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Cómo prestar mejores servicios para los ciudadano a través de la tecnología no es una cuestión de respuesta única. Sin embargo, sí es –en varios casos– la razón de ser de quienes están a cargo en las administraciones territoriales. Aunque no es aún un tema generalizado en Colombia, hacia allá se apunta. Bogotá, Medellín y Cali son las ciudades que se destacan dentro del panorama internacional.

Hacerle la vida más sencilla al ciudadano, haciéndolo partícipe y parte activa, hace parte de esa reimaginación de las ciudades y los territorios inteligentes. Y aunque parezca frase de cajón, el ser parte activa y tener decisión, son claves fundamentales en este ejercicio. Aquí radica la ciudadanía inteligente (diferente de la ciudadanía digital), en el cómo las personas, los ciudadanos participan, viven en esa ciudad o territorio, las decisiones que toman, la información que comparten, la apropiación en el uso de la tecnología, el fortalecimiento del tejido social y las redes que generen o entren a fortalecer.

Durante 2020 también se aceleró la necesidad de digitalizar procesos, así como el monitoreo de cierta información, el uso de drones y la ejecución de ciertas tareas de manera autónoma, solo por mencionar algunos casos, lo cual ha llevado a que cada vez más actores vean en la tecnología algún tipo de solución. Ahora bien, no se trata simplemente de implementar una tecnología u otra, tampoco de hacerlo de manera arbitraria o en un solo sentido.

La reciprocidad es necesaria, y el ciudadano no puede ser visto únicamente como un sujeto del cual extraer información. Antes de plantear una estrategia de ciudades o territorios inteligentes hay que poner sobre la mesa el que las comunidades participen en la decisión de cómo se implementa la tecnología y para que los ciudadanos comprendan y eventualmente puedan participar en esas decisiones, la a educaión es un aspecto de gran impacto para las ciudades inteligentes.

Uno de los mayores retos para avanzar en la materialización de estos territorios está principalmente en la financiación. Según explica Carlos Alirio García, consultor en ciudades inteligentes, «todos quieren pero están preocupados es por saber de dónde sale la financiación. El reto es cómo hacer viables estos proyectos». Y apunta además a que estos planes no son exclusivos para ciertas ciudades, por el contrario, asegura que todos los municipios tienen oportunidades. «De hecho, la gran oportunidad es crear un sistema de municipios y ciudades inteligentes, donde se comparta la información. Es clave que no sean islas de información, sino que sea un todo».

García compartió un caso en Brasil, que buscaba ayudar y facilitar la operación de los trenes en la selva de ese país, «con unos retos absolutamente interesantes«. Allí lo que hicieron fue automatizar procesos de control de viajes, crear una red inalámbrica, iluminación inteligente (la vía se ilumina a medida que avanza el tren), vigilancia con analítica inteligente y todo un sistema de gestión en línea.

Estas son algunas historias que sirven para ejemplificar ese futuro reimaginado al que se puede apuntar, teniendo en cuenta algunas dimensiones de ciudades inteligentes como la gobernanza, economía, cohesión social, capital humano, la proyección internacional, tecnología, movilidad y medio ambiente.

Interoperabilidad: nada de islas

Un ejemplo, de los más recientes, para dimensionar cómo actores de diferentes partes del territorio pueden conectarse, colaborar y servir al ciudadano es el caso de del fortalecimiento del Sistema de Información Ambiental de Colombia (Siac), a través del Mapa de Información del Sector Ambiente que se plantea. Este es un mapa de información sectorial que permite contar de manera actualizada y completa con los procesos de producción de información el sector y sus entidades. Es decir que aquí intervienen diferentes entidades, por lo que la interoperabilidad será esencial.

De otro lado, lo que busca es generar información abierta de todo el Sistema Nacional Ambiental, que esté a disposición de los ciudadanos y las organizaciones interesadas, en cualquier momento y desde cualquier dispositivo. «La oferta de información que se le brindará al ciudadano debe ser lo más práctica y fácil de entender», explica el Ministerio de Ambiente.

Otro es el caso de Catastro Antioquia, que en su tarea de generar el inventario de tierras de 122 municipios –para cumplir con la retribución a las víctimas por medio de la devolución de territorios que les fueron arrebatados, pactado en los Acuerdos de Paz– está desplegando una estrategia de adopción tecnológica.

José Giraldo Pineda, gerente de la entidad, explica que se neceista recoger la información de los municipios que conforman el departamento y analizarla para tomar las decisiones correctas y que contribuyan al bienestar de la población. “El reto que nosotros tenemos es montar una plataforma, una base de datos muy importante que nos permita ser eficientes en doble vía. Hoy la gente necesita (y no solamente por los diálogos de paz) que sus predios estén definidos, su área, sus linderos, sus construcciones. Todo tiene que estar definido, pero no solamente de cara al ciudadano, sino también de cara a los municipios”.

Se trata de integrar las información de 122 municipios, con diferentes formas de trabajar y maneras de hacer las cosas. Es migrar de servidores físicos a una oficina virtual, en la nube. Se estima que deben organizar la información de aproximadamente 1.640.000 predios, centralizar la información y unificar el sistema informativo para su uso público y abierto.

«Una buena base con información catastral es clave en una siguiente escala para el ordenamiento territorial de la Nación, del departamento o de los municipios. Hoy con garantía puedo decir que la gerencia de Catastro Antioquia es la entidad que cuenta con la tecnología más desarrollada a nivel nacional”.

José Giraldo Pineda, gerente de Catastro Antioquia.

En este caso, el aliado tecnológico es Oracle (Oracle Cloud Infrastructure), solución que no sólo representó un cambio para la operación interna, sino también para dar mejor y mayor respuesta a los ciudadanos. Nancy Dávila, profesional especializado de la Gerencia de Catastro, agrega que es un cambio importante, no solo para los ciudadanos y beneficiarios, sino para los trabajadores mismos de Catastro. “Los servidores instalados sufrían de caídas constantes en los procesos masivos que realizábamos. Cuando cambiamos a la nube de Oracle pudimos realizar estos procesos en menos tiempo, no tuvimos que trasnochar o hacer turnos para supervisar los procesos catastrales y nuestra respuesta de cara al ciudadano mejoró, pues logramos agilizar los trámites de diferentes solicitudes y servicios”, comparte.

Esto se traduce en casos puntuales de cómo se transforma todo el entorno a través de la experiencia. Dávila cuenta que cuando tenían los servidores en sitio, y no en la nube les tocaba estar pendientes de los procesos de fin de año, incluso el día 31 de diciembre. «Salíamos de la oficina a las 6:00 a.m. para nuestros hogares porque la capacidad de procesamiento era muy lenta y se interrumpían muchos los procesos. Éramos como 30 personas compartiendo recursos de servidores para lograr finalizarlos antes del 31 de diciembre, pues por norma no se pueden dejar para la vigencia siguiente”.

Además de no extender su jornada laboral, de cara al usuario la experiencia cambia. Por un lado, los procesos son más ágiles y efectivos. Se pueden procesar reglamentos de propiedad horizontal grandes, de 2000 o 3000 unidades sin inconvenientes y sin afectar el rendimiento de otros usuarios. «Oracle-Cloud nos da tranquilidad como entidad de que estamos seguros y podemos ofrecer a nuestros usuarios una plataforma de alta disponibilidad, escalabilidad y seguridad”, asegura Nancy Dávila.

Foto: William Pomares en Pixabay

Inteligencias de acuerdo a cada territorio

La inteligencia en estos casos no viene dada por qué tipo de tecnología se usa, sino por qué se hace con la información y cómo se mejora la calidad de vida de las personas. Cada territorio tiene necesidades y actores diferentes (público, privado, academia), que pueden entrar a sumar en la inteligencia de cada caso.

En Cartagena, por ejemplo, se desarrollan iniciativas como Nauty 360, una plataforma que conecta a usuarios con propietarios certificados de alquiler de embarcaciones y experiencias náuticas, en la que se puede reservar con anticipación, pagar en línea y calificar el servicio. La aceleradora e incubadora Bictia apoyará el talento tecnológico de este proyecto.“El alquiler de botes y lanchas en Cartagena es completamente informal, por eso buscamos apoyar a los dueños y potenciales clientes, organizando el mercado, dando garantías a todos”, asegura Alberto Farah, cofundador y CEO de Nauty 360. La meta a corto y mediano plazo es impulsar el sector turístico náutico en Colombia.

Jerónimo Silva, director ejecutivo de Bictia, agrega que “el éxito de este tipo de aplicaciones es que no solo ofrecen una experiencia segura para los turistas nacionales y extranjeros, sino que además democratizan asuntos como alojamiento, geolocalización, transporte y entretenimiento”.

Preparar a nuevas generaciones también hace parte del cambio. Que tengan la capacidad de adaptarse marcará la diferencia y en 2020 fuimos testigos de las complicaciones que genera el no saber adaptarse.

Pasar del efectivo a los pagos digitales ha sido toda una odisea para millones de personas. Durante 2020 la migración de usuarios hacia canales digitales fue más porque ‘tocó’, un poco a regañadientes y con todo tipo de experiencias en el camino. ¡Que esto no les pase a los menores! Ir generando las transformaciones es un paso crucial, para prepararlos ante los nuevos entornos.

En Cali, un grupo de emprendedores está en la tarea y desarrolló PayGo, una aplicación para reemplazar el efectivo en el ámbito escolar. Lo que se propone es justamente transformar los hábitos financieros de las próxima generaciones. “Lo estamos haciendo mediante una plataforma de pagos Software as a Service ​(SaaS) que permite eliminar el efectivo del ámbito educativo, y así reducir todos sus riesgos asociados”, explica Enrique Eder, fundador líder.

Manejar la mesada de manera digital puede parecer irrelevante, sin embargo trae consigo aspectos de seguridad y educación financiera, solo por mencionar algunos. Eder agrega: “Estamos creando una marca con la que están creciendo miles de niños como su primer medio de pago electrónico y, en ese sentido, somos una de las pocas billeteras electrónicas que pueden usarse a diario”.


Ciudadanos activos, apropiados y promotores del cambio

Hablar de datos abiertos no se trata únicamente de disponibilizar datos (y de qué tipo) en alguna plataforma. Se trata de que sean datos útiles y pueden ser de diferentes orígenes. Por ejemplo, el colectivo periodístico intercultural de Agenda Propia y Datasketch crearon un repositorio digital de datos abiertos como insumo para reconocer a las mujeres y hombres indígenas (1.905.617) que viven en Colombia, distribuidos en 115 pueblos. Esta fue una iniciativa autónoma que busca cocrear historias más profundas y participativas, y hacer uso de los derechos al acceso de la información pública y a la libertad de expresión.

Otro es el caso de Chispa, en Cali. Una plataforma independiente que nace de la necesidad de visibilizar algunos temas específicos de seguridad. En su momento, Johnny Coffey, cofundador de Chispa, explicó que hay plataformas de datos abiertos que nadie consulta, o cuya información no se entiende fácilmente, por lo que el mensaje no llega a los ciudadanos.

De otro lado, en este caso se destaca precisamnte el que la ciudadanía sea activa, que a través de la tecnología se aborden problemáticas tan sensibles como la seguridad y que se haga una veeduría digital, solicitando información necesaria en un ejercicio de transparencia.

Hacer el ‘cambio de chip’ en las comunidades marca la diferencia. La transformación es un proceso cultural y antes que hablar de tecnología, es necesario centrarse en el eje fundamental: las personas.

Justamente eso explica Sonia Ibama, médico veterinaria zootecnista y docente de la cátedra de extensión rural de la Universidad de Pamplona: «Algo muy importante desde la ruralidad es dejar de ver a las personas como solamente productivas, hay que verlas desde la perspectiva humana, como personas. Tienen sueños, expectativas, y hay que aportar para que todo esto se haga realidad; esto ayuda a que realmente se apropien de los procesos, los hagan suyos y los saquen adelante«.

En la teoría es así, el ciudadano en el centro. En las ejecuciones y en las experiencias es que veremos reflejadas las estrategias (a eso no hay que perderle la pista). En todo caso, y para no olvidar, las 6 premisas del modelo de ciudads y territorios inteligentes planteados por el Ministerio TIC son:

  1. Primero el ciudadano, mediante el acceso a servicios públicos confiables y de calidad, y la satisfacción de sus necesidades.
  2. Inclusión y transparencia en la comunicación con los ciudadanos.
  3. Generación de valor en la adquisición de infraestructura.
  4. Eficiencia en el uso de los recursos.
  5. Sostenibilidad de los proyectos.
  6. Soluciones integrales, interoperables, escalables, que usen tecnologías abiertas y alta disponibilidad
Metas y logrosCiudades y territorios inteligentes (Ministerio TIC)

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FOTOGRAFÍA PRINCIPALSaketh Garuda
Sandra Defelipehttps://sandradefelipe.wordpress.com/
Soy periodista, productora, formadora y emprendedora digital, y tengo el orgullo de ser la integrante más antigua de Impacto TIC, lo que ha hecho que este sea mi principal espacio de formación continua. También les tengo historias de capoeira, cultura y de Tenjo, Cundinamarca.

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