El pasado 14 de agosto se inauguró en Bogotá el primero de los más de 800 semáforos que tiene planeado instalar la Alcaldía en los cruces más concurridos de la capital colombiana, durante la primera etapa del plan de actualización del sistema de semaforización.

Como las comunicaciones no suelen ser el fuerte de esta administración, que se promociona como «impopular pero eficiente«, el hecho no pasó inadvertido, pero más como un motivo de burla: la inauguración de un solo semáforo, cuya única muestra de inteligencia es el conteo regresivo para los peatones, se volvió viral en Twitter.

Los tuiteros de Bogotá y de ciudades del país que ya tienen semáforos con esta característica no tardaron en afirmar que el evento no fue más que una muestra del atraso tecnológico que vive la capital colombiana. Incluso algunos de los mejor informados:

Pero la situación merece una mirada más de fondo, alejada de la impopularidad del alcalde Enrique Peñalosa o de sesgos políticos: la instalación del semáforo de la discordia representa un primer paso hacia la renovación del actual sistema de semaforización de la ciudad, que existe desde principios de la década de 1980 y sufre más de 3.000 fallas al mes. 

Y aunque es cierto que el aspecto novedoso que se mostró del nuevo semáforo es la cuenta regresiva, que ya existe en varias ciudades del país, también lo es que su inteligencia va mucho más allá de esta característica; seguramente la Alcaldía falló en destacar las funcionalidades tecnológicas de avanzada que se esconden detrás del sistema. 

La inteligencia detrás de los semáforos

Bogotá cuenta con 3 centrales de semaforización que al día manejan más de 1.350 cruces en la ciudad. Todos estos semáforos están basados en tecnología de antaño, con temporizadores preestablecidos y con iluminación halógena. En contraste, el nuevo semáforo –y todos los demás del sistema completo que se está instalando– cuenta con iluminación LED, lo que reduce el consumo de energía y disminuirá la huella energética de la ciudad a medida que se pongan en funcionamiento más unidades.

Los nuevos semáforos también cuentan con bocinas que emiten un sonido cuando la luz cambia de color, con lo que ayudarán a que las calles capitalinas sean más amigables con personas invidentes o que sufren de problemas visuales.

Adicionalmente, contarán con sensores vehiculares “que le permitirán predecir al sistema de forma adaptativa al tránsito, los tiempos de verde en las principales intersecciones”, afirmó la Secretaría de Movilidad. En otras palabras, el nuevo sistema contará con ‘inteligencia’ propia que le permitirá decidir los tiempos de luz roja y verde en las paradas de la ciudad, según el tráfico de las vías. Si se cumple esta promesa, el impacto sobre el trancón bogotano podría ser inmenso.

Aparte de los componentes tecnológicos mencionados, las luces LED de los semáforos peatonales ya no tendrán las siluetas comunes que siempre hemos visto en ellos, sino que tendrán la imagen de una mujer. A partir de los resultados de una encuesta realizada a los habitantes de la capital, la Alcaldía tomó la decisión de bautizar ‘Prudencia’ a esta dama, que se convertirá en la nueva imagen de los semáforos.

Más velocidad y menos trancones

Según el ranking Inrix 2018, un índice que evalúa el impacto de la congestión del tráfico en más de 200 ciudades del mundo, Bogotá es la tercera ciudad más congestionada del mundo, y es ‘líder mundial’ en el número de horas al año que las personas pasan en el tráfico: 272 horas, seguida de Roma (254 horas) y Dublin (246). Adicionalmente, se reveló que la velocidad promedio de desplazamiento en horas pico es de solamente 10,6 kilómetros por hora. 

Ya que en esta primera etapa se prevé instalar más de 800 semáforos, cada uno con sensores de tráfico, la Secretaría de Movilidad espera que se mejoren los tiempos de tránsito en un 30% para los capitalinos. La información en tiempo real que proveerán los sensores y las cámaras de velocidad alimentará, además, las centrales de movilidad de la ciudad, lo que permitirá tomar decisiones sobre la marcha en circunstancias en las que la intervención de la tecnología no sea suficiente.

¿En qué se diferencian respecto a los otros semáforos del país?

Hasta ahora queda claro que promover la cuenta regresiva como el principal signo de inteligencia de los nuevos semáforos de Bogotá no fue la mejor decisión de la Alcaldía. Esa característica ya existía en ciudades como Medellín, Cali, Barranquilla y Manizales desde hace varios años. 

Sin embargo, esto no significa que todos los sistemas de semaforización en esas ciudades sean inteligentes, pues aparte de señalarles a los peatones el tiempo del que disponen para cruzar la calle de manera segura, no cuentan con los sensores que permiten la adaptación al tráfico que se presenta en las intersecciones, con el fin de mejorar la movilidad.

En el caso de Medellín, ya están implementados los semáforos con conteo regresivo y en marzo de este año (2019) se inició la prueba piloto con dispositivos que funcionan enviando frecuencias de sonido que permiten crear mapas e imágenes en tiempo real del tráfico que se presenta. Con base en esto, el sistema utiliza una Inteligencia Artificial que usa un modelo de Aprendizaje Profundo (Deep Learning) para aumentar o disminuir los tiempos de luz verde. Dentro del país, este sistema es el más parecido al que va a existir en Bogotá.

Por otro lado, a comienzos de 2018 instalaron en Cali el primer semáforo de piso en el país. Esto significa que el suelo debajo del semáforo cambia de color para indicarles a los peatones cuándo deben parar y cuándo deben avanzar, en caso de que estén distraídos o mirando su celular. Sin embargo, aunque son semáforos de avanzada, no son inteligentes y tampoco cuentan con los sensores de tráfico ni con la red de inteligencia artificial que sí tendrán Medellín y Bogotá.

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Semáforos de piso en Cali, Colombia.

En cuanto a Manizales y Barranquilla, ambas ciudades tienen varios semáforos de cuenta regresiva, y aunque han sido calificados como ‘inteligentes’ por sus respectivas alcaldías, la realidad es que distan mucho del sistema que se tiene planeado en Bogotá.

En principio, los semáforos de dichas ciudades son dinámicos, ya que son activados por botón y les dan la libertad a los peatones de pedir un cambio de luces para poder cruzar la calle. Sin embargo, estos semáforos tampoco cuentan con sensores ni tienen capacidad de tomar decisiones del tráfico por sí solos. 

Lo que quiso decir la Alcaldía fue…

En conclusión, el nuevo sistema de semaforización de Bogotá no consta de un único semáforo cuya característica más destacada es la cuenta regresiva, aunque este haya sido el foco de atención durante el acto inaugural. Los nuevos semáforos que serán instalados en Bogotá cuentan con ventajas reales y tecnologías basadas en inteligencia artificial que, sobre el papel, la harían una de las ciudades más adelantadas en materia de movilidad en el país.

Una vez los 800 semáforos de esta red se encuentren instalados y conectados a las centrales de movilidad, se espera que el tiempo que los capitalinos pasan en el trancón se reduzca considerablemente. Claro, siempre y cuando los habitantes de la ciudad sean tan inteligentes como los semáforos y sepan que no deben acelerar en amarillo, cruzar en rojo ni bloquear las intersecciones así el semáforo esté en verde… entre otras cosas.

Imagen principal: Secretaría de Movilidad.