El espectro radioeléctrico es invisible, pero determina quién se conecta y quién no. Su gestión eficiente es una condición indispensable para que la conectividad llegue a los territorios que más la necesitan. Con esa premisa, la Agencia Nacional del Espectro (ANE) trabaja en un documento de visión y legado hacia 2030, articulado con la Política Pública de Gestión del Espectro 2026–2029 del Ministerio TIC, que busca dejar una hoja de ruta técnica y regulatoria clara para el país, más allá de los ciclos de gobierno.
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Banda de 900 MHz: espectro por primera vez para comunidades e ISP regionales
Uno de los avances más concretos del período es la flexibilización del uso de la banda de 900 MHz, históricamente reservada en exclusiva para grandes operadores móviles.
La ANE modificó sus condiciones para permitir que, por primera vez en Colombia, ese espectro pueda ser asignado a comunidades organizadas e ISP regionales de Internet residencial.
Las pruebas técnicas demostraron que en esta banda se alcanzan velocidades de hasta 32 Mbps, con señales que viajan largas distancias, penetran obstáculos geográficos y requieren menos infraestructura que frecuencias más altas. El Ministerio TIC abrió en abril de 2026 una ventana de solicitud de permisos mediante dos Procesos de Selección Objetiva: uno para comunidades sin ánimo de lucro –de hasta 3.000 usuarios– y otro para ISP residenciales –de hasta 30.000 usuarios–. La banda también abre posibilidades para aplicaciones de Internet de las Cosas (IoT) en el campo, como sensores de riego y monitoreo de ganado.
Sergio Sotomayor, director general de la ANE, lo resumió así: “Queremos dejar un documento de visión y legado a 2030 que incluya lo que hemos llamado catalizadores de conectividad e inclusión digital, donde la posibilidad de utilización de la banda de 900 MHz es un componente fundamental del enfoque territorial”.
5G en bandas bajas: la conectividad masiva que viene
Colombia ya tiene 5G en la banda de 3.500 MHz, con estaciones operativas en sus principales ciudades. Sin embargo, esa primera fase llega principalmente a zonas urbanas densas.
La verdadera masificación, según la ANE, llegará cuando sea posible desplegarlo en bandas bajas, que ofrecen mayor cobertura con menos infraestructura y son las más adecuadas para municipios intermedios y zonas rurales.
Planificar ese despliegue –qué frecuencias usar, cuándo liberarlas y en qué condiciones– es clave en la hoja de ruta hacia 2030, que también contempla sentar las bases para el 6G en el horizonte siguiente.
D2D satelital: cuando un celular sin señal puede salvar una vida
El avance más llamativo del período es la tecnología Direct to Device (D2D), que permite que un teléfono inteligente común se comunique directamente con un satélite en órbita, sin antenas celulares terrestres.
En mayo de 2026, la ANE lideró la primera prueba piloto de comunicación satelital de emergencia D2D en Colombia, junto al Ministerio TIC, la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC), la Consejería TIC de Bogotá, el Centro de Comando C4 y empresas como Skylo Technologies y Viasat.
La prueba se realizó desde la laguna Los Tungos, en el Páramo de Sumapaz, sin ninguna cobertura celular. Allí, un equipo técnico envió un mensaje de emergencia vía satélite con un teléfono Android. La señal llegó al C4 de Bogotá, demostrando que la tecnología funciona en condiciones reales colombianas.
“Hemos estado en conjunto con el Ministerio TIC y la CRC. Este es un primer paso y lo que vamos a dejar en evidencia es que la tecnología funciona y está lista. Necesitamos avanzar con la unificación de un punto de recepción de emergencias en el país para que todas las personas que cuenten con un celular habilitado puedan hacer uso de esto”, afirmó Sotomayor.
Un legado técnico que trasciende los ciclos políticos
El Plan Maestro de Gestión del Espectro 2026–2030, presentado por la ANE junto con su Agenda Regulatoria 2026–2027, es resultado de una consulta pública con operadores, gremios, organismos internacionales y ciudadanía.Se complementa con una hoja de ruta para la agregación de demanda de capacidad satelital, que busca ordenar el ecosistema de conectividad no terrestre en zonas donde la fibra óptica no llegará en el corto plazo.




