Sí, 2020 ha sido un año de retos, pero el sector de la salud debe prepararse para desafíos aún mayores, como el aumento de la población y el envejecimiento de la misma. Será necesaria una mayor capacidad, porque se estima que para 2030 el mundo tendrá que lidiar con más de 8.500 millones de personas.  El ‘no hay cama pa tanta gente’ no es una opción en ese panorama.

A pesar de los esfuerzos realizados para aumentar el número de personas que trabajan en el sector de la salud, la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el 2035 esa carencia de personal será de 13 millones, y aumentar la carga laboral no es una opción, por lo que es necesario recurrir a toda la ayuda posible para optimizar los procesos de trabajo y mejorar la comodidad del personal y del paciente. Dentro de esta misión la infraestructura juega un papel clave a través de los hospitales inteligentes, que son solo uno de varios elementos dentro del entorno del cuidado de la salud.

Dentro de los diversos componentes de la atención médica inteligente se pueden encontrar los sensores corporales emergentes, hospitales inteligentes y la respuesta de emergencia inteligente. Si bien no hay una única definición, sí hay elementos clave para poder hablar de hospitales inteligentes. Dentro de estos edificios inteligentes, se utilizan las tecnologías de información y comunicaciones (TIC), así como tecnologías específicas (computación en la nube, las aplicaciones de teléfonos inteligentes y las técnicas avanzadas de análisis de datos, entre otras), con el fin de ser más eficientes, productivos y ofrecer una mejor atención a los pacientes.

En este contexto, elementos como la conectividad hacen parte fundamental de estas infraestructuras que bien pueden ser fijas o móviles. De hecho, un elemento clave es este la conectividad, que es justamente la que permite tener cientos de dispositivos compartiendo y procesando información de manera inmediata. Más allá de los dispositivos involucrados, se trata de los procesos que se puedan agregar y mejorar en el día a día de la atención.

Jhon Richard Martín, Head Cabling para la región Andina y Centroamérica en Furukawa Electric LatAm, una de las empresas que trabajan específicamente en el desarrollo de hospitales inteligentes, explica que son justamente aquellos que «además de implementar tecnología, tienen la habilidad de optimizar, rediseñar y construir nuevos procesos clínicos así como sistemas de gestión, todo habilitado por la infraestructura TI, mediante la cual se pueden gestionar ejes fundamentales como, la información, el acceso y la mejora de la calidad de atención».

Sin embargo, agrega que si bien muchas veces se piensa es en los dispositivos finales, como los equipos para la toma de imágenes, los robots de cirugía, o la misma historia clínica digitalizada, detrás de todo esto hay una infraestructura de red que la base para que todo esté conectado. «Si desde la base no tenemos una buena infraestructura adecuada, los demás procesos no van a fluir de la mejor forma. Nos quedamos pensando en los elementos que tienen más costo y dejamos de lado la infraestructura. Si tenemos una base sólida los procesos van a ser mucho mejores».

¿Qué tiene un hospital inteligente? Para Cisco, se requieren varios bienes que conforman el concepto, destaca los siguientes:

  • Sistemas remotos de cuidado.
  • Sistemas de identificación: brazaletes, etiquetas, sistemas de escaneo biométrico, etc.
  • Equipos de redes.
  • Sistemas de información clínica interconectados: como información de bancos de sangre, de laboratorios, de farmacología y de patología, entre otros.
  • Dispositivos móviles.
  • Dispositivos médicos: como dispositivos implantables, wearables, medidores médicos (como los de insulina), dispositivos de soporte (robots de asistencia), entre otros.
  • Edificios: con regulación de energía (y preferiblemente con su propio sistema de energía eficiente), de clima, de sonido y sistemas de seguridad de puertas, etc.
  • Información: investigaciones, información de pacientes, registros de los dispositivos médicos, reportes, etc.

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Hospitales inteligentes en Colombia

Uno de los listados más reconocidos de centros asistenciales en este tema es el que realiza anualmente América Economía, que tiene en cuenta aspectos como la alta complejidad de cada centro, mejores escenarios de experiencia del paciente, mayor eficiencia, alto prestigio en la región, robustez de los trabajos de investigación (gestión del conocimiento), mayor seguridad del paciente, mejores equipos de talento humano y también incluye in ítem sobre tecnologías para relacionase con pacientes. Si bien el factor tecnológico aún no es de los más destacados, el listado da pistas del panorama.

En su versión más reciente (2019) el listado incluye a la  Fundación Cardioinfantil, la Fundación Valle del Lili, Fundación Cardiovascular de Colombia y Hospital Pablo Tobón Uribe; estos se encuentran en el top 10 de los mejores hospitales y clínicas de América Latina. También aparecen allí la Clínica Universidad de la Sabana (25), Clínica de la Américas (26), Clínica Universitaria Bolivariana (28), Clínica de Occidente (31), Mederi (32), Hospital General de Medellín (33), SES Hospital de Caldas (39), Clínica El Rosario sede el Tesoro (41), Centro Cardiovascular Colombiana Clínica Santa María (42), Clínica Medellín (43), Fundación Hospital Infantil Los Ángeles (45), Hospital Universitario Departamental de Nariño (48), Hospital Universitario Infantil San José (49), Clínica de Marly (50), Clínica Los Nogales (51), Clínica Las Vegas (53), Hospital Universitario Clínica San Rafael (55) y Centro Policlínica el Olaya (57).

Fuera del listado también es necesario reconocer otros proyectos que se ejecutan en Colombia, donde tecnología, innovación y ciencia toman un rol activo dentro de los hospitales inteligentes, algunos de ellos sin tener necesariamente bases en el suelo, ya que por ejemplo, en el país también rueda una clínica móvil e inteligente donada por Siemens al país, para poder llegar a las poblaciones más vulnerables del país, donde no siempre hay centros de salud.

En cuanto a infraestructura, no siempre se trata de una fija o de solo hospitales. También hay que tener en cuenta a consultorios médicos y laboratorios, por ejemplo. Además de estructuras móviles.

La clínica inteligente comenzó a operar desde septiembre del año en curso y es el resultado de la alianza entre la multinacional Siemens y la Cruz Roja Colombiana. Siemens realizó una inversión de 400.000 dólares para el diseño, construcción y operación de la unidad,  la cual estará en capacidad de atender y diagnosticar hasta 200.000 pacientes al año con medicina de precisión, ya cuenta con la infraestructura de una clínica, modernos equipos de diagnóstico, además de estar equipada con baño, sistema de agua limpia, iluminación de ambiente, sistema de energía eléctrica de emergencia para ocho horas de operación, escalera eléctrica para accesibilidad de sillas de ruedas.

“En este proyecto pudimos combinar la tecnología Global Siemens de última generación, con el ingenio y talento de la industria nacional colombiana, enfocada en el desarrollo de la ingeniería y construcción de toda la infraestructura de la clínica”, explicó el representante de Siemens Energy Colombia, Guilherme de Mendoca durante la presentación oficial.

Fotos: Siemens

También existen otras iniciativas como Living Lab, una alianza entre la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia y la Nueva EPS, que reune activamente al Estado, sector público, la academia, la sociedad civil organizada y la ciudadanía, para participar en el proceso de innovación y cocreación, en el que las tecnologías de la información y comunicaciones (TIC) son el principal medio de desarrollo. Su principal objetivo es ese, integrar las TIC a la búsqueda de soluciones a los problemas de la salud pública y en esta misión ha logrado diferentes avances.

Su LivingLab telesalud (el primero certificado de Colombia), se destacó por atender a más de 17.000 afiliados en 2020, a través de sus servicios de telemedicina y teleorientación. De hecho, a raíz de las vulnerabilidades evidenciadas a raíz de la pandemia por COVID-19, se centró en atender a pacientes con hipertensión, diabetes, obesidad, enfermedad renal crónica, además de artritis, lupus y cáncer. Adicionalmente, cuenta con servicios de teleeducación, salud móvil y analítica en salud.

La Transformación Digital en salud, al igual que en otros sectores, avanza especialmente en el sector privado. Pero 2020 también dejó en evidencia la necesidad de inversión en tecnología, según compartió Martín, justamente para poder llegar a más personas, o para no saturar la red hospitalaria.

De cara a los pacientes, al personal de salud y a la administración misma de estas infraestructuras, los beneficios así como las aplicaciones son diversas. Sin embargo, cualquiera que sea el caso, la infraestructura TI es la espina dorsal.