¿Qué es el famoso Clubhouse del que tanto se habla en espacios digitales? Se trata de una plataforma de comunicación, a la que incluso han denominado como red social. La dinámica es sencilla: los usuarios pueden unirse y crear salas de conversación (rooms) –cuyo aforo máximo es de 5.000 personas– sobre diferentes temas. Aquí lo fundamental es hablar, intercambiar, compartir con diversos perfiles, por lo que la interacción se hace a través de mensajes de voz.

La misma plataforma se define como «un espacio de auténtica conversación y expresión, donde las personas pueden divertirse, aprender, hacer conexiones significativas y compartir experiencias enriquecedoras con otras personas de todo el mundo». Allí se encuentra todo tipo de gente, y la llegada de personalidades la ha hecho aún más irresistible.

La aplicación fue creada en marzo de 2020 por Paul Davison y Rohan Seth, pero su popularidad ha crecido drásticamente en 2021. Pasó de tener 1.500 usuarios en mayo de 2020 a 600.000 en diciembre, 2 millones en enero de 2021 y ya va por encima de los 6 millones en febrero, en 154 países, según reportes de Backlinko.

¿Por qué es tan popular Clubhouse?

Por la sensación de exclusividad. El hecho de que esté, por ahora, disponible solamente para teléfonos iOS y que para unirse sea necesario contar con una invitación la hacen muy tentadora. Ese marco de exclusividad ha despertado patologías como Fomo (fear of missing out, o el miedo a quedarse por fuera), activando el deseo de querer estar ahí, querer probar, porque es aquello de lo que una gran porción de la población habla. En algunos casos hay desesperación por llegar allí y se han llegado a vender invitaciones en eBay hasta por 89 dólares.

Sin embargo, fuera del sistema operativo, no es tan difícil llegar a Clubhouse. En este punto es muy probable que un contacto cercano ya esté allí y facilite la invitación (en mi caso fue cuestión de minutos después de haberla descargado). Una vez dentro, la aplicación le otorga al usuario invitaciones para sumar nuevos perfiles.

Por las personas y los personajes. La posibilidad de conocer gente interesante es un aliciente es muchos casos, ya que –por ejemplo– al reunirse por temas específicos de interés, se puede llegar a salas en las que se puede aprender de algo específico. Dependiendo del interés de casa usuario, se pueden generar espacios realmente productivos.

En Clubhouse están amigos, conocidos, personas influyentes (de varios temas) y famosos. Si en su momento la llegada de famosos a Twitter causó furor, en Clubhouse se potencia esta sensación de contacto, porque es esa persona famosa la que está hablando en la sala en la que está el usuario. Es algo poderoso, no en vano la llegada de celebridades como músicos (como Drake y Jared Leto), hasta Oprah, Ashton Kutcher, Mark Zuckerberg y Elon Musk ha impulsado aún más a esta plataforma. La curiosidad va hasta este tipo de personajes y ¿quién no quisiera unirse a una charla de voz con alguien como Elon Musk?

Aquí no hay likes. Al lograr ingresar (luego de recibir la invitación), cada usuario completa su información básica, en la que selecciona los temas de interés, y la aplicación sugiere algunas personas para seguir. Al encontrar esos puntos comunes, la dinámica es esa, seguirse entre perfiles

Finalmente, pero no menos importante, se ha sabido capitalizar el plan de conversar. Luego de un año de distanciamiento y un sinfín de consecuencias psicosociales en todo el mundo, la gente extraña hablar con más personas, es así de simple.

Está todo por hacer

Clubhouse, al igual que otras plataformas, es una gran puerta de oportunidades para visibilizar temas, de relacionamiento personal y de crear redes (networking). Cualquiera que sea la motivación para unirse, es importante no olvidar que es cada usuario quien elige qué tanto se involucra; como sucede con otras plataformas, la primera barrera para un consumo responsable es el mismo usuario.  

Luisa Fernanda Cobos, líder digital de Impacto TIC, estuvo revisando la aplicación y comparte que aún la comunidad en español es muy limitada y que existen tantos temas como se pueda imaginar. Sin embargo, parece que siempre hay uno que falta, lo bueno es que se puede crear.

Un punto que merece mayor exploración es la posibilidad de hacer eventos. Una función relevante en el boom de este tipo de citas virtuales.

Si, por ejemplo, lo que desea es trabajar su marca personal, Joanna Prieto, conferencista y coach, recomienda crear al menos una sala, para que la gente comience a identificar a su creador o creadora como una persona talentosa en ese tema.

No todo es color de rosa

Puede llegar a ser tan enganchadora que hay que estar atentos para no caer en la adicción, teniendo en cuenta que las horas de mayor actividad son las nocturnas, por lo que podría llegar a consumir tiempo valioso destinado al descanso y a la necesaria desconexión. Ponga atención al tiempo que invierte aquí, pues hay quienes se enganchan tanto que llegan a pasar de 11 a 22 horas semanales en la aplicación.

En ese sentido, revise qué temas quiere incluir, no tiene que estar en todos; también cuide las preferencias de seguridad y privacidad, así como las notificaciones (se vale no activarlas).

Lea también: Ansiedad y redes sociales: ¿qué hacer al respecto?

El que sea tan popular (a pesar del proceso selectivo para entrar en ella) también juega en contra, porque no todo lo que allí se encuentra es relevante o valioso. Tanto en Clubhouse como en cualquier otra aplicación, hay que tener clara cuál es la razón para estar allí y en ese sentido es necesario que cada usuario haga un juicioso ejercicio de curaduría (selección) de temas y perfiles para no apabullarse ante el desborde de información, y no perder tiempo en espacios sin valor.

Justamente es tanto de lo que se puede llegar a hablar, que el que no haya restricciones es un arma de doble filo. En China, la aplicación ya está prohibida, porque se había convertido en un espacio de debate sobre asuntos políticos y sociales, en contra del Gobierno, lo que abrió un nuevo capítulo sobre censura y libertad de expresión en ese país.

Otro fue el caso de la discusión que se dio sobre teorías de conspiración y vacunas, un tema que ya ha sido vetado en otras plataformas, pero que en Clubhouse pasó más fácil. Por eso se tiene especial atención sobre cómo la aplicación afronta estos retos. Ya se han visto dinámicas nocivas alrededor del ciberbullying, como el que se creen salas para críticar o atacar a una persona, una comunidad o un tema.

Una nueva calle por la cual transitar trae de todo un poco, Clubhouse no es la excepción. Por eso es importante fortalecer la pedagogía y el pensamiento crítico para optar o no por su uso.

Revise la documentación básica (que sí, solo está en inglés):

➡️ Términos de servicio: «Gracias por revisar los Términos de servicio actualizados. Un cambio importante que hemos realizado es la introducción de la grabación de audio temporal y encriptada, únicamente con fines de confianza y seguridad. Al usar Clubhouse, ahora acepta que su audio se grabe temporalmente en caso de que se informe de un incidente». Como se diría coloquialmente, «por si acaso». Si no hay incidentes, se elimina al cabo de un tiempo.

➡️ Políticas de comunidad: las normas básicas incluyen ser uno mismo, ser respetuoso, ser inclusivo, desarrollar la empatía y la comprensión (tener debates de buena fe) y fomentar las conexiones significativas y genuinas.

➡️ Políticas de privacidad: tenga en cuenta que la plataforma guarda información y la comparte con terceros.


Foto de portada: Dmitry Mashkin (Unsplash).