Hispasat propone a Colombia un satélite con capacidad soberana

Hispasat llevará al Gobierno colombiano una propuesta de satélite compartido con capacidad soberana reservada para el país. Su CEO global, Luis Mayo, explicó el modelo en ANDICOM 2026.

La conectividad satelital soberana es el eje de la propuesta que Hispasat prepara para el Gobierno colombiano: un satélite en el que el país reserve capacidad propia y comparta plataforma con otros de la región. Su CEO global, Luis Mayo, lo explicó a Impacto TIC y Valora Analitik en ANDICOM 2026, en Cartagena.

Mayo es ingeniero aeroespacial, dirigió Indra Space y asumió como consejero delegado de Hispasat después de que Indra Group cerrara la compra del 89,68 % de la operadora satelital, en una operación de 725 millones de euros. Llega a Colombia en un momento particular: el país acaba de comprobar, tras el terremoto del 10 de agosto, qué tan frágiles pueden ser sus redes terrestres.

¿Por qué el negocio satelital dejó de vender megahercios?

Hispasat se define hoy como proveedor de servicios gestionados de comunicaciones por satélite. El cambio de modelo, según Mayo, no fue cosmético. «Nosotros lanzábamos un satélite, hacíamos una inversión muy importante y vendíamos megahercios o megabytes. Esto ya no es así», explicó. «Ahora tenemos que vender servicios gestionados, garantizando la calidad de los servicios que proporcionamos y añadiendo valor a los clientes con otros servicios adicionales».

El primer movimiento en esa dirección fue la compra de Axess Networks, operador de telepuertos y proveedor de servicios satelitales con presencia en Colombia, México, Perú, Ecuador y Chile, además de Europa, Oriente Medio y África. La operación, anunciada en marzo de 2022, explica la geografía actual de la compañía: «Esa es la razón por la que la mayor parte de nuestra actividad en Latinoamérica está concentrada aquí en Colombia y desde aquí operamos para el resto del continente».

Según el directivo, Hispasat es el tercer operador de comunicaciones por satélite en Suramérica, concentra en el continente americano más de la mitad de su negocio y de su plantilla, y emplea a 150 personas en Colombia. La compañía se estableció en Suramérica en 2000, tras adquirir en subasta una posición orbital brasileña.

¿Qué mostró el terremoto del 10 de agosto sobre las redes colombianas?

El sismo de magnitud 7,4 con epicentro en San José del Palmar, Chocó, dejó a localidades como Pereira, Armenia, Salento y Quibdó con un tráfico de Internet equivalente al 5 % de sus niveles habituales, según mediciones de NetBlocks. Es el movimiento telúrico de mayor magnitud registrado en el país en lo que va del siglo.«En un caso de desastre natural, desgraciadamente, con mucha frecuencia, lo primero que caen son las comunicaciones», explicó Mayo.

El directivo reportó 70 nodos de comunicaciones desplegados con equipos donados por la compañía en Valle del Cauca, Caldas y Chocó. Días después, ya en ANDICOM, Indra Group detalló un despliegue de más de 77 puntos de conexión satelital en 58 municipios de esos tres departamentos, sin costo para el Estado, sumado a una donación de 500 millones de pesos y equipos por 1.827 millones de pesos.

La comparación de tiempos es el argumento central del vocero: «Desplegar un nuevo enlace de fibra lleva meses. Desplegar los nodos que hemos puesto en Valle del Cauca, en Chocó y en Caldas nos ha llevado días». A eso suma un factor de resiliencia: «Las comunicaciones por satélite son más resistentes en este tipo de circunstancias. La infraestructura está mejor protegida».

¿Por qué la soberanía digital dejó de ser un asunto de activistas?

La palabra soberanía apareció varias veces en la conversación y Mayo la aterrizó en términos de riesgo operativo, no de discurso. «Para cualquier empresario es evidente que poner un servicio crítico para su negocio en manos de un único proveedor, que además puede convertirse en un competidor en un momento determinado, no es un buen negocio. Si es un gobierno, esto es todavía más claro», afirmó.

El caso que citó es europeo: «En Europa, desgraciadamente, lo hemos visto muy recientemente en la guerra de Ucrania, donde las comunicaciones han sido un elemento crítico y Europa estaba en manos de un único proveedor».

En el sector Defensa, dijo, el cálculo ya cambió: «Los gobiernos se han dado cuenta de que necesitan tener asegurada la conectividad en toda circunstancia, en casos de desastres naturales, en casos de conflicto», y eso los lleva a buscar capacidades que puedan operar de forma autónoma. La compañía también atiende sectores financiero, energético, industrial y de movilidad, incluidos operadores de autopistas con sistemas de peaje de flujo libre y petroleras de la región.

El debate sobre dependencia de un solo proveedor no es ajeno a Colombia, aunque en clave distinta. Desde 2021 la Comisión de Regulación de Comunicaciones declaró a Claro operador dominante en el mercado móvil, pero se abstuvo de imponer medidas particulares. En ese momento, la compañía concentraba el 57 % de los 31,8 billones de pesos facturados por voz y datos móviles entre 2017 y 2020.

¿Qué es IRIS² y qué papel juega Hispasat en la constelación europea?

El anuncio que Mayo llevó a ANDICOM 2026 fue la participación de Hispasat en IRIS², el programa europeo de comunicaciones satelitales seguras para aplicaciones gubernamentales, comerciales y militares.

Se trata de una constelación multiórbita de 348 satélites, 330 en órbita baja y 18 en órbita media, operada mediante alianza público-privada entre la Comisión Europea, la Agencia Espacial Europea y el consorcio SpaceRISE, integrado por Eutelsat, HispaSat y SES. La inversión total prevista supera los 15.600 millones de euros: 11.600 millones de aporte público y hasta 4.000 millones de los tres operadores. Los primeros lanzamientos están proyectados para 2029 y el servicio inicial para 2030.

Dentro de ese esquema, Hispasat será contratista principal del segmento terreno, con un presupuesto superior a 1.600 millones de euros, y liderará el desarrollo de la capa de órbita muy baja, por debajo de 750 kilómetros, diseñada para conectividad directa a dispositivos móviles e Internet de las Cosas (IoT). La compañía se comprometió a invertir hasta 600 millones de euros a cambio de derechos de explotación en regiones de interés estratégico.

Sobre el posicionamiento del proyecto, la meta no es competir con Starlink. «Nosotros lo que queremos es proporcionar un servicio con seguridad garantizada que dé a los gobiernos la confianza absoluta de que sus datos se van a mantener bajo control soberano«, explicó Mayo.

¿Cómo podría Colombia acceder a conectividad satelital soberana?

Aquí está la propuesta concreta. Mayo adelantó que la compañía quiere plantearla directamente al Ministerio TIC, hoy en cabeza de la ministra Alexandra Falla Zerrate. «El desarrollo de un satélite en el que Colombia pueda reservarse una capacidad soberana, pero sobre la misma plataforma se puedan proporcionar servicios a otros países que puedan también tener esos servicios de forma soberana», describió. La fórmula es lo que la compañía llama satélite colaborativo: varios países de la región comparten plataforma geoestacionaria y aportan cargas útiles distintas, o explotan una carga útil conjunta de forma combinada.

La segunda vía viene del aprendizaje europeo. IRIS² incorpora un concepto de federación de capacidades, para que: «los países puedan aportar capacidades adicionales que se puedan confederar con la constelación, de forma que mejoren las prestaciones conjuntas, pero los países retengan una capacidad autónoma, independiente, que ellos puedan en un momento determinado utilizar de forma separada».

El razonamiento de fondo es de escala y presupuesto: «Países que de otra manera no podrían disponer de la inversión suficiente para desarrollar la constelación, colaborando, puedan acceder a este tipo de servicios», agregó.

¿Qué mitos siguen pesando sobre la conectividad satelital?

Con más de 40 años en el sector, Mayo considera que la desconfianza técnica no desapareció del todo: «Todavía hay muchas dudas sobre si las comunicaciones satelitales pueden igualar las prestaciones de otros servicios de comunicación».

Su respuesta separa dos variables. Sobre latencia: «En términos de latencia, la órbita baja te pone perfectamente en competición con cualquier sistema terrestre».

Y por otro lado, sobre capacidad: «La fibra puede tener mayores prestaciones en algunas circunstancias, pero en aquellos casos en los que el acceso, la implantación, la instalación de fibra es compleja y cara, el satélite es imbatible».

Esa última frase describe buena parte de la geografía colombiana. Y explica por qué una propuesta de satélite compartido, planteada en un congreso de negocios, es en realidad una discusión de política pública sobre qué tan lejos está el país de garantizar comunicaciones en cualquier circunstancia.

Entrevista completa con Luis Mayo, CEO de Hispasat, en ANDICOM 2026:

Sandra Defelipe
Sandra Defelipehttps://sandradefelipe.wordpress.com/
Periodista, comunicadora estratégica e investigadora con enfoque territorial y de género. Cofundadora de culturaenvivo.co y editora en Impacto TIC, cuenta con más de una década de experiencia explorando la intersección entre tecnología, derechos digitales, educación y apropiación social del conocimiento.

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