Por años, una de las metas más grandes de Colombia ha sido convertirse en el Silicon Valley de la América Latina. Después de todo, Silicon Valley sigue siendo una de las regiones más importantes en el mundo de la tecnología y la innovación, incluso si esta influencia ha sido desafiada por otras regiones y ciudades alrededor del mundo. 

Más allá de la sola reputación, Silicon Valley y su ethos están fundamentados en una larga historia que existió incluso antes de la fabricación de chips en silicio que le dieron el nombre a la región. De la misma forma, este crecimiento estuvo acelerado por condiciones culturales que significaron la receta perfecta para la innovación.  

Aunque la importancia de Silicon Valley es innegable, una parte importante de su crecimiento fue la búsqueda constante de la innovación. Más que solamente copiar el éxito de una región específica, el reto para el resto del mundo es entender éxitos y fracasos para que luego pueda proponer canales propios y únicos de innovación. 

Haciendo un poco de historia

Aunque pueda parecer extraño, hace más de 100 años la región que hoy es Silicon Valley estaba repleta de viñedos y tenía una economía enfocada fuertemente hacia la agricultura. Esta región es conocida como el Valle de Santa Clara, un espacio ubicado al norte de California, que a su vez está ubicado en la zona de la bahía de San Francisco. 

Al contrario de lo que se puede pensar, Silicon Valley no es una única ciudad, sino que incluye varias ciudades pequeñas al sur de San Francisco. Algunas de estas son San José –la más grande–, Palo Alto, Mountain View, Cupertino, Santa Clara y Sunnyvale.    

Incluso hasta la década de 1960, las uvas y las ciruelas representaban los productos de mayor exportación y la región era la que más producía y enlataba frutas en el mundo. Pese a que las décadas de1920 y 1930 fueron de éxito agrícola, la región cambiaría fuertemente debido a la Segunda Guerra mundial y la Guerra Fría.

El gobierno de Estados Unidos necesitaba tecnología e innovación para sus ambiciones militares, y muchos de estos contratos militares fueron entregados a compañías del Valle de Santa Clara. La compañía de aeronáutica Lockheed –hoy conocida como Lockheed Martin– tenía su planta principal en Sunnyvale, y desde los 50 hasta los 80 fue una de las compañías con más empleados en la región, como explica Margaret O’Mara, autora del libro The Code: Silicon Valley and the Remaking of America.

Además del dinero proveniente de contratos militares con el gobierno, Lockheed estaba atrayendo ingenieros y talento único a la región. Esto representaría un incremento importante en la disponibilidad de talento que décadas después daría los frutos con el advenimiento de la industria de los semiconductores. 

La educación es fundamental

Paralelamente, la Universidad de Stanford tuvo uno de los roles más importantes en la fundación de Silicon Valley. Precisamente durante el periodo de posguerra, el entonces decano de la facultad de Ingeniería, Frederick Terman, incitaba a sus alumnos a crear sus propias compañías. Uno de los éxitos tempranos para la universidad fue la creación de Hewlett-Packard, en 1939, precisamente bajo tutoría de Fred Terman.

Hewlett-Packard tuvo sus inicios como muchas empresas de Silicon Valley: en un garaje. Allí desarrolló un oscilador de audio, y meses después encontró su primer cliente: Walt Disney Pictures. Este garaje de Hewlett-Packard es reconocido hoy en día como el lugar de nacimiento de Silicon Valley, según el estado de California.

En el fondo a la izquierda se puede ver el garaje de Hewlett-Packard. Imagen: Wikimedia

No contento con esto, Terman asumiría el papel de rector de Stanford durante los 50 y 60, y se aseguró de que la universidad se convirtiera en el nido de innovación que es hoy en día. Stanford quiso ser la Universidad de Harvard del oeste americano, y la mejor forma para lograrlo era, irónicamente, no siendo Harvard y enfocándose en construir su capacidad científica única. 

Por esta razón Terman creó el Parque industrial de Stanford, en donde la universidad prestó terrenos a compañías como Hewlett-Packard, Eastman Kodak, General Electric y la ya mencionada Lockheed. Esto significó que mucho del talento de Stanford se quedaba en la región, operando algunas de las compañías más importantes del país y nutriendo la reputación del Valle. Así mismo, la alta demanda significó que mucho del talento nacional e internacional fueron atraídos por la región.  

Talento e innovación van de la mano

Uno de los puntos más importantes es que, al tener una educación que fomenta la creación de negocios propios, mucho del talento también optaba por la ruta de la innovación.  En 1956 Willian Shockley, coinventor del transistor, se mudó a Mountain View para fundar el Laboratorio Shockley de Semiconductores, que fue la primera empresa de Silicon Valley que trabajaba con silicio. 

El ambiente de innovación de Silicon Valley se debe en gran medida a su visión corporativa horizontal. En esta visión todos los empleados son impulsados a innovar, a pensar nuevas soluciones, a pensar nuevas salidas a problemas comunes. La empresa de Shockley fue descrita como ‘autoritaria’ por algunos de sus empleados, y esto tuvo como consecuencia la salida de algunos de sus talentos más importantes. 

De aquí precisamente sale un grupo de 8 ingenieros conocidos como los niños de Fairchild. En 1957 ellos 8 fundaron la división Fairchild Semiconductors en San José, que se convirtió en una cuna de talento tecnológico. En esa época los semiconductores eran fabricados con germanio, pero Fairchild tomó el riesgo de utilizar silicio en procesos que antes eran impensables. 

De este grupo de 8, 2 personas –Robert Noyce y Gordon Moore– finalmente fundaron Intel en 1968 y trajeron al mundo el primer microprocesador del mercado. De la misma forma, Jerry Sanders fundó Advanced Micro Devices –AMD– después de su paso por Fairchild Semiconductors.

Este crecimiento en el mundo de los semiconductores basados en silicio le dio el nombre a Silicon Valley. Su papel como cuna de la tecnología también ayudó a que la región fuera la más importante durante el periodo temprano de Internet y que compañías como Google, eBay y Apple optaran por ir a la región con más talento disponible, altamente competitivo y con un ambiente que respira innovación.       

Entonces, ¿cuáles son las claves?

La historia de Silicon Valley está marcada por personas con una visión conjunta sobre qué es la innovación. La posición de la región estuvo asegurada desde varios frentes. En primer lugar, los contratos militares trajeron talento, flujo de dinero y cimentaron interés nacional e internacional. En segundo lugar, las universidades se encargaron de nutrir este talento y asegurar su éxito más allá de las aulas.

Y aunque pudiera pensarse que Silicon Valley es puramente ingeniería, lo cierto es que su éxito se ha extendido a otras áreas. Crear empresa no deja de ser un proceso legal, y por eso firmas de abogados como Wilson Sonsini cuentan con clientes como Google, Autodesk, Expedia y HP. De la misma forma, las compañías necesitan de posiciones en publicidad, mercadeo y relaciones públicas para conectar mejor con sus posibles usuarios. 

Apple es conocida por su innovación, pero esa es una vena que corre por todo el Valle de Santa Clara. Imagen: Carles Rabada on Unsplash

El talento científico y de ingeniería fueron claves, pero así mismo también se creó todo un ecosistema laboral que preserva el alto nivel de innovación de la región. Una lugar como Silicon Valley no pudo haber existido sin el apoyo del gobierno, las empresas privadas y las instituciones de educación superior. La innovación de la región, aunque ciertamente científica y de ingeniería, se extiende a muchos más campos del saber.

De la misma forma, la diversidad ha sido uno de los factores más importantes de la región. Silicon Valley continúa atrayendo talento de regiones como India, Asia y América Latina que deciden quedarse por razones monetarias y de visión empresarial. Factores como los salarios de 6 dígitos (es decir, arriba de los 100.000 dólares anuales, un poco más de 350 millones de pesos colombianos) y el ideal de que si tiene una buena idea entonces puede conseguir fondos convierten a la región en un suelo muy fértil para la innovación.  

El enfoque colombiano

Son precisamente esos elementos claves los que también deben caracterizar las pretensiones de Colombia por convertirse en el Silicon Valley de la región. El camino a la innovación no deja de tener necesidades económicas, y se debe invertir no solamente en ideas sino también monetariamente en la innovación.

Adicionalmente, la región de Silicon Valley representa un tercio de todo el capital de inversión privado de los Estados Unidos. Esta apuesta por la innovación también depende de un sector privado que sea capaz de proveer recursos, invertir y desarrollar planes de éxito a largo plazo para las ideas de los colombianos.

En conjunto con todo esto, las ideas innovadoras no florecen si no existe el talento humano adecuado. La educación es un punto esencial en todo el ecosistema, y la labor de universidades e instituciones como el Sena no debe ser subestimada. Las universidades públicas y privadas deben trabajar en conjunto por la visión unificada de cómo quieren que sea el país.

Una de las ventajas más importantes de Colombia es que es un país relativamente joven en materias TIC. Esto entrega la oportunidad única de mirar hacia atrás y analizar las fortalezas de Silicon Valley. Así como Stanford y Silicon Valley supieron que la mejor forma de volverse la Harvard del oeste estadounidense era no ser Harvard, Colombia debe no ser Silicon Valley, sino pensar en su propio camino hacia la innovación.

La ciudad de Austin, Texas, se ha convertido en uno de los lugares más competitivos y atractivos para la industria tecnológica. Imagen: Mitchell Kmetz en Unsplash

No todo son laureles

Silicon Valley no es perfecto, y por eso en los últimos años, por ejemplo, Austin en Texas ha ganado un crecimiento importante en la industria tecnológica debido en gran parte a que ofrece elementos que no son posibles en Silicon Valley. Estos incluyen pero no están limitados al bajo costo de vida (Silicon Valley es la región más costosa de los Estados Unidos), el hecho de que los impuestos son más bajos y que Texas ha sido por años la casa de empresas como Texas Instruments, Dell y SolarWinds.

Silicon Valley, de la misma forma, no es una región terriblemente diversa, y solamente el 18 % de su fuerza de trabajo está compuesta por mujeres. Colombia es uno de los países más diversos –racial y culturalmente hablando–, y sería un error desaprovechar esta ventaja en un intento por copiar un modelo foráneo. La inversión en temas fundamentales como ciencia y educación, así como la apertura a un mercado que propicie las nuevas ideas son 2 de los pilares más importantes para Silicon Valley y para cualquier región que pretenda convertirse en un verdadero centro de la innovación. 

La tarea de convertir a Colombia en el Silicon Valley de América Latina significa también poder nutrir, mantener y atraer talento de clase mundial, complementado con protecciones y beneficios otorgados a los emprendedores para entender que las nuevas ideas son premiadas, y que el fracaso es apenas el primer paso hacia el éxito. Con inversiones apropiadas y una visión unificada, Colombia ya no será el Silicon Valley de América Latina, sino que tal vez se convertirá en los Silicon Andes.

Imagen principal: Matt Ridley en Unsplash