La computación cambió al mundo y, desde su despunte hace bastante más de medio siglo, ha llegado a permear virtualmente cada aspecto de la vida moderna.
Pero de la Z1 de Konrad Zuse al sistema de navegación del Apolo XI a las proezas ajedrecísticas de. Deep Blue, hay algo que no cambió: el sistema binario. A lo largo de su ilustre historia, la computación se ha hecho siempre con unos y ceros. Puede que la computación haya cambiado al mundo, pero en el proceso, su ADN más básico no cambió…
…hasta ahora.
Porque con la llegada de la computación cuántica, la noción de ceros y unos, de bits, que junto con el legado de 50 años de la Ley de Moore ha impulsado la digitalización de nuestro mundo, pasa de pronto a ser solo una forma de computación: una forma más limitada y, eventualmente, inferior.
La computación tradicional emplea bits, que pueden tener valores de 0 o de 1 (binarios). No hay más opciones y así se van armando progresiones lógicas. Pero la computación cuántica es el reino del qubit, que puede valer 1 o puede valer 0 o puede tener los dos valores al mismo tiempo o cualquier número entre ellos. Así se almacenan y procesan vastas cantidades de información en forma mucho más rápida.
El experto enumeró aplicaciones puntuales de lo que promete la computación cuántica:
“La medicina, por ejemplo, se apalanca mucho en la química, y mucho de lo que se trabaja en la química se basa en la experimentación, claramente, y también en el modelado químico. El modelado químico es algo que necesita una capacidad de cómputo gigantesca. (…) Hoy en día no tenemos la capacidad de describir comportamientos para una molécula no tan pequeña. Con la computación cuántica vamos a poder describir fácilmente el comportamiento de una molécula y hacer modelado de una manera que hoy necesitaría supercomputadoras incluso para hacer algo muy pequeño. Eso quiere decir: impacto en la medicina, en los materiales, en la alimentación…”.
Porque con la llegada de la computación cuántica, la noción de ceros y unos, de bits, que junto con el legado de 50 años de la Ley de Moore ha impulsado la digitalización de nuestro mundo, pasa de pronto a ser solo una forma de computación: una forma más limitada y, eventualmente, inferior.
La computación tradicional emplea bits, que pueden tener valores de 0 o de 1 (binarios). No hay más opciones y así se van armando progresiones lógicas. Pero la computación cuántica es el reino del qubit, que puede valer 1 o puede valer 0 o puede tener los dos valores al mismo tiempo o cualquier número entre ellos. Así se almacenan y procesan vastas cantidades de información en forma mucho más rápida.
En sus inicios
En este punto se hace necesario decir, con todas su letras, que la computación cuántica es un ambicioso desarrollo que se encuentra, para fines prácticos, apenas en sus inicios. Sin embargo, en el camino recorrido para fusionar física e información, se han aprendido valiosísimas lecciones que indican que en ella reside el potencial para resolver problemas que incluso las computadoras clásicas más poderosas no pueden. Durante el CIO Exchange 2022, un evento de tres días que realizó IBM en México, Impacto TIC habló con Narciso Lema, Technical Community Leader en IBM Colombia, Perú, Ecuador, Venezuela, Bolivia y los países de Centroamérica, que dedicó una ponencia a cómo perfilan estos desarrollos el futuro de la informática y por qué será fundamentalmente diferente de lo que ha sido en el pasado. “Estamos acostumbrados a vivir con velas, y vamos a empezar a vivir con focos. La vela no la dejas de usar, porque habrá escenarios en los que sea necesaria, pero el foco te va a ayudar en muchos otros. Lo que dice IBM es: el futuro gira en torno a un cambio de paradigma que incorpora una nueva forma de computación”, indicó.
El experto enumeró aplicaciones puntuales de lo que promete la computación cuántica:
“La medicina, por ejemplo, se apalanca mucho en la química, y mucho de lo que se trabaja en la química se basa en la experimentación, claramente, y también en el modelado químico. El modelado químico es algo que necesita una capacidad de cómputo gigantesca. (…) Hoy en día no tenemos la capacidad de describir comportamientos para una molécula no tan pequeña. Con la computación cuántica vamos a poder describir fácilmente el comportamiento de una molécula y hacer modelado de una manera que hoy necesitaría supercomputadoras incluso para hacer algo muy pequeño. Eso quiere decir: impacto en la medicina, en los materiales, en la alimentación…”.



