Con el fin de explicar los principales problemas, tendencias y políticas mundiales en el ámbito del desarrollo, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) presenta periódicamente un informe de la situación mundial en esta materia. En esta oportunidad, Colombia fue el país elegido para dar a conocer la versión más reciente, titulada Más allá del ingreso, más allá de los promedios, más allá del presente: desigualdades del desarrollo humano en el Siglo XXI’; este abarca el análisis de 189 países entre 2003 y 2018.

Este informe se presenta desde 1990 (pueden revisar reportes previos aquí) y en esta edición Colombia pasó del puesto 95 al 79, aumentando 15 puntos porcentuales, pasando de 0,746 a 0,761.

Su importancia radica en que sirve para comprender por qué la gente está inconforme, a pesar de que los indicadores mejoren, y qué hacer para disminuir las desigualdades. Así lo señaló Achim Steiner, director del PNUD, durante la presentación.

¿Cuál es el rol de la tecnología para reducir la brecha de desigualdad?

Más allá de mirar qué puesto ocupa Colombia o de quién es el crédito de los avances obtenidos, el informe incluye un capítulo dedicado específicamente al desarrollo tecnológico llamado ‘Potencial de la tecnología para la divergencia y la convergencia: cómo afrontar un siglo de transformación estructural’.

Es recurrente la señal de alerta frente a este tema, porque a pesar de que el papel ideal de la tecnología es cerrar la brecha entre diferentes sectores sociales, existe el riesgo de que las transformaciones tecnológicas más bien aumenten la desigualdad. El informe nos dice que la elección es nuestra, porque el desarrollo tecnológico nos puede llevar a reducir la desigualdad así como a promover la sostenibilidad ambiental.

Si bien es cierto que existe un precedente histórico en el que las revoluciones industriales han creado profundas desigualdades, y que además son el origen de la crisis climática que hoy se vive, el texto encuentra que la digitalización de la información y la capacidad de compartir información, de comunicarse de manera instantánea pueden funcionar para el desarrollo humano, enfocándose en su potencial para beneficiar a los países en desarrollo y a las personas más pobres.

El informe resalta que la creciente demanda de habilidades tecnológicas y el potencial para la creación de empleo en las economías desarrolladas y en desarrollo abren la posibilidad de reducir la desigualdad dentro y entre los países, teniendo en cuenta aspectos clave.

La tecnología cambia la política, la cultura y los estilos de vida

Las mejoras en la productividad y el nivel de vida dependen de la implementación constante de nuevas ideas y su uso productivo, pero aún no todas las personas tienen acceso a estas oportunidades de productividad y bienestar. Aquellas que carecen de acceso pueden enfrentar privaciones nuevas y más profundas cuando finalmente lo tienen. Es decir, a las personas que han sido históricamente marginadas, no basta con ponerles un teléfono en las manos.

Aquí algunas conclusiones del informe:

  • La tecnología no es algo aislado de las economías y sociedades.Coevoluciona con los sistemas sociales, políticos y económicos.
  • Hacer que la tecnología funcione para las personas y la naturaleza ya es parte de la conversación en algunos países. Las políticas públicas y la inversión pública impulsarán el cambio tecnológico.
  • La tecnología puede reemplazar o reincorporar la mano de obra; pero en última instancia, es una cuestión de elección, una no determinada solo por la tecnología.
  • La tecnología ofrece la disponibilidad de datos, para los creadores de políticas y empresas, e informar sobre el debate público.
  • La capacidad de invertir en ciencia y tecnología seguirá siendo un poderoso motor para aumentar la productividad.
  • La difusión de tecnología no solo es importante para los ingresos, sino también para abordar otros desafíos, como los relacionados con el cambio climático.

Hay que aprovechar la tecnología para el desarrollo humano

A lo largo del capítulo sobre tecnología el análisis se centra en la Inteligencia Artificial, pero aclara que no se trata de la única tecnología sobre la mesa.

Expone que la automatización y la inteligencia artificial no necesariamente tienen que reducir la demanda neta de mano de obra y, por el contrario, se pueden aprovechar para crear nuevas habilidades y roles generando nuevas oportunidades. «El impacto en la desigualdad dependerá de cómo la tecnología cambia el contenido de la tarea de producción, si desplaza o reincorpora mano de obra a través de la creación de nuevos tipos de tareas«.

Lo cierto es que no hay una regla que se aplique a todas las áreas, porque cada tarea tiene un potencial diferente de ser reemplazadas o no. No es igual hablar de un contador o de un antropólogo.El asunto será crear una agenda centrada en el ser humano.

La tecnología trae enormes oportunidades —si, retos también y es necesario hacer el seguimiento ético— y por ejemplo, está permitiendo liberar a las personas del trabajo pesado y arduo. Hay incluso potencial para robots colaborativos, o cobots, para reducir el estrés laboral y los accidentes laborales. El reto está en las elecciones fundamentales como el diseño de los nuevos trabajos.

La forma de trabajar también se ha visto afectada al hacerlo a través de plataformas y modelos que traen mayor flexibilidad; pero, a la vez, esto genera desafíos como la forma de manejar la gran cantidad de datos sobre los trabajadores. Esto plantea riesgos de privacidad y podría tener otras consecuencias, dependiendo de cómo se usen los datos.

Ojos abiertos y acciones encaminadas a reducir riesgos

Aunque se reitera que es cuestión de elección, en el estudio sí se identifican algunos retos para trabajar. Por ejemplo, que en cuanto mayor sea el nivel de desarrollo humano, mayor será el acceso a la tecnología, y viceversa. Además, señala que las brechas digitales pueden convertirse en barreras no solo para acceder a los servicios o permitir transacciones económicas, sino también para ser parte de una «sociedad de aprendizaje».

Agrega también que aunque la revolución digital se ha movido rápido y ha tenido un enorme impacto, está lejos de ser universal. Solo en Colombia, al menos el 50% de la población aún no está conectada. Y en el mundo, en 2017, casi 2 mil millones de personas todavía no usaban un teléfono móvil. De los 5 mil millones de suscriptores móviles en el mundo la mayoría de ellos (casi 2 mil millones) en países de bajos y medianos ingresos, no tenía acceso a Internet.

Los grupos sociales con mayor desarrollo tienen mayor acceso y las desigualdades son mayores para las tecnologías avanzadas. En el cuadro se muestra como hay una evidente desigualdad en las suscripciones a banda ancha fija (derecha), en comparación con  las suscripciones a servicios de telefonía móvil (izquierda).

Captura de pantalla tomada del Informe sobre Desarrollo Humano 2019 (Pnud).

También hay riesgos como la creciente concentración de mercado y el poder de las empresas.

Si bien hay una tendencia que indica que existe un mayor poder de mercado, que se comparte ampliamente en varios sectores e industrias, son las empresas en sectores que utilizan intensivamente las tecnologías de la información y las comunicaciones las que  han experimentado aumentos más rápidos y mayores márgenes de ganancia. El informe destaca, por ejemplo, las grandes compañías digitales conocidas como Big Tech (Big Technologies).

Todas las plataformas se benefician de los efectos de la red, es decir, el valor de la plataforma aumenta cuando hay más participantes en ambos lados del mercado.

Estas compañías usan datos de forma intensiva y dependen de desplegarse (van adquiriendo una y otra empresa) por todas las plataformas usando estos datos; con ello adquieren más poder. Aunque reduzcan sus precios a ojos del consumidores, ejercen un poder en el mercado limitando la competencia y la elección.  Estas Big Tech no son ajenas al conocido ‘lobby’, influyen en las políticas que los mantienen en su lugar y tienen vastas reservas de dinero para comprar más empresas.

BigTech
Google compró a sus competidores, DoubleClick y YouTube. Facebook compró a WhatsApp e Insagram.

Paralelamente nace otro riesgo catalogado como el poder de monopsonio (ejercido por los empleadores), que se refiere a la disponibilidad del trabajo en línea y en masa, asignando a las personas en función de quién tiene el precio más bajo. Hay alertas para revisar los enfoques antimonopolio actuales, lograr extenderlos para que se pueda frenar el poder del monopsonio.

Existen disparidades de género, con mujeres y niñas subrepresentadas en educación y en carreras en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (Stem). LinkedIn y el Foro Económico Mundial encontraron una brecha significativa entre mujeres y hombres en áreas de inteligencia artificial: solo el 22 por ciento en todo el mundo son mujeres.

Por otro lado las diferencias raciales y étnicas entre las mujeres, en el acceso a la capacitación y las oportunidades de empleo, pueden aumentar estas disparidades.

No olvidar la C de Ciencia

La generación, difusión y adopción exitosa de la tecnología para el desarrollo tiene lugar gracias a una red de múltiples actores,que incluye el sector privado, el gobierno y la academia, a menudo referidos como un sistema nacional de innovación. Aquí, las políticas públicas son necesarias para influir en la dirección de la tecnología.

El estudio señala que existen enormes asimetrías en el tamaño y la organización de los esfuerzos de innovación. La investigación y el desarrollo son más fuertes en los países desarrollados, y en promedio la brecha con otros países se está ampliando, pero al mismo tiempo están surgiendo nuevas regiones como potencias científicas y tecnológicas, como en el este de Asia.

Durante la presentación del Informe sobre Desarrollo Humano en Bogotá, Pedro Conceição, director del Informe de Desarrollo Humano del PNUD y Jessica Faieta, Representante Residente del PNUD en Colombia, explicaron con mayor detalle, y con ejemplos nacionales, el impacto de la tecnología en el desarrollo humano.

Foto de portada: Geralt (Pixabay)