Según un reciente estudio realizado por la Fundación Despacio, las mujeres realizan un 40 % de sus trayectos por motivos laborales, pero a esos desplazamientos se une un 20 % dedicado a la Movilidad del Cuidado, concepto acuñado por la académica española Inés de Madariaga, que describe trayectos como llevar un familiar a una cita médica, hacer mercado o recoger a niños.

Para expertas como Marina Moscoso, directora técnica de Despacio y directora operativa de Mujeres en Movimiento, la forma en la que las mujeres se mueven por la ciudad está vinculada al rol que cumplen socialmente. El hecho de que tareas no remuneradas estén mayoritariamente en los hombros de las mujeres hace que existan rutinas que condicionan la libertad de movimiento, los horarios y el tipo de transporte que usan las mujeres.

«El diseño de la movilidad en las ciudades ha girado alrededor de los trayectos laborales y de estudio, principalmente masculinos, sin profundizar en los viajes de cuidado, en los que mayoritariamente se desplazan las mujeres», explica Moscoso.

Pero adicionalmente, hay un tema clave y es que la pandemia, que digitalizó un importante número de actividades y va a cambiar significativamente los flujos de movilidad. «No incluir la perspectiva de género y de interseccionalidad en dichos proyectos implica necesariamente dejar atrás una parte importante de la población y retrasar el proceso de cambio modal hacia modos más sostenibles», apunta Moscoso.

Con eso en mente, durante las últimas semanas, usuarias en redes sociales han buscado visibilizar experiencias sobre cómo las mujeres recorren las ciudades con videos, comentarios, fotografías e ideas participativas sobre cómo mejorar la experiencia de movilidad, cómo integrar tecnología y hasta pensarse ciudades 24 horas. La iniciativa señala que es hora de que los patrones de movilidad de las mujeres sean tenidos en cuenta en el futuro de las ciudades.

A la voz de Mujeres en Movimiento se han unido periodistas e influenciadoras para hacer un llamado a la inclusión femenina en las ciudades. Entre esas voces, resalta la de la plataforma Uber, que este mes anunció la donación de códigos promocionales para impulsar los trayectos en horas valle.

«El llamado es a que todos los actores escuchemos. #NosMovemos es algo más grande que nosotros. Esperamos que las usuarias de la aplicación, las arrendadoras y las mujeres en Colombia puedan moverse y puedan sentirse partes de las ciudades”, menciona Camila Escallón, gerente de Comunicación para Uber en Colombia y la región Andina. «De esta conversación, hemos aprendido de expertos como la Fundación Despacio que las horas en las que más se mueven las mujeres no son las horas pico tradicionales, sino que muchos los viajes de cuidado suceden entre las 9:00 a.m. y las 4:00 p.m.”, agregó.

Ciudades del mañana, con rostro de mujer

Desplazamientos de mujeres
Imagen: Linda Patiño.

Pero entre las numerosas brechas de género que aún persisten en nuestras sociedades, también figuran limitaciones de acceso de las mujeres a la tecnología, algo que pone en jaque su rol en las futuras ciudades inteligentes.

De acuerdo con el más reciente informe de brecha de género de la GSMA, las mujeres tienen un 20 % menos de probabilidades de tener un smartphone propio que los hombres. A nivel global, según cifras de la ITU de Naciones Unidas, las mujeres acceden un 12 % menos a Internet que los hombres.

Tanto por independencia como por representatividad, numerosos colectivos hacen un llamado a involucrar más mujeres en la tecnología.

Paola Restrepo, presidente ejecutiva de Mujeres TIC, afirma que las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) contribuyen al empoderamiento concreto de las mujeres. Según ella, la participación femenina en sectores masculinizados es importante para el desarrollo.

«No existen roles predeterminados en la ciencia según el género, la identidad sexual o el origen étnico. Las mujeres pueden llegar a desempeñar el rol que deseen en ciencias, ingeniería, política, artes y humanidades (…) cada vez somos más las mujeres que sumamos nuestra mirada y capacidades a esta industria que crea y se renueva, inspiradas por innovar, imaginándonos un futuro distinto y esforzándonos por hacerlo real», señala.

Con ello coincide Olga Paz, directora de Apropiación de la ONG Colnodo, para quien es urgente que las mujeres tengan una mayor participación en el ecosistema digital, pero no solo como usuarias de tecnología, sino también como creadoras.

«El desarrollo tecnológico tiene que nutrirse de las visiones, narrativas y propuestas desde las mujeres para ofrecer productos y servicios digitales sin sesgos de género ni estereotipos y que sean acordes con las necesidades de las mujeres en su toda su diversidad étnica, generacional, sexual», indica la activista.

Por otra parte, las expertas coinciden en que el factor del tiempo es crucial. La reflexión coincide con las cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), que encontró que durante la pandemia las mujeres alcanzaron las 8 horas diarias de trabajo no remunerado.

Según la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo, las mujeres en Colombia dedican alrededor de 4 horas y 30 minutos diarios más que los hombres a tareas que van desde lavar la loza o barrer hasta enseñar a menores, cuidar enfermos o mercar.

Nathaly Vargas, docente e impulsadora de la campaña #NosMovemos, asegura que esta iniciativa seguirá invitando al diálogo y sumando apoyos. «Queríamos poner sobre la mesa cómo son los patrones de viaje, condición social y económica de las mujeres que se movilizan en las ciudades, pero además esta una invitación para que entre todas construyamos la ciudad que queremos en un futuro, porque sin duda necesitamos alternativas para elegir, cómo y sin importar la hora movernos. Las mujeres somos líderes, agentes de cambio y hacemos parte de la construcción de la sociedad», puntualizó.


Imagen principal: Pxhere.