Además de la pandemia, la crisis climática y la situación de Afganistán, este año se ha caracterizado por la cantidad de viajes espaciales realizados por multimillonarios. El pasado 11 de julio, Richard Branson, dueño de Virgin Group, consiguió ganarle a Jeff Bezos la carrera por convertirse en el primer multimillonario en viajar al espacio en una nave fabricada por una compañía propia. Aunque Bezos no fue el primero, también consiguió viajar al espacio a bordo de su nave New Shepard el pasado 20 de julio, día de la independencia de Colombia.

El espacio está de moda, o quizá siempre lo ha estado y este solo es el momento en el que más y mejor tecnología hemos tenido para explorarlo. Se puede afirmar que los astros siempre han sido objeto de observación y estudio para el ser humano. Civilizaciones como la azteca, la china, la hindú, la griega o la mesopotámica registraron numerosos eventos celestes y realizaron medidas de los astros y sus órbitas.

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Representación de las constelaciones «Astronomicum caesareum». Foto: Pedro Apiano (Real Instituto y Observatorio de la Armada)

Desde la antigüedad ya se tenían estudiosos de los cuerpos celestes o lo que conocemos hoy en día como astrónomos. Algunos de esos primeros investigadores que se interesaron por el cosmos y pusieron su mirada en el cielo fueron Hiparco de Nicea y Claudio Ptolomeo. Hiparco de Nicea fue astrónomo griego que se destacó principalmente por crear el primer catálogo de estrellas. Por su parte, Claudio Ptolomeo también fue un astrónomo griego que se destacó por su modelo de universo geocéntrico.

Este modelo afirmaba que la Tierra permance inmóvil en el espacio y ocupa el centro del universo, y que el Sol, la Luna, los planetas y las estrellas giran a su alrededor. Cabe mencionar que en el siglo XVI, el modelo de Ptolomeo fue reemplazado por la teoría heliocéntrica de Copérnico.

Si bien la curiosidad humana por el espacio empezó en la antigüedad, esta no disminuyó con el tiempo. Siglos después de esos primeros curiosos surgió la astronomía moderna con los estudios de Nicolás Copérnico y la posterior invención del telescopio, que tiene un origen controvertido.

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Escena de ‘Le voyage dans la Lune’. Foto: Breve Storia del Cinema (Flickr)

El espacio no ha sido únicamente un objeto de interés para los científicos, sino que también ha dado lugar a la imaginación y la fantasía. En 1634, por los tiempos de Galileo Galilei, se publicó la primera novela de ciencia ficción, Somnium. El texto fue escrito por Johannes Kepler y narra un viaje hipotético hacia la luna. Siglos después, el famoso escritor francés Julio Verne escribió su novela de ficción ‘De la Tierra a la Luna’, un libro que muestra a un grupo de hombres que viaja hasta la Luna utilizando un gran cañón. Para 1902 se estrenó ‘El viaje hacia la Luna’ (Le voyage dans la Lune), la película muda del realizador francés George Mélliès.

Como se ve, el cosmos ha sido protagonista de numerosas obras de arte y desde la antigüedad los seres humanos ya han mostrado curiosidad por él. Por eso no es casualidad que este año se hayan batido todos los récords de lanzamientos de satélites, pues 1.400 de estos aparatos ya han comenzado a dar vueltas al planeta en lo que va del 2021.

La tendencia es que en los próximos años se realizarán más lanzamientos y misiones espaciales a la Luna y a Marte. La investigación del cosmos y su conquista no se detienen, pero ¿qué tanto sabemos de astronomía y cuáles serían los conceptos más interesantes para tener en cuenta en un mundo que se encamina a la exploración espacial?

En este artículo se muestran algunos de los más populares.

1. La línea de Kármán

Muchos tienen el sueño de viajar al espacio desde niños, pero son realmente pocos quienes logran realizar ese sueño, al menos en esta época. Como ya se mencionó, los multimillonarios Bezos y Branson lograron cumplir ese sueño el pasado mes de julio. A pesar de esto, aun persiste la duda de si llegaron realmente al espacio o si no sobrepasaron el límite que existe para llegar a él. Dicho límite es conocido como la línea de Kármán, una línea imaginaria que se ubica por encima de la superficie terrestre y que establece la frontera entre la Tierra y el espacio exterior.

Originalmente, Theodore Von Kármán, ingeniero y físico húngaro estadounidense, consideró que a una altura de 80 kilómetros no era posible que un avión pudiera sustentarse en el aire y, en efecto, es imposible que un avión normal suba hasta esa altura. Para Gregorio Portilla, profesor del Observatorio Astronómico Nacional y doctor en física teórica en galaxias activas, existe un problema con la línea Kármán y es la discusión sobre su valor. Kármán la estableció a 80 kilómetros, pero con el tiempo la línea se subió un poco más, a 100 kilómetros.

Esta es la altura que reconoce la Federación Aeronáutica Internacional (FAI) y por esa razón se sostiene que el británico Richard Branson no viajó al espacio (al menos para la FAI), porque solo alcanzó una altura de 86 kilómetros. Sin embargo, Estados Unidos tiene su propio límite, el cual se considera a partir de los 80 kilómetros de altura, ya que en ese punto se pasa de un color azul profundo del cielo a un negro propio del espacio. Adicionalmente, a esa altura ya es posible flotar en ingravidez y observar la curvatura de la Tierra.

Para el profesor Portilla, la importancia del límite al que se encuentra la línea de Kármán es relativa, porque es muy difícil establecer en dónde termina la atmósfera de la Tierra y en dónde comienza el espacio exactamente. «Para efectos de récords y estadísticas se prefiere tener un punto de referencia. Ese es el papel que juega la línea de Kármán», indicó Portilla. El científico también aseguró que la elección de los 100 kilómetros, que muchos han adaptado, es un número redondo y de fácil recordación «en un medio en donde 20 km arriba o 20 km abajo dan prácticamente lo mismo».

2. y 3. Astronomía vs. astrología

Para muchas personas no es clara la diferencia entre estas 2 materias, pues tienen nombres parecidos y a la larga ambas se asocian con los astros. A pesar de esto, ambas disciplinas son bastante diferentes. Los colegas de Universia afirman sin reparos que la astronomía es una ciencia y la astrología es una creencia pseudocientífica, es decir, una creencia o práctica que es incompatible con el método científico.

De acuerdo con el libro ‘100 conceptos básicos de Astronomía’, realizado por miembros de la Sociedad Española de Astronomía y del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial de ese país, la astronomía se encarga de estudiar las posiciones, distancias, movimientos, estructura y evolución de los astros con base en la información contenida en la radiación electromagnética o las partículas que alcanzan al observador.

En términos más sencillos, la astronomía estudia los cuerpos celestes (estrellas, satélites naturales como la Luna, planetas, etc.) mediante las partículas de la luz (fotones), rayos X u otras frecuencias. La mayoría de la información usada en esta ciencia es recogida gracias al uso de instrumentos como telescopios.

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Panorámica nocturna de la Vía Láctea desde la plataforma Paranal, Chile. Foto: H.H Heyer (Wikimedia Commons)

Según el libro español, al principio la astronomía y la astrología eran casi indistinguibles la una de la otra, pero el contenido y los procedimientos de la astrología se han parado con el tiempo. La astrología estudia las posiciones relativas y movimientos de los cuerpos celestes reales y cómo influyen en las personas y el mundo; parte de la suposición no demostrada de que algunos astros influyen sobre nuestra realidad.

La astrología, sin embargo, se ha vuelto bastante popular, especialmente en Twitter. Para el equipo de científicos que creó el libro ‘100 conceptos básicos de Astronomía’, la astrología ha fracasado en su intento de predecir el futuro y «su relativo éxito se justifica, porque sus descripciones son tan generales y ambiguas que aplican casi a cualquier persona».

Lo que dice la Real Academia

Astronomía: 1. f. Ciencia que trata de los astros, de su movimiento y de las leyes que lo rigen.

Astrología: . f. Estudio de la posición y del movimiento de los astros como medio para predecir hechos futuros y conocer el carácter de las personas.

Independientemente de la posición científica respecto a la astrología, estas creencias han estado presentes en muchas culturas en el transcurso de la historia, y alrededor de ellas se generan espacios abiertos para el debate constructivo.

4. Y ¿qué es la cosmología?

A diferencia de los anteriores conceptos, la cosmología no suele estar en el radar de las personas y es posible que no despierte tanto interés como la astrología, pero lo cierto es que es una rama del conocimiento muy valiosa. En términos sencillos, la cosmología es una rama de la física que estudia el universo en su conjunto y en particular su origen y evolución. La cosmología es tan importante que es la rama encargada de estudiar los primeros instantes de la existencia del cosmos. Puede sonar muy ñoño, pero en realidad es apasionante.

5. Año luz

En 1977 se estrenó la primera película de la trilogía original de Star Wars. Muchos fanáticos de la saga recordarán aquella icónica escena en donde el Halcón Milenario, la nave de Han Solo, dio un salto a la velocidad de la luz en el hiperespacio para escapar de la flota del Imperio Galáctico. Si bien esto hace parte de la ficción, varios estudiantes de maestría en física de la Universidad de Leicester, en Inglaterra, se tomaron el trabajo de estudiar este hecho y concluyeron que viajar a bordo de la nave a dicha velocidad sería un poco distinto a cómo lo mostró George Lucas.

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Foto: Pxfuel

Los conceptos de hiperpropulsor o hiperespacio que aparecieron en Star Wars se utilizaron en el marco de un universo de ciencia ficción, pero pueden encontrar un buen parecido con el concepto de año luz. Un año luz es una unidad de distancia que se utiliza en la astronomía y que equivale a la distancia que recorre la luz en un año (recordemos que la luz viaja a casi 300.000 kilómetros por segundo). Un año luz equivale a casi 9 billlones (millones de millones) y medio de kilómetros (9.460.730.472.580 kilómetros, más exactamente), que es lo establecido por la Unión Astronómica Internacional. Para que se haga una idea, la distancia que hay entre el Sol y la Tierra es de unos 150 millones de kilómetros, por lo que ‘solo’ tomaría 8 minutos y medio viajar de nuestro planeta al Sol a la velocidad de la luz. ¡Increíble!


Foto principal: Nasa