El internauta –o cibernauta, como aparece en la Real Academia de la Lengua Española– es la persona que navega por el ciberespacio, que no es otra cosa que «el mundo generado mediante la conexión a Internet», es decir que no se amarra a un único dispositivo.

Cada 23 de agosto se celebra el Día del Internauta, porque ese mismo día, en 1991, nacía el primer sitio web alojado en la Red (cuidado, no confundir con el Día del Internet que es el 17 de mayo). Hoy, 28 años después, esta creación sigue transformando al mundo, los negocios, la educación, pero sobre todo a las personas.

Más allá de tener la herramienta a la mano, lo importante es saber cómo usarla y es aquí donde está el mayor reto. La conectividad se puede (debe) resolver de algún modo, pero no se trata únicamente de conectarse y ya. Saber cuáles son los derechos y los deberes como usuario; las oportunidades y aprovecharlas; los riesgos y tomar medidas; o cómo moverse de manera inteligente como pez en el agua y no dejarse llevar porque sí: ahí está la esencia de un verdadero internauta.

¿Qué tipo de Internautas somos?

Clasificaciones de ‘tipos de usuarios de Internet’ se pueden encontrar muchas, unas divertidas, creativas, que en general están dadas por el tipo de dispositivo del que se conectan, el tiempo que navegan, el tipo de aplicaciones que usan o los contenidos que consumen. Hoy nos vamos a concentra en lo superficial, no en lo numérico, porque no se trata de medir para saber qué venderles.

De estos 4,39 mil millones de usuarios de Internet en 2019, ¿cuántos son realmente ciudadanos digitales?

Santiago Villegas, bibliotecario y consultor, explica que hay 3 tipos de alfabetización que se deben tener en cuenta en estos entornos. La alfabetización tecnológica que se refiere al uso de la herramienta técnica; la informacional, que se refiere a cómo accedo a la información, y la mediática, que es de la que más se carece y por ende la más urgente, que tiene que ver con la lectura crítica del mundo y la producción crítica de información. Aquí entran ejemplos como el saber detectar si una información es falsa o saber producir información sustentada en datos.

Así las cosas, teniendo en cuenta esta alfabetización creamos 5 tipos de internautas. Díganos cuál es usted:
tipos de internautas-tipos de usuarios de internet

El Nativo Digital, no realmente digital 

Que haya crecido rodeado de tecnología no lo convierte necesariamente en el más conocedor. Dicen por ahí que tener una buena cámara no hace al fotógrafo; aquí sucede igual: haber nacido con un teléfono debajo del brazo no lo hace precisamente un ciudadano digital, pues más allá del juguete parecen no saber dónde están parados. 

En su columna de opinión, Jorge Restrepo (ingeniero industrial, activista y Amigo TIC) cuestionaba precisamente el rol de esta generación, pues «no han trascendido más allá de su facilidad para aprender a consumir tecnología».

Sabe cuál es el último lanzamiento, pero «hasta el momento no ha logrado generar las transformaciones que tanto esperábamos».

El consumidor superficial:

Fácilmente distinguible, es usual que tenga perfil en cuanta plataforma existe, incluso más de uno en una misma, porque se le olvidó la contraseña y le pareció más fácil crear un nuevo perfil. Conoce todos los videos virales del momento, puede participar en todo tipo de conversación porque «le llegó una cadena en la que decían que…», y ya le conocen toda la familia, dónde trabaja (estudia, vive), porque publica absolutamente toda su vida sin filtro alguno. 

El entusiasta responsable:

Sabe que nació fuera de la disrupción de Internet, de hecho le tocó ver cómo todo cambiaba (y sigue haciéndolo) con tal rapidez que sabe que en cualquier momento ‘lo deja el tren’. Entiende que al no ser un nativo digital no se puede confiar y debe estar aprendiendo; le cuesta, pero no se rinde. Es curioso y siempre saca un tiempo para estudiar algo nuevo relacionado al consumo de Internet. 

El terco:

Se niega a aprender, utiliza herramientas, sí, pero no se transforma. De vez en cuando se le salen comentarios tipo «¿y cómo hacía la gente antes?», como argumento para no querer aprender a usar Waze o buscar información por Internet. Sigue viendo con recelo el alcance de la conectividad y es dado a pensar que todo tiempo pasado siempre fue mejor. Usa un teléfono porque le toca. Consume poca información en Internet, es más usuario de televisión, radio o impresos.

El proactivo y evangelizador:

Este va un paso más adelante que el entusiasta. Ya domina más el uso de las herramientas, tiene sus filtros para acceder y valorar la información que consume, pero va más allá y trata de enseñar a otros. No importa que sea tildado de ‘aburrido’ del grupo de WhatsApp que advierte cuando una información es falsa, sabe que el conocimiento se comparte y solo en la medida en que se difunda el mensaje es que se transformarán las sociedades. 

¿Cuál es su perfil?, o ¿tienen alguno para agregar? La invitación es a fortalecer la educación digital en tantas personas como sea posible. Desde el hogar, en el día a día con los amigos, en los colegios, universidades, oficinas y tanto espacio como sea posible, es necesario recalcar la importancia de ser un verdadero internauta. De aprovechar las oportunidades, de conocer los riesgos, de saber cómo actuar y no simplemente dejarse llevar.

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