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Mujeres lideran la Transformación Digital en 42 universidades de Iberoamérica



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Un nuevo estudio de MetaRed revela cómo 60 expertas de nueve países están implementando IA generativa, ciberseguridad y metaversos para transformar la educación superior en Iberoamérica. Estas iniciativas no solo cierran brechas de género en carreras STEM, sino que han logrado aumentar hasta en 24 puntos la aprobación académica en asignaturas complejas mediante asistentes virtuales.

Publicado el 4 de feb de 2026

Sandra Defelipe Díaz

Periodista especializada en tecnología, en medios digitales, producción de contenidos y liderazgo editorial



Más que tecnología así es como las mujeres están reinventando 42 universidades en Iberoamérica

Las universidades iberoamericanas están usando la Transformación Digital como palanca para cambiar cómo se enseña, se investiga, se gestiona y se cuida a las personas. Pero, ¿qué tecnologías están transformando las universidades en Iberoamérica? ¿Cómo mejora la IA el rendimiento académico según casos reales? ¿Qué rol juegan las mujeres en la reducción de la brecha digital educativa?

Precisamente, las mujeres están rediseñando, implementando y evaluando soluciones tecnológicas desde las propias instituciones. Eso muestra el libro ‘Buenas prácticas en TIC: mujeres en las IES de Iberoamérica‘ (Universidad de Guadalajara, 2025), una publicación coordinada por la Red Iberoamericana de Mujeres en TIC de MetaRed, compila 42 experiencias desarrolladas por 60 autoras de 9 países, integrando la tecnología con la docencia, la investigación, la gestión y la responsabilidad social.

El documento es  un mapa de innovación aplicada en educación superior: asistentes virtuales basados en Inteligencia Artificial (IA) entrenados con bibliografía oficial, metaversos de bajo costo para ingeniería y salud, modelos para proteger la identidad digital de estudiantes de ingeniería, firmas electrónicas avanzadas universitarias y sistemas de alerta ante violencia de género, entre otros.

¿Cómo mejora la Inteligencia Artificial el rendimiento académico universitario?

El punto de partida es similar en casi todos los casos: brechas. Brecha de género en carreras STEM, brecha digital entre contextos urbanos y rurales, brecha entre la promesa de la Transformación Digital y los procesos administrativos que siguen en papel.

El éxito de la arquitectura RAG en la Universidad Andrés Bello.

En Chile, la Universidad Andrés Bello documenta cómo el uso de asistentes virtuales especializados en biología, integrados en el LMS Canvas (Learning Management System) y construidos con arquitectura de Generación Aumentada por Recuperación (RAG), permitió identificar brechas de aprendizaje y mejorar tasas de aprobación en cursos complejos como Biología Celular y Bioquímica. El sistema solo responde con base en la bibliografía oficial del curso, lo que reduce el riesgo de “alucinaciones” típicas de modelos abiertos.

Esta investigación se desarrolló un ecosistema de asistentes disponibles 24/7 para asignaturas de alta complejidad conceptual en Ciencias Biológicas.Los resultados demuestran que la IA, utilizada de manera segura sobre bases de datos disciplinares validadas, mejora sustantivamente los indicadores de éxito:

  • Incremento en la aprobación: En asignaturas de alta complejidad, la tasa de aprobación aumentó hasta en 24 puntos porcentuales.
  • Mejora del promedio final: Estudiantes que interactuaron con frecuencia con el asistente lograron mejoras de hasta 0,8 en su nota final.
  • Nivelación de brechas: El sistema permitió atender dudas específicas de estudiantes con formaciones escolares heterogéneas, favoreciendo la retención.

Protección de identidad digital en México y autenticación multifactor en Costa Rica.

En México, varias experiencias abordan la seguridad digital con enfoque de género. En el Centro Universitario de Tonalá, se diseñó una asignatura de Desarrollo de Competencias Digitales obligatoria para estudiantes de ingenierías, con énfasis en gestión de contraseñas, prevención de fraudes electrónicos y protección de la identidad en redes sociales. Antes de la intervención, la mayoría no sabía qué eran las competencias digitales ni reconocía riesgos básicos: 105 personas encuestadas respondieron que no sabían qué eran, frente a 74 que sí. Solo una parte del estudiantado cuidaba su identidad digital y un grupo relevante “no sabía qué era eso”.

En Costa Rica, el Tecnológico de Costa Rica implementó autenticación multifactor (MFA) para más de 20.000 cuentas institucionales (correo, VPN), como respuesta a ciberataques masivos que afectaron al país en 2022. La medida se acompañó de jornadas de concienciación en ciberseguridad dirigidas tanto a la comunidad universitaria como a estudiantes de secundaria, y se alinea con recomendaciones del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos (NIST).

¿Cómo impulsa Colombia el uso crítico de la IA en la docencia?

Y en el caso de Colombia se están resolviendo problemas concretos en educación superior y en contextos rurales, principalmente en torno a la adopción de IA y al uso de TIC con enfoque de equidad.

Se encontró que hay un vacío institucional sobre uso de IA en la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), pues no cuenta todavía con guías institucionales sobre el uso de IA (incluida IA generativa) en sus misiones de docencia, investigación, vinculación y gestión.

En Colombia, el colectivo “viejIAs” —integrado por profesoras de ingeniería, física y enfermería de la Universidad Nacional— analizó guías internacionales sobre uso de IA en educación superior y elaboró recomendaciones para docencia e investigación, que luego se socializaron en talleres con profesorado y a través de carteleras digitales. El grupo no solo discute ética y gobernanza de la IA, sino que también diseña espacios de formación para que quienes enseñan adopten estas tecnologías de forma crítica y situada.

¿Cómo se fortalece el liderazgo docente a través de la formación tecnológica?

La apropiación de competencias digitales por parte del personal docente es un factor clave para reducir las brechas de género en la academia. En los casos documentados buena parte de las prácticas se ubica en el aula, pero con un enfoque que combina tecnología y rediseño pedagógico.

Por ejemplo, en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), el liderazgo femenino ha sido protagónico en este proceso. Según los registros institucionales, en México, de los docentes formados en Inteligencia Artificial generativa durante el año 2024, el 62,4 % son mujeres. Esta tendencia evidencia un interés superior por parte de las académicas en actualizar su práctica pedagógica para responder a las necesidades de las nuevas generaciones de estudiantes en la era digital.

En Perú, un bootcamp docente en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas, desarrollado junto a Minerva Project, integró aprendizaje activo, aula invertida e IA generativa (incluyendo un “GPT Diseñador UPC + Minerva” interno) para que el profesorado rediseñara cursos completos alineados con un modelo pedagógico común. Las herramientas de IA se utilizaron para acelerar el diseño de rúbricas, cuestionarios y recursos, liberando tiempo para la innovación didáctica.

En México, varios capítulos muestran usos de TIC de bajo costo con alto impacto: robots móviles controlados con Arduino y MIT App Inventor para enseñanza de programación en ingeniería electrónica; recursos inmersivos de realidad mixta creados con software de código abierto para que estudiantes de medicina e ingeniería experimenten simulaciones sin depender de simuladores comerciales; y narrativas digitales como método de investigación cualitativa, donde estudiantes migrantes de retorno construyen relatos interactivos sobre sus trayectorias escolares

¿Qué rol juega la ética en la investigación apoyada por IA?

La incorporación de las Tecnologías de la Información, Comunicación, Conocimiento y Aprendizaje Digital (TICCAD) en los posgrados está trazando nuevas rutas metodológicas. En instituciones como el Instituto de Pedagogía Crítica (IPEC), el uso de herramientas como Gemini, Perplexity y ResearchRabbit ha permitido optimizar los procesos de búsqueda y sistematización de información científica.

Sin embargo, las autoras enfatizan que la IA debe ser un coadyuvante, no un sustituto del pensamiento crítico. El enfoque se centra en:

  1. Transparencia: Declarar el uso de herramientas de IA en la producción científica.
  2. Supervisión humana: Validar críticamente los resultados generados para evitar “alucinaciones” o desinformación.
  3. Privacidad: Garantizar la protección de datos sensibles en los procesos de recolección de información.

¿Qué impacto tiene esta innovación en el sector productivo y las políticas públicas?

Aunque el libro se enfoca en instituciones de educación superior, varias experiencias están directamente conectadas con agendas de política pública y con ecosistemas empresariales.

En Ecuador, una escuela de negocios describe cómo construyó un “ecosistema de formación empresarial” basado en alianzas con grandes tecnológicas (IBM, Microsoft, Google), clusters financieros y redes sectoriales, para ofrecer microcredenciales, simuladores y casos reales en maestrías impartidas en línea. El modelo busca que el aprendizaje sea práctico y transferible de inmediato al trabajo, especialmente para perfiles en regiones fuera de las principales ciudades.

En Hidalgo, México, un estudio de análisis climático apoyado en R y sistemas de información geográfica modeló cambios de temperatura y precipitación y su impacto en la idoneidad de cultivos como maíz, frijol y cilantro, con el objetivo de informar políticas públicas ambientales para la región industrial de Tula de Allende. El trabajo propone medidas de adaptación agrícola, control de emisiones industriales y monitoreo epidemiológico ambiental.

En todos los casos, la constante es la misma: las TIC no se muestran como fin en sí mismas, sino como herramientas para resolver problemas concretos —académicos, administrativos, sociales y ambientales— en contextos de alta desigualdad. Y la mirada de quienes lideran estas prácticas, en su mayoría mujeres, introduce una sensibilidad particular hacia la equidad, la inclusión y el uso responsable de la tecnología.

Como sintetiza Alejandra Herrera Mendoza en las reflexiones finales de la obra, las autoras no solo son responsables de soluciones técnicas; también son “buscadoras de problemas” que diseñan respuestas alineadas con las misiones de sus instituciones y con los retos de la región iberoamericana.

Este liderazgo femenino propone una gobernanza basada en la colaboración y la sensibilidad social, asegurando que la innovación digital no profundice las desigualdades existentes, sino que se convierta en una herramienta de inclusión y equidad para toda la sociedad iberoamericana.

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