Vivimos en una época en la que estamos conectados de manera casi permanente, nos comunicamos por medio de aplicaciones, plataformas y todo tipo de dispositivos. Precisamente por esta comunicación continua usando medios conectados a Internet –especialmente en la época de pandemia–, hoy por hoy muchos de nosotros nos hemos convertido –o avanzamos en el proceso de convertirnos– en Ciudadanos Digitales.

La Ciudadanía Digital es un concepto cultural, en el que como individuos nos empeñamos para hacer del Internet ‘una ciudad’ mejor para todos. Este entendimiento está fundamentado en el respeto mutuo y la tolerancia por las diferencias culturales o socioeconómicas. 

Como Ciudadanos Digitales tenemos derechos y deberes dentro de ese contexto cultural, pero nunca está de más tener herramientas tecnológicas que nos ayuden a ejercerla esa ciudadanía de manera segura, especialmente. Todos tenemos derechos como la privacidad y la seguridad en línea, y por esta razón les mostramos algunas herramientas que le pueden ayudar a mantenerlos como parte de la Ciudadanía Digital, y compartimos recomendaciones para su uso apropiado.

Los permisos de aplicaciones móviles son importantes

En primer lugar, nuestros teléfonos inteligentes se han convertido en un dispositivo esencial en el día a día y una de las herramientas fundamentales para la Ciudadanía Digital. En ellos se almacena una gran cantidad de información relacionada con nosotros como posición geográfica, particularidades de nuestro lenguaje, contactos e incluso hábitos de consumo. 

Debido a esto, es importante empezar haciendo una evaluación sobre los permisos de las aplicaciones que tenemos instaladas. En iOS y Android es posible ver los permisos de cada aplicación y activarlos o desactivarlos individualmente. Es normal, por ejemplo, que WhatsApp utilice la cámara para tomar y enviar fotos, pero una aplicación de compras no debería tener acceso a ella. Fíjese en qué aplicaciones están usando permisos que no requieren.

Para ajustar estos permisos, en Android, podemos ir a Configuración y luego a Aplicaciones. Algunas versiones de Android incluyen un Monitor de Permisos, en donde se agrupan los permisos aceptados por el usuario y qué aplicaciones los están usando. 

Para usuarios de iOS, desde Configuraciones podemos acceder al menú de Privacidad. Allí podremos ver todos los permisos disponibles y qué aplicaciones están autorizadas para acceder a ellos.

Revise las preferencias de su navegador

Una vez configurados los permisos de las aplicaciones, es hora de pasar a uno de los puntos más importantes: nuestro navegador de Internet. El más popular es Google Chrome, seguido por otros como Firefox, Microsoft Edge, Opera o Brave.

En Google Chrome, el menú de privacidad está en Configuración, donde se pueden monitorear las cookies e incluso desactivar algunas que recolectan nuestros datos de uso para poder ofrecer anuncios personalizados. Sin embargo, la realidad es que Chrome no es un navegador especialmente enfocado hacia la privacidad. 

Firefox, un viejo conocido en el mercado de los navegadores, sí está enfocado en la privacidad de sus usuarios. En el menú de Opciones, Firefox tiene la posibilidad de bloquear scripts rastreadores, cookies de anuncios e incluso nuestra huella digital. De la misma forma, también se puede forzar todas las páginas a usar el protocolo seguro HTTPS y a reportar las que no lo tienen. 

En lenguaje de computadores, un script se define como un set de instrucciones que se ejecutan automáticamente y sin intervención del usuario. Un script de Internet hace que una página web sea más dinámica y define cómo comportarse cuando interactuamos con ella.

Aunque menos conocidos, Microsoft Edge, Opera y Brave todos ofrecen opciones de privacidad comparables. Esto quiere decir que protegen a sus usuarios de anuncios y cookies que recolectan todos nuestros datos de uso. Hoy en día cambiar de navegador es mucho más sencillo que antes, y también es posible (y recomendable) instalar un par de navegadores diferentes.

Algunas extensiones recomendadas

Sin importar cuál es su navegador de elección, las extensiones (pequeños modulos que instalamos para personalizar nuestro navegador web con distintas funciones) son buenas herramientas para la Ciudadanía Digital y usted puede instalar algunas que mejoran y refuerzan sus opciones de privacidad y protección de datos en el Internet. La tienda de extensiones de Chrome también funciona para Microsoft Edge, Brave y Opera. Firefox tiene su propia tienda, aunque también es bastante completa. 

Una de las primeras extensiones importantes se llama HTTPS Everywhere. Esta extensión es desarrollada por la EFF –Electronic Frontier Foundation– y, como su nombre lo indica, hace que todas los sitios web funcionen con el protocolo seguro HTTPS. En caso de que una página no tenga protocolo seguro, la extensión lo bloquea automáticamente.

Privacy Badger es también desarrollada por la EFF, y es una extensión muy completa para bloquear scripts rastreadores en las páginas que visitamos y que muchas veces no sabemos que se están ejecutando. Esta extensión cuenta con Inteligencia Artificial, lo que significa que se vuelve más eficiente con el tiempo.

Y si quiere una extensión más avanzada, NoScript ofrece una de las suites más completas. Más allá de bloquear funciones rastreadoras, NoScript bloquea todos los scripts en cada sitio web. Es una aproximación un tanto agresiva a la protección, y en ocasiones los sitios web no funcionan bien, pero es sin duda una de las extensiones más seguras.  

Considere adquirir una VPN

Y si las extensiones no lo acaban de convencer, una de las mejores herramientas para mantenerse seguro en el ejercicio de su Ciudadanía Digital es una VPN. La sigla VPN significa Virtual Private Network, y esencialmente le da acceso a una a red privada de servidores con los cuales puede llevar su privacidad al siguiente nivel. 

Una VPN ‘esconde’ ciertos datos de uso, lo que quiere decir que los sitios web no tienen acceso a datos como su proveedor de Internet o dirección IP. De la misma forma, todo el tráfico de Internet es privatizado, e incluso su proveedor de Internet no tendrá acceso a su información de navegación.

Un elemento importante es que, si bien su tráfico es enmascarado y encriptado, su proveedor de VPN puede tener todavía acceso a esa información. Por esta razón es fundamental conocer a quién le compra o con quién contrata su acceso a la VPN, y evitar en la medida de lo posible VPN gratuitas que pueden potencialmente comprometer su privacidad.

Algunos de los nombres más importantes de proveedores son ExpressVPN, PrivateInternetAccess y CyberGhost. Todos ellos ofrecen encriptación punto a punto AES 256 (la más segura actualmente), así como protocolos de seguridad de código abierto como OpenVPN y WireGuard. Como punto importante, estas VPN cuentan con aplicaciones para computadores y para teléfonos, lo que significa que siempre puede estar conectado y protegido.   

Revise las configuraciones de privacidad en sus redes sociales

Por último, pero no menos importante, si usted es usuario de redes sociales, vale la pena que revise sus configuraciones de privacidad. Gran parte de las Ciudadanía Digital está basada en saber qué estamos compartiendo y cómo lo estamos compartiendo. 

Puede que sus fotos publicadas en redes sociales lleven a lo que Microsoft llama “contactos no deseados” con desconocidos en Internet. Estas experiencias pueden ser prevenidas si tenemos claro qué estoy compartiendo, con qué grupo social y en qué plataforma.

La ciudadanía digital es un papel de todos, y es deber de todos saber las mejores formas en las que podemos proteger nuestros datos y a nosotros mismos en el Internet. La libertad del Internet es una beneficio del que todos podemos disfrutar sin que signifique poner en riesgo nuestra privacidad.