Me cuesta mucho denominar así al ministerio del sector, pero que le voy a hacer, así se llama aún. Insisto, esa terquedad por el cambio del nombre del ministerio del sector de las telecomunicaciones y las TIC, no es una entelequia. Está sustentada en un riguroso análisis técnico y lingüístico que le oí por primera vez a Julián Cardona Castro (QEPD) y que incluimos en el estudio que hicimos para la Comunidad Andina de Naciones y cuyos países signatarios adoptaron al acordar desarrollar juntos la Agenda Digital Andina y que pueden encontrar con el nombre de Estudio del Ecosistema Digital de la CAN en el menú de publicaciones del organismo multilateral.

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Una columna de opinión o un memorial de rendición de cuentas
Los medios tradicionales están perdiendo vigencia y credibilidad como lo muestra un análisis de la universidad CEIPA con el título ‘La credibilidad de los grandes medios en Colombia: ¿informan o influyen?’ y que dice: “…Según el Digital News Report 2025 del Instituto Reuters y la Universidad de Oxford, los medios públicos como RTVC Noticias (Señal Colombia) tienen un 60 % de confianza, superando a medios privados como El Tiempo y El Espectador (ambos 54 %) y a los noticieros principales (RCN 47 %, Caracol 49 %). Al mismo tiempo, una encuesta reciente de Invamer indica que el 78 % de los colombianos desaprueba a los medios de comunicación en general, reflejo de una crisis de confianza notable”.

Todo eso se ve reflejado en una pérdida de audiencias que es lo que refleja el análisis ‘Medios de comunicación en Colombia cerraron el 2025 en rojo: así les fue a los más grandes en ingresos, ganancias y pérdidas’ de Valora Analitik.
Este prolegómeno para tratar de entender por qué un diario de marcada corriente pro-establecimiento, por no llamarlo, peyorativamente, de oposición, como lo es El Tiempo, publica un escrito de la titular del ministerio de las TIC, Carina Murcia Yela, sin contrastarlo. Cuánta falta hace un Defensor del Lector, en el mejor sentido de la palabra y a la usanza de los periódicos en donde surgió esa figura como una respuesta a la crisis de credibilidad y para actuar como intermediario entre la redacción y los lectores, garantizando la ética, calidad y transparencia periodística, por allá a finales de los 60´s en Estados Unidos y cuyo uso que se extendió a Europa y mucho más tarde a medios de América del Sur. Y es que el escrito ‘Del rezago a la oportunidad’ firmado por la ministra Murcia y publicado en el diario capitalino en sus páginas editoriales merecía y merece una respuesta.
La titular del mal llamado ministerio de las TIC, utiliza un espacio en las columnas de opinión del diario impreso más importante de Colombia para mostrar resultados de una gestión más desde el punto de vista político que desde la verdadera ejecución, convirtiendo el artículo en un panfleto de propaganda gubernamental. Me atrevo a decir eso porque acabo de escribir aquí, precisamente, acerca de las cifras y estadísticas del sector de las Telecomunicaciones y las TIC en Colombia en dos artículos de reciente aparición.

El uno, Las Telecomunicaciones y las TIC son el eje transversal del desarrollo y la competitividad y el otro Anotaciones para los candidatos presidenciales: brechas rurales, duopolio móvil y el futuro de la regulación y podría remitir al lector a buscar y leer esas dos columnas para que las confronten con lo dicho por la ministra Carina y podrán ver que su escrito está lleno de grandilocuencia no demostrable; no estoy diciendo que todo sea falso, pero hay muchos vacíos e inexactitudes como lo voy a demostrar a continuación.
Del dicho al hecho hay mucho trecho
Esa frase de cajón o refrán popular nos sirve para enmarcar la crítica constructiva al artículo de marras. La ministra afirma que el país pasó de 4.275 escuelas rurales conectadas en 2022 a 19.544 en 2025. Este salto de 4,5 veces es verificable y coincide con cifras que he revisado y mencionado tangencialmente. El Informe de la OCDE de 2026 también reconoció avances reales en conectividad educativa rural, aunque señaló con fuerza que conectar escuelas no es sinónimo de usarlas pedagógicamente. La OCDE documentó que muchos de esos nodos tienen calidades de servicio insuficientes y que el aprovechamiento en aula sigue siendo desigual. Dato real, contexto incompleto.
El artículo señala que el 100 % de municipios tienen cobertura 4G, con 38,75 millones de accesos, y que el país supera 49 millones de conexiones móviles con una penetración de 92 por cada 100 habitantes. Esto es consistente con el Boletín TIC 2025-T3. Sin embargo, cobertura nominal no es cobertura efectiva. Haber desplegado señal 4G en el 100% de los municipios no significa que el 100 % del territorio municipal tenga señal utilizable. La OCDE identificó explícitamente que Colombia confunde cobertura por municipio con cobertura real de población y área, lo que infla artificialmente los indicadores.
La ministra Murcia indica que se desplegaron cerca de 5.800 kilómetros de nueva red fija, alcanzando más de 25.000 kilómetros acumulados a nivel nacional, con prioridad en el Pacífico, Chocó y Cauca. Ese acumulado de 25.000 km es verificable con datos CRC. Que se haya priorizado el Pacífico es una afirmación de política, no necesariamente de resultado; los análisis hechos por mí, con apoyo en el informe de la OCDE, mostraron que la brecha campo-ciudad en acceso fijo sigue siendo estructural: mientras la penetración de internet fijo en cabeceras urbanas supera el 55–60 %, en zonas rurales dispersas se mantiene por debajo del 10 %.
La ministra menciona que existen 1.859 proveedores de internet comunitario fijo registrados en el MinTIC y un ecosistema de más de 3.700 ISP en total. El dato de registro es verificable. Precisamente en el análisis del Informe OCDE que escribí, identifiqué que la política de internet comunitario fue uno de los avances más interesantes del período Petro, con el Decreto 1079 habilitando a JAC y cooperativas. La OCDE lo valoró como un mecanismo promisorio, aunque advirtió que la sostenibilidad financiera de esos proveedores es frágil sin acompañamiento técnico y sin acceso a infraestructura mayorista a precios competitivos.
“La inversión más alta en la última década: 3,3 billones de pesos.” Esta cifra requiere contexto que el artículo omite deliberadamente. En el análisis de inversión pública vs. privada, establecí que la inversión privada en el sector sigue siendo ampliamente dominante (alrededor del 90 % del total), y que la inversión pública -incluida la de este gobierno- está concentrada en el FUTIC, con ejecuciones reales que no siempre corresponden a las cifras comprometidas. Además, en pesos constantes el salto no es tan espectacular como en pesos corrientes. El artículo usa ‘pesos corrientes’ sin advertirlo, lo cual es una forma sutilmente engañosa de presentar la magnitud.
“Más de 1,7 millones de hogares conectados entre 2022 y 2024.” La ministra cita la Encuesta de Calidad de Vida del DANE, señalando que el acceso a internet en hogares pasó del 59,5 % al 65,6 %. Ese incremento real de seis puntos porcentuales en dos años es notable. Pero al ponerlo en perspectiva con los datos de la Cuenta Satélite TIC del DANE y el Informe OCDE, la brecha que persiste es lo más revelador: Colombia sigue significativamente por debajo del promedio OCDE en acceso a internet fijo de calidad en hogares (no solo conexión, sino velocidad y estabilidad), y la mayor parte del incremento en conexiones es móvil -frecuentemente prepago, intermitente, con datos limitados-, no fija.
5G: “más de 3.000 estaciones base en 184 municipios, cerca de siete millones de conexiones.” Murcia presenta el 5G como un logro del gobierno. Esto es en gran parte atribuible a la dinámica propia del mercado y a inversiones de Claro y Movistar/Tigo que venían desde la subasta del espectro. El gobierno administra el marco regulatorio, pero el mérito del despliegue es fundamentalmente privado. Aquí hay un problema clásico de apropiación política de resultados de mercado. Y olvida mencionar que clase de 5G han desplegado. En el 5G hay hace rato varias tipologías y los grandes operadores optaron por una, que en algunos círculos es denominada 4.5 G, por lo cual los usuarios no han notado un cambio dramático en la calidad del servicio. En la medida que la demanda crezca, irán desplegando antenas y radiobases de mayor calidad y eso comienza a observarse en algunos puntos de las grandes ciudades del país.
La fusión Tigo-Movistar. El artículo ni la menciona. En el análisis del Informe OCDE escribí sobre cómo la fusión -aprobada por la SIC bajo condiciones- cambia estructuralmente el mercado, reduce el número de grandes operadores de tres a dos, y genera tensiones con la competencia que la propia OCDE advirtió. Omitirla en un balance del período es una elección política, no técnica.
La CRC y la reforma regulatoria. El artículo no menciona en ningún momento a la Comisión de Regulación de Comunicaciones, que es el organismo técnico independiente más importante del sector. En el análisis del Informe OCDE, la OCDE hizo recomendaciones explícitas sobre la necesidad de fortalecer la autonomía y capacidades técnicas de la CRC. Un balance honesto del período tendría que discutir qué pasó con la regulación de calidad de servicio, portabilidad, y la agenda de revisión tarifaria, temas políticamente incómodos para el gobierno.
La brecha de calidad vs. cantidad. El artículo entero se construye sobre indicadores de cantidad: número de escuelas, número de hogares, kilómetros de fibra, número de ISP. En ningún momento aparece una sola métrica de calidad: velocidad promedio, latencia, uptime, satisfacción de usuarios, porcentaje de hogares con planes de banda ancha real. Esto no es accidental. La OCDE señaló que Colombia tiene una de las velocidades de descarga promedio más bajas de América Latina y una de las brechas urbano-rurales de velocidad más pronunciadas de la región.
Tres grandes nubarrones negros
La ministra, como era de esperar, omite, deliberadamente, los grandes problemas que enfrenta hoy el MINTIC, de los cuales puedo resaltar tres: a) El desespero por tender un cable subfluvial en el río Amazonas, desde Manaos (Brasil) para llevar Internet a esa región. Recomiendo leer estos dos artículos ‘Todo puede salir mal en el proyecto de fibra para la Amazonía’ y ‘Diez años después, la señal sigue sin llegar a la Amazonía’. b) El otro nubarrón negro es una alerta del mismo periódico El Tiempo que nos dice que el 80 % del país puede quedar desconectado. El título lo dice, ‘Conectividad de 893 municipios en vilo por falta de decisión en venta de Azteca Comunicaciones’ y c) ‘La historia de los 380 millones de dólares que Colombia tendría que pagarle a Telefónica con millonarios intereses’ situación que desfinanciaría al ministerio y lo dejaría en aprietos por los próximos años.
Conclusión
El artículo es un texto de rendición de cuentas, política con cifras reales, pero seleccionadas estratégicamente. No miente en los datos que presenta, pero construye una narrativa incompleta al omitir sistemáticamente todo lo que no favorece el balance del gobierno actual: la brecha de calidad sobre cantidad, la persistencia estructural de la desigualdad digital, el rol del sector privado como motor real del despliegue, la fusión Tigo-Movistar, la debilidad regulatoria, los retos de sostenibilidad de los ISP comunitarios y los nubarrones negros mencionados.
Dicho de otro modo: es un buen ejercicio de comunicación política apoyado en estadísticas reales, pero leído con el lente de lo que he analizado en los artículos incluidos aquí, es visible dónde termina el análisis y dónde empieza el relato electoral.
Analista de Telecomunicaciones y TIC para Impacto TIC. Antes en Portafolio. Colaborador de El Tiempo, Razón Pública y DPL News
Nota: Las opiniones aquí publicadas son responsabilidad exclusiva de su autor y no representan necesariamente la línea editorial de Impacto TIC.






