La ciencia está en todo, pero ¿cómo hacer que todas las personas, sin distintinción social, se apropien de ella en su día a día y no la vean como algo lejano, exclusivo de ‘científicos’? Llegar a eso, a la apropiación social del conocimiento, es el principal objetivo de quienes divulgan, comunican y hacen ciencia. Lograr que las personas se apoderen del conocimiento científico, de diferentes saberes de la ciencia, que en actividades diarias sepan y vean cómo la ciencia está en aquello que hacen o –al revés– cómo pueden aplicar la ciencia en cualquiera que sea su campo de acción.

Justamente, desde 2020 el Ministerio de Ciencia venía trabajando en la Política Pública de Apropiación Social del Conocimiento en el marco de la Ciencia, Tecnología e Innovación, que finalmente entró en el marco normativo y en ejecución, como la Resolucion 0643 de 2021. Se trata de un trabajo liderado por varios actores, para el que se hicieron consultas populares y cuyo foco es ese: la apropiación, que la ciudadanía use la ciencia para resolver problemas de la cotidianidad. Por esta razón es que de aquí en adelante, el foco de gran parte de las estrategias de comunicación será la apropiación social.

La citada resolución plantea plantea el «generar condiciones para el uso, inclusión e intercambio de saberes y conocimientos en ciencia, tecnología e innovación (CTeI) para la democratización de la ciencia y la construcción de una sociedad basada en el conocimiento».

Es decir que se debe propiciar el replantear las relaciones entre la sociedad y el conocimiento científico, que este último no esté limitado a un sector, que no se quede detrás de barreras académicas, sino que esté realmente en el día a día de todas las personas.

Siguiendo esta ruta, organizaciónes como el Instituto Distrital de Ciencia, Biotecnología e Innovación en Salud (IDCBIS) reconocen la comunicación como un elemento prioritario. Dentro del instituto existe un Centro de Pensamiento de Ciencia, Tecnología y Sociedad, que se propone como un espacio de participación, en el que se convoca a diversos actores de ciencia, tecnología y sociedad para hacer un análisis reflexivo.

Durante la sesión de en la que se dialogó sobre cómo integrar la política de apropiación social del conocimiento en el país, y cómo integrar los diferentes actores del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SNCTeI), en términos de la implementación de la ley en los territorios y regiones del país, Bernardo Camacho, director del IDCBIS, destacó la importancia de centros de pensamiento.

Explicó que los centros de pensamiento no son centros de verdad absoluta, son centros donde hay un ejercicio justamente de debate y diálogo y que sirven para generar valor público. «Entendemos que la naturaleza está en constante cambio y movimiento. No queremos investigadores solamente de laboratorio, de microscopio; queremos investigadores pensantes que entiendan la realidad histórica en la que se desarrolla su quehacer».

«No queremos hacer ciencia por hacer ciencia. La ciencia se debe desarrollar dentro de un contexto histórico concreto. Queremos desarrollar ciencia con un propósito para el servicio a la sociedad, para que haya desarrollo y  bienestar, por eso hemos creado este centro. También para contrarrestar el cientifismo, y para contrarrestar el oscurantismo y la manipulación mediática».

Invitó a no caer en el cientifísmo y a reconocer la época, el contexto actual, uno de los más difíciles que ha atravesado la nación en décadas.«No sólo por la pandemia, sino por los índices de pobreza en nuestro país, el incremento de la misera, de la margilanidad. Son momentos de profunda reflexión para el país. El Gobierno tiene que escuchar, hacer lectura de lo que está pasando».

Lea también: Lecciones para el futuro de la ciencia en Colombia

De la teoría al hecho

Camacho enfatizó en que, desde el instituto –que existe tan solo desde 2017 y realiza investigación social desde 2018– no se hace investigación solamente para publicar. «Hacemos investigación para tomar su poder transformador, para cambiar». En este ejercicio, se ha enfocado en la comunicación y el apoyo en herramientas tecnológicas, justamente para llevar el conocimiento a la sociedad y que no se quede en un paper, un documento, que consultan principalmente los círculos científicos.

Un ejemplo de esto es el caso de ‘Dar Células’, un programa para hacer un registro nacional e internacional de donantes de células formadoras de sangre (la médula ósea, explica). En este caso, no se trata de hacer una toma de sangre; es un trasplante, un procedimiento casi quirúrgico, por lo que los donantes deben saber muy bien qué es lo que están haciendo y por qué lo están haciendo.

Entonces, antes de llegar a ese donante, el instituto desarrolla un trabajo detallado de comunicación desde teorías de marketing digital y aplicación de tecnología. Por ejemplo, usan los algoritmos de las redes sociales para la creación de públicos para la ciencia, así como estudios sociológicos. Una vez definido y segmentado el público se distribuye la información, y se usan herramientas como un CRM  de Zoho –tradicionalmente empleado en temas comerciales– para hacer todo el seguimiento del proyecto.

Luego, cuando llega el momento del diálogo del experto y el ciudadano, y en un ejercicio de seguimiento cualitativo, se ha comprobado que las personas que llegan a donar tienen conocimiento técnico y científico de lo que están haciendo. Pablo Novoa, estratega de comunicaciones del IDCBIS y miembro de la Asociación Colombiana de Periodismo científico, explica que se trata de un proyecto que se había planteado para tener una duración de 4 años y que obtuvo resultados en tan solo uno.

Sánchez comparte que es el banco con más sangre, por apropiación de conocimiento. Como resultado de esa interlocución entre científicos y ciudadanos desde un centro de investigación, que se logra con la aplicación de un trabajo de construcción y diálogo. «Hemos convertido el marketing para hacer comunicación de la ciencia».

La formula que ha funcionado es una mezcla de teoría, herramientas y marco político. Que al final del ejericio se traduce en una ciudadanía empoderada de la ciencia. Son pasos que se convierten en precedentes. Sin embargo, según opina Novoa, uno de los principales retos para avanzar en la apropiación de la ciencia en Colombia es generar sinergias, crear y fortalecer redes con actores como divulgadores, comunicadores y periodistas científicos para trabajar por este frente común, y que existan más interlocutores que unan a personas expertas (científicos) con todo tipo de personas y así, quitarle a la ciencia esa idea de que es solo para algunos.

Lea también: 8 estrategias para acercar la ciencia a todos los públicos


Foto: Delaney Turner (Unsplash)