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Desafíos y oportunidades de la IA en las fintech e infraestructura



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En días pasados y como parte de la serie de conferencias Live TIC ‘Estado y Futuro TIC 2025-2026’, la IA fue una de las grandes protagonistas. Para conocer un poco sobre el impacto de esta tecnología en el 2026 en el sector fintech y de infraestructura charlamos con Alejandro Muñoz y Luis Fernando Rumbos.

Publicado el 8 de ene de 2026

Jorge Hernández

Periodista de tecnología, escritor y libretista. Editor en ImpactoTIC



Impacto de la IA en el sector de infraestructura tecnológica de Colombia para 2026 según Luis Fernando Rumbos

La Inteligencia Artificial se ha consolidado como un fenómeno transversal que impacta a múltiples industrias en Colombia, transformando tanto los procesos tecnológicos como la gestión del talento. Para profundizar en su impacto de cara a 2026, desde Impacto TIC conversamos con distintos líderes del sector, en esta ocasión con representantes del ámbito fintech y de la infraestructura tecnológica.

En el ámbito de la infraestructura, Luis Fernando Rumbos, managing director de KIO, señala que el procesamiento de datos está migrando hacia las regiones para facilitar la ejecución de tareas de Inteligencia Artificial. Este cambio implica que el cómputo debe estar cada vez más cerca del lugar donde se genera la información (edge computing).

Por su parte, el sector de las tecnologías financieras busca utilizar la Inteligencia Artificial para optimizar el movimiento de capitales en América Latina. Alejandro Muñoz, Chief Data Officer de Cobre, explica que el enfoque principal es construir soluciones que faciliten la interoperabilidad financiera y reduzcan las fricciones en las transacciones para las empresas.

Infraestructura y datos como base del cambio

Durante 2025 y para el 2026, la industria de los centros de datos sigue experimentando un crecimiento impulsado por la demanda de IA y el despliegue de redes 5G. Según Rumbos, para el año 2026 se espera una mayor descentralización de esta infraestructura en Colombia, extendiéndose desde Bogotá hacia otras ciudades principales como Medellín, Cali y Barranquilla.

Esta expansión física es necesaria para reducir la latencia, un factor crítico en tecnologías emergentes como los vehículos autónomos. La capacidad de respuesta inmediata depende de que los servidores que albergan el procesamiento de datos se encuentren geográficamente cerca del usuario final, recuerda el ejecutivo.

Desde la perspectiva de los servicios financieros, el éxito de la IA depende directamente de la calidad de la información disponible. Muñoz enfatiza que, sin una gestión documental adecuada y datos estructurados, es difícil que estas herramientas generen un valor real en los procesos internos de las compañías.

La tecnología financiera actúa, además, como un puente operativo entre las instituciones bancarias y los clientes finales. En este escenario, la IA se aplica para fortalecer la seguridad y actuar como un escudo protector en el manejo de los recursos económicos de las empresas.

Transformación del talento humano y aprendizaje

Uno de los puntos de convergencia entre ambos sectores es el impacto de la tecnología en la fuerza laboral y la necesidad de gestionar el cambio interno. Las empresas están pasando de una fase de entrenamiento de sistemas a una de inferencia, lo que requiere perfiles profesionales especializados en nuevas aristas del negocio.

En este sentido Kio ha implementado estrategias de vinculación con universidades para atraer a jóvenes hacia sectores técnicos como la ingeniería de centros de datos. El objetivo es preparar al talento desde las etapas formativas, proporcionando material digital y capacitación específica en infraestructura crítica.

En cuanto a la resistencia al cambio, los expertos coinciden en que la formación continua es la clave para mitigar el temor a la automatización. El concepto de upskilling y reskilling se vuelve indispensable para que los trabajadores actuales asuman las nuevas herramientas tecnológicas en su rutina diaria.

La postura de ambos líderes sugiere que la IA no reemplaza la capacidad humana, sino que modifica las condiciones de competitividad. En este sentido, el riesgo real para los profesionales radica en no adoptar las tecnologías que ya están transformando su entorno operativo.

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