobre un tema específico, en este caso COVID-19. Pero no solo sobre la enfermedad, sino sobre todo el entorno que está generando. Entonces aparecen temas de salud mental, emergencias, asuntos legales, decisiones de gobierno, colombianos en el exterior, acceso a servicios de salud o donaciones, por ejemplo.

Aquí el caso fue al contrario: se reunieron varias personas a pensar qué hacer, a organizar y a crear. Luego de varios procesos decidieron que la aplicación no sería la mejor opción, porque en temas de población vulnerable esto genera barreras (se necesita cierto tipo de teléfono para descargar una aplicación, conectividad y un nivel de alfabetismo digital diferente); por eso recurrieron una página web, WhatsApp y mensajes de texto. Pero no de cualquier manera, «armamos un muñeco», comparte Liliana Parra, fundadora de Masuno.

¿Cuál es el valor de iniciativas como Masuno si todo ya ‘se encuentra en Internet’? Que todo esté en Internet no es igual a que sea accesible, o mucho menos, que sea útil. Si no se sabe buscar en Internet (más allá de poner una frase en el buscador) es realmente complejo encontrar aquello que se necesita: «La información está muy escondida, en algunos casos prácticamente sepultada«, reflexiona Parra.

¿A cuántos no les pasa que buscan algo muy puntual y no llegan a una respuesta realmente útil?  A veces las respuestas no están en una página web, sino en una imagen dentro de la cuenta en Twitter  –fue un caso real en Masuno–. ¿Cómo un usuario básico va llegar a ella? A esto hay que sumarle el contexto pandémico, en el que se crean decretos, se modifican, hay diferentes especies de pandemias, muchos términos que al final del día solo confunden más a las personas. Encontrar la información de valor puede ser una misión casi imposible.

Por ejemplo, hay mucha información sobre campañas, donaciones, maratones y otras actividades para ayudar, en las que dicen cómo donar, dónde donar, para qué donar, pero ¿cómo reclamar las ayudas cuando se es población vulnerable? ¿Cómo hacer para que la EPS le envíe los medicamentos a la casa? ¿Cómo acceder a un banco de alimentos? Este tipo de dudas son constantes y los canales de ayuda no siempre son efectivos, o no dan la respuesta específica para cada caso.

De otro lado, con tanta información (falsa, cierta, a medias y tendenciosa), identificar aquella de valor es realmente un reto (por eso es que prosperan las campañas de fake news) y Masuno hace curaduría de contenidos, busca los que son útiles y ciertos para responderle a la gente con una solución práctica, que le sirva para tomar una decisión.

Liliana comparte una de las tareas que realizaron recientemente: revisar y verificar el directorio de salud mental del país. Si se hace el ejercicio de búsqueda, se encuentran hojas de Excel, «lo cual es excluyente», porque no todas las personas saben cómo descargarlo o como manejar un documento Excel. Lo que hicieron fue llamar a cada línea para verificar los datos, y Liliana lo cuenta como una experiencia bonita y enriquecedora, pero sobre todo como un choque con la realidad. En Guainía, por ejemplo, le pidieron ayuda al equipo de Masuno. En muchos casos se trata de personas solas, con su teléfono en casa, personas que también necesitan apoyo para apoyar a otras.

¿Qué necesitan? Más voluntarios, personas dispuestas a ayudar, a aportar su tiempo y su conocimiento. A futuro el sueño también es poder pagarles, generar empleos de calidad. Para eso ya hay algunos planes en macha para buscar subsidios, financiamiento (Grants).

De emprendedores sociales a quienes quieren serlo

En las experiencias de otras personas se pueden encontrar muchos aprendizajes. Los errores cometidos, las lecciones aprendidas y la diversidad de visiones alimentan el entorno para otras personas que, en este caso, tengan el deseo de ayudar a otras usando tecnología, innovación y ciencia. Por eso reunimos algunos consejos que compartieron.

Julián Dario Patiño:

  • Disciplina y dedicación.
  • Mantener el foco claro, ayudar a otros de manera sostenible.
  • Trabajar con el corazón, desde lo que cada uno sabe hacer.

Liliana Parra:

  • Constancia.
  • Una app no necesariamente es la mejor opción cuando quieres llegar a la gente que está menos favorecida, porque conlleva barreras como el acceso a la información.
  • No hay que inventarse la rueda. Se puede usar WhatsApp, mensajes de texto y plataformas abiertas que no requieran mucho registro. Con elementos ya existentes se puede generar mucho impacto social.
  • Privacidad y seguridad por diseño.
  • Quedarse estrictamente con los datos necesarios. No por ser solidario significa que no haya que tener estándares, «la responsabilidad es la misma, como emprendedor social, como empresa, gobierno u ONG».

Otros empredimientos sociales apoyados en tecnología
  • Elepha: Es una empresa que trabaja con mujeres en comunidades rurales del país.
  • KitSmile: Buscan mejorar la calidad de vida de niños con parálisis cerebral, por medio de un kit de rehabilitación integral en casa.
  • Thanks to you (gracias a ti): Es un equipo de personas con vocación social, que buscan ser agentes de cambio para hacer del mundo un mejor lugar para vivir. Se enfocan en eliminar las barreras que hacen que a veces sea tan difícil ayudar a otros. Crean mecanismos innovadores para que cualquier usuario de Internet, sin necesidad de donar dinero, mediante acciones muy simples, pueda contribuir para mejorar la calidad de vida de personas y comunidades.
  • Banca indígena: Es una estrategia de educación financiera, alfabetización digital y formación empresarial para población indígena, reubicaciones y asociaciones de víctimas.