La esquiva fórmula para una competencia viable en las telcos

Publicado el 18 Nov 2020

CRC impone medidas de infraestructura móvil.

La presión para que la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) tome la decisión sobre una supuesta posición de dominio de Claro en las comunicaciones móviles se incrementó en las últimas semanas. Y cualquier resolución que la nueva junta expida sobre esta materia definirá el rumbo del sector en esta década.

Estudios académicos y de consultoras, auspiciados por los competidores de la multinacional mexicana; cartas de empresas y congresistas dirigidas a la secretaría general de la Organización para la Colaboración y el Desarrollo Económicos (Ocde), y una avalancha de noticias sobre el tema, piden el pronunciamiento del regulador colombiano, y que este sea declarar a la filial de América Móvil, Claro, como ‘operador dominante’ en los servicios móviles, es decir, voz y datos.

Una caracterización de este tipo, que llevaría a medidas asimétricas sobre Claro, según argumentan sus críticos, traería mayor inversión, que se materializaría en calidad y cobertura, así como en menores tarifas en los servicios móviles.

Cualquier determinación de la CRC deberá contar con el análisis de si el mayor operador del país tiene capacidad para determinar las condiciones de precios y cantidades en el mercado móvil. Y esto se define estudiando su tamaño absoluto y relativo; si genera barreras de entrada, así como la conducta de la firma en materia de competencia.

Mucho se ha hablado en los últimos días sobre los argumentos de lado y lado en esta pelea, que se viene dando desde hace más de 10 años, así que no vale la pena repetir lo que tanto se ha dicho.

Sin embargo, una afirmación en particular –de quienes claman por la posición dominante– señala que “el mercado colombiano es uno de los más concentrados del mundo”.

Este argumento por lo general es algo etéreo que se queda en la frase grandilocuente, así que armé el siguiente cuadro para ver cómo se reparte la torta de los servicios móviles en algunos países de la región y otros con poblaciones similares a la de Colombia, como España y Corea del Sur, para identificar si, por lo menos en una pequeña muestra, se cumple la afirmación.

Gráficos: Felipe Castro C.

Como se aprecia en los gráficos, los países donde hay una mayor concentración en una misma empresa son México y Colombia. En Argentina hay una situación similar, pero solo en la banda ancha fija, en la que Cablevisión Fibertel (del Grupo Clarín) se lleva casi la mitad del mercado.

El comportamiento en los volúmenes de usuarios se replica en cuanto a los ingresos generados por los incumbentes en los distintos mercados reseñados. Incluso, la cuota de los líderes es superior en los 3 casos, en los que la diferencia entre el de mayor tamaño y el segundo es más amplia.

¿Cómo han manejado la situación estos 2 vecinos del barrio?

México: Telcel tiene más de 70 % de los ingresos

México sacó adelante una histórica Ley de Reforma a las Telecomunicaciones en 2013, cuyo fin fue aumentar la competencia en el sector y acabar con el dominio de Telcel (América Móvil), que para entonces superaba el 70 % de la cuota de mercado.

Si lo vemos desde el ángulo de la reducción del dominio, la ley no ha logrado mucho desde su promulgación hace 7 años, pues la firma del magnate Carlos Slim mantiene el 62,4% de un mercado móvil, en el que sus competidores se han tenido que reinventar para sobrevivir.

De hecho, Telcel ha vuelto a crecer en los últimos trimestres en número de usuarios, así como su participación en el total de los ingresos, que hoy es del 72,1 %. Para hacerse una idea, supera la cuota de Google y Facebook en los ingresos por publicidad en Internet en el mundo, que es del 71,2%.

Sin embargo, la reforma aprobó la inversión extranjera del 100 % en las empresas del sector, lo que permitió el desembarco de la gigante estadounidense AT&T, y la habilitación de Operadores Móviles Virtuales (OMV) como Virgin Mobile.

La llegada de competidores se tradujo en una importante reducción en los precios, que, de acuerdo con el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), ha sido de casi el 50 % desde el inicio de su vigencia.

Para la Ocde, la ley también elevó de forma significativa el acceso a Internet móvil. Se pasó de 24 millones de personas conectadas en 2013, a más de 80 millones en 2020.

Pero la competencia ha sido tan asfixiante para los demás jugadores, que Movistar se vio en la necesidad de modificar el rumbo mediante la firma de un acuerdo con AT&T para acceder a su red móvil, liberándose de los costos del despliegue de la red y el espectro radioeléctrico.

Si bien se abrió el mercado a ofertas convergentes, América Móvil aun no ha podido participar en la televisión por suscripción, pues también es el operador dominante en el mercado de telefonía y banda ancha fijas con Telmex, el que antes fuera el monopolio estatal de las telecomunicaciones en ese país. Esto no se ha dado, precisamente, para evitar que se desplace dicho dominio a la TV de pago.

Argentina: equilibrio móvil, concentración en banda ancha fija

En Argentina, el segmento móvil esta repartido de forma relativamente equitativa entre los 3 operadores que hay en el país.

A pesar de que hace varios años están habilitados los operadores móviles virtuales (OMV), solo hasta ahora se anunció el lanzamiento del primer servicio de este tipo sobre la red de Movistar y de la mano de cooperativas regionales. Por otro lado, la española lanzó este 2020 una segunda marca, llamada Tuenti, enfocada a un público joven.

Gráfico: Felipe Castro C.

No obstante, de acuerdo con la Cámara Argentina de Internet, en el servicio de banda ancha fija se da un alto grado de concentración en la red del Grupo Clarín, propietario de Cablevisión-Fibertel-Personal, que llega al 46 % del mercado, 29 puntos porcentuales por encima del segundo competidor. Dominio que, a partir del proceso de convergencia, se ha trasladado a la TV por suscripción, un terreno en el que tiene el 39 %, 7 puntos arriba de DirecTV.

Acá el problema surge de que la mayoría de las decisiones en materia de telecomunicaciones están atravesadas por la política.

Durante el gobierno del presidente Mauricio Macri se aprobó la fusión de 2 empresas locales, Cablevisión-Fibertel y Telecom Argentina, de la que surgió un gigante de 13.000 millones de dólares, que se convirtió en operador dominante en varios segmentos y, con la aprobación de convergencia, por decreto, amenaza con trasladar esa preponderancia en banda ancha y televisión por suscripción al mercado móvil.

Debido a la fuerte devaluación de la moneda, la inflación y las cambiantes normas fiscales, las inversiones en infraestructura han tomado más tiempo del esperado, lo que ha dado la ventaja al operador dominante.

Sin embargo, en este momento los principales competidores del dominante Fibertel, Movistar y Claro, se encuentran desplegando fibra óptica al hogar para fortalecer sus modelos convergentes.

Aprender de las experiencias propias y de otros

El caso argentino es paradigmático en cuanto a la injerencia de la política en el campo de las telecomunicaciones. Decisiones que deben ser tomadas por técnicos o, en algunos casos, debatidas por el Congreso, se hacen por decreto, a pesar del profundo impacto que producen en la competencia y la calidad del servicio.

Habilitar la convergencia y, a renglón seguido, dar luz verde a una fusión de la dimensión de las empresas del Grupo Clarín y Telecom sin una regulación previa; o la aprobación por decreto del congelamiento de precios –en el contexto de emergencia de la pandemia– durante todo 2020, en un país donde la inflación anual supera el 50 %, son ejemplos de la importancia de contar con un regulador fuerte e independiente, así como un debate alrededor de temas tan estratégicos.

En cuanto al caso mexicano, los precios han caído y se amplió la cobertura. Pero a un costo muy alto: las compañías lo soportan con reducción en sus ingresos, como AT&T y Telefónica; o con recorte en sus márgenes, como América Móvil.

No obstante, la torta se mantiene casi inalterable con un ‘agente económico preponderante‘, como lo llaman en ese país, que ni lo ‘despeinan’ leyes de semejante calibre.

Me atrevo a pensar que estos beneficios para los clientes en cobertura y precios no durarán mucho si la situación se mantiene como está. Nadie tiene los bolsillos para mantener el flujo constante de inversiones que requiere este sector si los números no lo acompañan en el balance trimestral; las deudas de estas multinacionales se hacen insostenibles, y sus acciones en las bolsas del mundo no despiertan el entusiasmo de otros tiempos.

De acuerdo con Financial Times, los títulos de estos grupos en Europa han retrocedido un promedio de 20 % frente a un año atrás, una tendencia que se arrastra desde 2015.

De hecho, el grupo British Telecom (BT) se ha visto obligado a subir los precios de sus servicios para mantener las inversiones en infraestructura, a pesar de lo impopular que esta determinación puede ser entre sus clientes.

A estas experiencias externas se suma la propia, pues Comcel (que luego pasó a llamarse Claro) fue declarado operador dominante en el mercado de voz móvil en 2009, por lo que se le impusieron medidas asimétricas en precios y acceso al espectro, para reducir su influencia sobre el sector, las cuales no tuvieron el impacto esperado, y la prueba de esto es que hoy seguimos hablando del tema.

Así es que los comisionados de la CRC saben que cualquier determinación que tomen tendrá un efecto directo no solo sobre una empresa, sino también en el acceso a Internet para toda la población –el cual no pasa por un buen momento–, así como en la viabilidad financiera de las compañías responsables de este.

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C
Felipe Castro Cervantes

Periodista especializado en TIC y telecomunicaciones, con maestría en Gestión de Servicios Tecnológicos y de Telecomunicaciones de la Universidad de San Andrés, en Argentina. Asesor de prensa y comunicaciones de la Secretaría de Economía del Conocimiento, del Ministerio de Economía de Argentina.

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