Las redes sociales han cambiado drásticamente la forma en la que nos comunicamos y en la que compartimos contenidos en Internet. Este cambio, sin embargo, también ha traído consigo confusiones y tiene repercusiones importantes en la manera como se debe manejar la propiedad intelectual en los espacios digitales.

En Impacto TIC ya hemos hablado sobre los mensajes inútiles con los que se «prohíbe» a Facebook usar nuestras fotografías y otro tipo de información que publicamos. Esta es una batalla perdida desde el principio, ya que todos los usuarios de redes sociales han debido aceptar las políticas de uso en las se da permiso explícito a la plataforma para hacerlo. 

Sin embargo, la problemática de la propiedad intelectual va más allá de estos casos, ya que muchas marcas independientes utilizan las redes sociales para tener más alcance y llegar a comunidades ya establecidas. Eso no significa que en estos espacios se pueda hacer lo que uno quiera con esas marcas; tampoco, que Facebook o Twitter puedan usar el logo de una marca reconocida a su antojo o que se conviertan en dueños de la marca solo porque apareció en una publicación en la red social.

Conocer y ejercer el uso apropiado de la propiedad intelectual en redes sociales es un pilar fundamental de la ciudadanía digital, e incluso forma parte de los buenos hábitos en etiqueta digital. 

¿Qué dicen las redes sociales?

Tanto Twitter como Facebook tienen apartados dedicados exclusivamente al contenido que los usuarios suben en las plataformas. En resumen, cada publicación y los elementos que contenga (fotos, videos, etc.) contienen una licencia internacional no remunerada que el usuario entrega por completo a la red social. 

Esto quiere decir que las plataformas pueden, entre otras cosas, modificar el contenido, reproducir, copiar, adaptar, publicar y mostrarlo sin que sea necesario un consentimiento específico adicional a los ya aceptados términos de uso cuando alguien crea una cuenta nueva.

Es difícil exagerar lo alarmante que suena esta premisa, pero lo cierto es que este es un permiso que las redes sociales deben pedir para tener un buen funcionamiento. Cuando una persona, por ejemplo, toma una foto de sus mascotas, esa persona también posee la propiedad intelectual de estas fotos. Para poder alojar copias de estas fotografías en sus servidores, las redes sociales deben tener el permiso expreso de la persona que tomó las fotos para hacerlo. 

En caso de que esta política no existiera, todas las redes sociales estarían rompiendo los derechos de la propiedad intelectual y podrían ser sometidas a juicios legales. De la misma forma, necesitan poder copiar esos datos en distintos servidores, redimensionar las imágenes o aplicar algoritmos de optimización, e incluso para que otras personas puedan ver esas fotos en su plataforma. 

Acá hay algo muy importante para decir y es que el propietario original de las fotos sigue siendo la persona que las publicó. Claro, siempre y cuando realmente le pertenezcan. No es lo mismo una foto que uno mismo tomó, que una que se encontró en la red y uno la publica porque le pareció simpática o adecuada para acompañar o reforzar un mensaje.

De vuelta al concepto sobre el que estamos hablando, las redes sociales adquieren una licencia que garantiza el funcionamiento apropiado de la plataforma, pero esto no significa que se cedan los derechos de las fotos publicadas y que se pierda la propiedad intelectual. Twitter resalta esto fuertemente, y afirma: “Usted conserva sus derechos sobre cualquier Contenido que envíe, publique o muestre en o a través de los Servicios”.

Más allá de las redes sociales

Hasta aquí la situación es bastante clara, pero tiende a complicarse bastante cuando tomamos en cuenta que los contenidos compartidos están llegando a decenas, cientos, miles o tal vez millones de personas alrededor del mundo. En ocasiones, personas que no conocemos pueden acceder a nuestro contenido, descargarlo y modificarlo o compartirlo sin que lo sepamos.

Los memes se consideran como elementos derivados, y por lo tanto su uso es considerado como apropiado o Fair use, en inglés. Imagen: Markus Spiske en Unsplash

Aunque esto es bastante prevalente en el mundo de la fotografía profesional, lo cierto es que es un tema que toca a todos los usuarios de las redes sociales. Supongamos que, hablando de las fotos de mascotas, un día encontramos que una marca está usando las fotos que nosotros tomamos de nuestro perro, gato, canario o la especie que tengamos sin nuestro permiso. 

Acá hay que ser enfáticos y decir que esto no está permitido bajo ninguna circunstancia. Sea usted un fotógrafo profesional, aficionado o que publica fotos cada 2 años, todos los usuarios que suben las fotos tienen su propiedad intelectual protegida por ley. Es cierto que las redes sociales tienen una licencia para usar nuestros contenidos, pero esta licencia no se extiende a terceros por fuera del contexto o del espacio virtual de la plataforma.  

La Agence France-Presse, una de las agencias de noticias más grandes del mundo, tuvo que dar de baja fotos que descargó de Twitter y alojó en su banco de imágenes sin el consentimiento del fotógrafo original. Este caso es especialmente fuerte, ya que reproducir imágenes con fines comerciales y sin consentimiento adecuado es considerado un delito según las legislaciones internacionales. En Colombia, la Ley de Derechos de Autor contempla años en prisión además de multas monetarias.

De hecho, las mismas redes sociales tienen páginas dedicadas para que los usuarios puedan reportar contenido que infringe su propiedad intelectual y por extensión los términos de uso. Esta protección comprende no solaente imágenes, sino también videos, diseños, logos o eslóganes registrados. Estos reportes por lo general terminan en advertencias o incluso suspensiones por parte de las plataformas.  

¿Qué podemos hacer?

Así como podemos proteger nuestros derechos de autor en las redes sociales, es también fundamental entender que la propiedad intelectual es muy importante en la era digital. Artistas, fotógrafos, modeladores 3D y creadores de contenido independientes dependen en gran medida del alcance que tienen en el mundo digital.

Para personas que publican contenido original, es recomendable que sus publicaciones contengan un mensaje claro que mencione los derechos de autor. Una frase simple como “Estas imágenes no pueden ser utilizadas, reproducidas o modificadas sin mi consentimiento” por lo general funciona bien y deja claro el propósito. De nuevo, esto tiene la intención de prevenir el uso inadecuado de las imágenes por parte de terceros fuera de las redes sociales, pero no restringe el uso que se haga dentro y a la luz de los términos y condiciones de la red. Es decir que si usted publicó una foto en Facebook y tiene el sistema configurado para permitirlo, otra persona podrá compartirla sin cometer una falta.

Pero si incluso con el mensaje otras personas descargan la la imagen y la usan por fuera de la red, es fundamental tener siempre presentes las páginas de Twitter, Facebook o la red social que use para reportar el uso indebido de sus publicaciones. O acudir a las autoridades competentes en el mundo físico.

Por otro lado, para publicar contenidos que no son propios siempre es mejor utilizar el botón “Compartir” y no descargar y publicar de nuevo. La función para compartir está incluida dentro de las funciones de las redes sociales, y su uso no rompe los derechos de autor. Descargar y publicar de nuevo, en especial si no se atribuye crédito, rompe en muchos casos las leyes de propiedad intelectual.

Pero, ¿qué hacer si la persona que publica no tiene habilitada la opción de compartir? En este caso es mejor pedir a la persona que publica su permiso para descargar y compartir el contenido en un perfil distinto, incluyendo siempre el crédito del propietario original. Como regla general, cuando no sepa qué hacer, la respuesta segura es pedir permiso o claridad sobre los permisos a la persona que publicao.

Todos podemos proteger la propiedad intelectual

Proteger la propiedad intelectual no es solamente la tarea de la ley, sino un deber de todos como ciudadanos digitales. Todos merecemos el reconocimiento y crédito apropiados por contenidos que creamos, y en este sentido también tenemos el derecho a proteger nuestra propiedad intelectual en Internet.

Entendiendo mejor este papel activo en las plataformas digitales permitirá a la larga que las redes sociales cumplan su papel principal: conectar millones de personas y crear comunidades valiosas.

Cuidado con lo que publica

Las redes sociales tienen reglas estrictas contra las publicaciones que rompen los derechos de autor. Si usted publica contenido sin permiso del propietario de sus derechos, la red puede eliminar su publicación y darle una advertencia.

Cuentas de redes sociales que acumulen muchas advertencias pueden ser suspendidas hasta 30 días dependiendo de la infracción y sin posibilidad de apelar la sanción.

Así que tenga especial cuidado con contenidos que no le pertenecen. Copiar el último DVD de Juanes y publicarlo en las redes no es una conducta correcta. Al publicar material propio que incluye creaciones de terceros (por ejemplo, un video suyo cantando la canción que más le gusta), entontrará que en algunas redes no le prohiben la reproducción, pero tampoco le permiten monetizar ese contenido. Pero también se pueden dar casos en los que usted graba un video en la calle justo al pasar frente a una tienda de discos y lo penalizan porque la música que suena en el fondo está protegida por derechos de autor… Son muchas variables y no siempre es fácil tener todas en mente. Busque siempre la manera de resolver sus dudas antes de publicar algo que no le pertenece.

Imagen principal: Umberto en Unsplash