OPINIÓN Y ANÁLISIS

Meta, el metaverso fallido y la Inteligencia Artificial



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80.000 millones de dólares después, Meta admite que el Metaverso era un sueño prematuro. Pero la verdadera pregunta no es si el mundo virtual llegará, sino si Colombia estará lista cuando eso ocurra.

Publicado el 30 de mar de 2026



Metaverso Colombia
Metaverso Colombia

PPor Nicola Stornelli García (*)

Mientras en Colombia y en todo el mundo muchas empresas necesitan un empujón financiero, Meta, la casa matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp, por mencionar sus marcas más conocidas, decide abandonar un proyecto, el Metaverso, en el que invirtió no menos de 80.000 millones de dólares en 5 años. Sí, la friolera de 80.000 millones de dólares. Algo así como si las 10 familias más ricas de Colombia quebraran y generaran una ola de crisis económica y social para el país.

La noticia no ha causado revuelo más allá de algunos círculos especializados en tecnología, pero tiene implicaciones enormes para otra tecnología que apenas está madurando: la Inteligencia Artificial, o IA, como la llama todo el mundo, o Inteligencia Artificial Generativa, como la denominan los más conocedores del tema.

Y he aquí un punto confuso: la Inteligencia Artificial General que se está buscando se conoce como IAG, y se supone que busca igualar o superar la inteligencia humana, siendo capaz de aprender, comprender y aplicar conocimientos en una amplia variedad de tareas, no solo en una específica. Pero dejemos la discusión lingüística para otro momento.

La noticia también tiene grandes implicaciones para otras 2 tecnologías: las redes móviles y la infraestructura energética necesaria para alimentar los monstruosos centros de datos que sostienen la IA.

El Metaverso fallido

Horizon Worlds, la filial de Meta que maneja –o manejaba– el proyecto del Metaverso, había anunciado el cierre definitivo de la plataforma, pero la presión de algunos usuarios de los juegos con realidad virtual que utilizan los famosos dispositivos Oculus hizo que se anunciara un compás de espera.

¿Qué dicen los analistas económicos y tecnológicos? Quizás la opinión más autorizada sea la de Philip Rosedale, el mítico creador de la primera plataforma de interacción en un mundo virtual en 3D llamada Second Life, que apareció allá por 2003, cuando Zuckerberg ni se imaginaba invirtiendo en ese modelo de negocio. Rosedale cree que Meta se equivocó en la forma de plantear el proyecto y, básicamente, afirma algo que ya habíamos señalado en otro momento: que las tecnologías actuales de conectividad no son lo suficientemente potentes para gestionar reuniones en un espacio virtual, es decir, que no son tan eficientes para recrear una realidad virtual inmersiva.

Los mismos problemas de hace 20 años subsisten hoy en día. Horizon Worlds, Reality Labs y Oculus no van a desaparecer; sus productos van a continuar en el mercado. De hecho, Meta tiene una alianza que está funcionando relativamente bien en lo comercial: la que tiene con Ray-Ban, la icónica marca de anteojos con quien desarrolló las Ray-Ban Meta, un producto que ha gustado y se está vendiendo bien; no sé cómo anden los números financieros de esa alianza, pero han logrado un buen producto.

Quizás no estemos muy lejos de lo que nos mostraba Arnold Schwarzenegger en la película de los 90 que nos adelantaba el tema del Metaverso, ‘Total Recall’ o ‘El vengador del futuro’, como se llamó en español, pero quizás sí estamos bastante lejos de caer en la ‘Matrix’, la icónica saga de ciencia ficción que nos adentra en una especulación futurista en la que vivimos en un mundo virtual alterno y los humanos han sido dominados por los algoritmos.

Algo que hoy, con la IA, parece más cercano, aunque la cruda realidad de la ciencia y la tecnología demuestra que no es una posibilidad tan próxima –aunque tampoco descartable– hacia un futuro cuyo plazo no podemos especular.

Además, estoy absolutamente convencido de que Meta les sacará el jugo a las ya famosas gafas de realidad virtual Oculus. Ya hay y habrá más juegos que permitan rentabilizar esa inversión.

¿Qué hace falta?

El Metaverso fue –Second Life–, y será –el Metaverso de Meta y lo que venga– una mezcla de software y hardware que deberá correr en una autopista de conectividad que le permita al usuario disfrutar como lo hace hoy al hacer ‘scroll’ en las redes sociales.

Un mundo virtual compartido en tiempo real que requiere una infraestructura de red muy superior a la actual. 5G y la futura 6G son condiciones necesarias, mas no suficientes; quizás la fibra óptica en el hogar permita buenas experiencias hoy en día, pero nadie quiere estar atado a una silla en su casa. ¿O sí?

El Metaverso necesita ofrecer experiencias de vida, no solo juegos. Necesita casos de uso irresistibles: trabajo colaborativo, experiencias sociales únicas, economías digitales con valor real. Solo entonces será un verdadero mundo virtual al que trasladaremos mucho de lo que hacemos en el mundo físico; por ahora, es experiencia lúdica y nada más.

Los visores actuales, los ya mencionados Oculus, son incómodos, caros y tienen batería limitada. El dispositivo debe desaparecer de la experiencia, como lo hizo el teléfono inteligente. Las Ray-Ban Meta apuntan en esa dirección, pero aún son rudimentarias y, en un mundo lleno de IA, les hace falta un software mucho más potente.

Lo más importante: el Metaverso no puede ser de una sola empresa o marca. Es como si para navegar en Internet solo pudiéramos hacerlo a través de Google o de Microsoft –y quizás muchas personas poco avezadas en tecnología creyeran que es así, pero no–. Hay muchos más navegadores y muchas otras formas de navegar en Internet.

En un mundo cada vez más interconectado, el Metaverso debe ser una extensión de nuestro mundo real y debemos poder identificar y conectar todo lo que existe en el entorno virtual sin que ello implique problemas de interoperabilidad.

La tecnología que ha puesto al descubierto las debilidades de las actuales experiencias del Metaverso será también la que lo ayude a convertirse en una verdadera experiencia de inmersión virtual: la IA.

Entonces, ¿qué hace falta? Que la IA sea de fácil uso para todos y que todos podamos aprender a sacarle provecho. ¿Hace falta mucho tiempo para eso? Quizás no. Una persona que firma como Manjeet Singh en Substack, el famoso sitio de publicación de contenidos similar a un blog, publicó una guía para que, mediante ingeniería inversa, el motor de IA de un portátil Mac con M4 pueda trabajar para el usuario, lo que podría llevar fácilmente, a mi juicio, a un proceso de computación en red o Grid Computing que permitiría expandir los procesos de aprendizaje de las propias máquinas y de los agentes de IA. ¡Wow!

¿Qué tiene que ver con Colombia y con nosotros todo eso?

Estamos atrasados en el despliegue del 5G y ya se habla de 5G Advanced o 5G-A, e incluso de 6G. Aún tenemos problemas de última milla en fibra óptica para el usuario. De hecho, el país está muy atrasado en conexiones de última milla en fibra óptica al hogar. Esa es una enorme tarea pendiente.

Necesitamos que nuestros líderes entiendan que las telecomunicaciones y las TIC son hoy el eje transversal del desarrollo de los pueblos. En la columna pasada mencionaba el lamentable olvido de los gestores de la iniciativa Colombia2630, pero ahora debo decir que parece haber un grave problema de información en muchos líderes. A finales del año pasado salió como obsequio para nuevos suscriptores de la revista ‘Cambio’, y acaba de ser lanzada al mercado como libro, una compilación de ensayos llamada ‘Lo que Colombia necesita: Una agenda nacional prodemocracia 2026-2030’, cuyo compilador es el destacado economista y exministro José Antonio Ocampo. En el capítulo 13, titulado ‘Política de ciencia, tecnología e innovación’, escrito por Clemente Forero Pineda –destacado profesor de varias universidades, con una excelsa formación académica y un paso notable por el sector público, incluyendo haber sido uno de los mejores directores del antiguo Colciencias–, no hay una sola referencia a las telecomunicaciones y las TIC. Sin telecomunicaciones y TIC no puede haber un sistema de ciencia, tecnología e innovación. PUNTO FINAL.

Así como fue un error –y sigue siéndolo– llamar ‘Ministerio de las TIC’ a la cartera del sector, sigue siendo imperdonable que nuestras cabezas más iluminadas olviden al sector que hoy es el eje transversal de todas las actividades económicas y sociales.

Valoro los esfuerzos que ha hecho el Gobierno nacional por capacitar a niños y jóvenes en temas de tecnología, pero necesitamos mucho más. El país se está quedando rezagado, tanto en infraestructura como en educación.

(*) Analista e investigador de tendencias digitales.
X: @puertodigital

Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad exclusiva de su autor y no reflejan necesariamente la posición de Impacto TIC.

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