“Colombia tiene un potencial gigante en esos llanos orientales”,afirma Juan José Cobos, presidente de Precisagro, una firma especializada en el suministro de insumos agrícolas de alta tecnología. Según este experto, el potencial nacional hace que “Colombia esté destinado a ser uno de los grandes graneros del mundo”.
Sin embargo, el aprovechamiento de este potencial ya no depende únicamente de la extensión de la tierra, sino de superar las fronteras críticas que limitan la actividad agropecuaria moderna, destaca el vocero.
“Antes con una hectárea alimentábamos a 2 personas, ahora tenemos que alimentar a 5 y, al ritmo que vamos, esto tiene que seguir creciendo”, dice Cobos. Históricamente, el aumento de la producción implicaba la deforestación o el avance agresivo sobre ecosistemas naturales; hoy, la sostenibilidad exige producir más en el mismo espacio.
Para hacer frente a estos desafíos, la tecnología aplicada al sector agrícola (Agrotech) cuenta con nuevas herramientas que van desde imágenes satelitales, Inteligencia Artificial y sensores de suelo, hasta la ingeniería genética y los prometedores estudios de microorganismos. Este último es una de las fronteras más disruptivas de este nicho y de la cual apenas estamos viendo la punta del iceberg.
Existe también una frontera de eficiencia en el uso de insumos. Cobos señala que, en el promedio global, de cada 3 dólares aplicados en fertilizantes, 2 se pierden por baja eficiencia. La tecnología de liberación controlada y el diagnóstico preciso permiten que la fertilización no sea un proceso genérico, sino una acción quirúrgica. La meta es pasar de una agricultura que tradicionalmente degradaba los suelos a una que los mejore, dejando una mejor herencia para las futuras generaciones.
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Ecosistemas digitales en el agro
Aunque Precisagro es una multilatina que forma parte del grupo guatemalteco Disagro, fundado en 1976 y reconocido inicialmente por su negocio de fertilizantes, hoy ha ampliado su alcance hacia soluciones tecnológicas avanzadas como Agritec. Este ecosistema digital, desarrollado para impulsar la agricultura de precisión, integra maquinaria, sensores, imágenes satelitales y servicios en la nube para gestionar cultivos de manera más eficiente, optimizar recursos y elevar la rentabilidad a partir del análisis de datos y el monitoreo nutricional, entre otros servicios.
Tradicionalmente, el agricultor dependía de la intuición para enfrentar el clima o las plagas. La digitalización permite romper este límite al convertir datos en información accionable. Según Cobos, el mayor valor se alcanza cuando todo se integra en ecosistemas digitales, permitiendo que los productos tradicionales se potencien con herramientas que reducen el riesgo operativo.
Por ejemplo, el uso de imágenes satelitales permite realizar un seguimiento histórico y en tiempo real de la biomasa. Mediante esta tecnología, es posible identificar áreas con desarrollo atrasado o anomalías que podrían indicar enfermedades. Esta capacidad de diagnóstico remoto facilita la toma de decisiones preventivas, evitando que los problemas afecten la totalidad de la cosecha.
Los drones complementan la vigilancia satelital al ofrecer una resolución detallada y respuesta inmediata. Estas aeronaves permiten recorrer grandes extensiones en poco tiempo, generando mapas para la aplicación variable de insumos. Al combinar estas herramientas, el agricultor obtiene una visión integral de su predio, permitiendo intervenir solo donde es estrictamente necesario.
En el subsuelo, la implementación de sensores de humedad ofrece datos críticos sobre las raíces. Estos dispositivos optimizan los patrones de riego, evitando el desperdicio de agua y el estrés hídrico. La analítica aplicada al suelo ayuda a mantener el equilibrio entre aire y nutrientes, permitiendo que cada planta reciba el tratamiento exacto para maximizar su potencial genético.
Inteligencia Artificial y el nuevo perfil del productor rural
La Inteligencia Artificial actúa en este nicho como un núcleo integrador de la información. Cobos explica que esta tecnología ayuda a procesar la gran cantidad de datos generados para tomar decisiones en el momento oportuno. Mediante modelos predictivos, el sistema puede recomendar ventanas óptimas de aplicación de insumos, transformando la agricultura reactiva en una actividad gestionada por modelos de probabilidad.
“La Inteligencia Artificial nos va a decir cosas como: ‘dentro de tres días vamos a tener estas condiciones de humedad; aplica este producto porque te va a atacar esta plaga’ o ‘habrá viento mañana a tal hora y tu ventana de aplicación es este momento’”, afirma Cobos.
El vocero destaca que uno de los beneficios más interesantes de la tecnología en el campo tiene que ver con el talento: “Tradicionalmente, el agricultor se percibe como una persona mayor con sabiduría acumulada, pero estas tecnologías lo que hacen es atraer talento joven y llamar a las nuevas generaciones de vuelta al campo”.








