“Tenemos registrados más o menos 94 ataques por segundo, no solo a las entidades financieras, sino a los clientes”, afirmó Ángela Vaca, directora de programas de innovación gremial de Asobancaria, durante su participación enla primera edición del Fidentity Summit, organizado por Certicámara en Bogotá.
La cifra fue presentada en un espacio centrado en identidad digital, fraude y autenticación, donde actores del sector financiero discutieron los cambios en los modelos de seguridad frente al crecimiento de los canales digitales. El evento reunió a entidades, proveedores tecnológicos y organismos institucionales para abordar los retos de la verificación de identidad en entornos cada vez más automatizados.
El dato no se limita a los sistemas bancarios. Según lo expuesto en la conferencia, los ataques también impactan directamente a los usuarios y a la cadena de valor, lo que amplía el alcance del problema y traslada parte del riesgo fuera de las plataformas tradicionales. En este contexto, la identidad digital se convierte en el punto de contacto entre seguridad, experiencia y operación.
La Transformación Digital del sistema financiero ha sido uno de los factores detrás de este escenario: “La transformación de los delitos hoy va principalmente hacia los temas de privacidad. El sector financiero en Colombia es uno de los más atacados, básicamente por los recursos que maneja y, finalmente, porque los ciberdelincuentes están interesados en obtener crédito a través del mismo”, dijo Vaca.
En la actualidad, 8 de cada 10 transacciones se realizan de forma digital y procesos que antes tomaban días, como la apertura de cuentas, ahora se completan en minutos. Esta velocidad ha obligado a replantear los mecanismos de control.
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La identidad digital: de proceso puntual a monitoreo continuo
Durante el evento se insistió en que la validación de identidad dejó de ser un paso inicial para convertirse en un proceso constante. “No es un paso en el journey, sino una plataforma continua de validación”, explicó la vocera. Este enfoque implica que la autenticación ya no ocurre solo al ingreso del usuario, sino a lo largo de toda la interacción. Para lograrlo, las entidades han comenzado a incorporar modelos adaptativos que ajustan los niveles de verificación según el comportamiento y el riesgo de cada transacción.
Además, actualmente el manejo de la identidad digital está íntimamente relacionado con la experiencia del cliente: “Todo tiene que ser autenticado sin que nos demos cuenta. No hay nada más frustrante que llegar a un proceso, ya sea de compras o de onboarding, donde aún no te permiten avanzar por temas de seguridad”, dijo Vaca.
En paralelo, el fraude ha evolucionado. Una de las tendencias señaladas fue el crecimiento de la identidad sintética, un tipo de fraude que no suplanta a una persona real, sino que crea perfiles ficticios para acceder a servicios financieros. “Lo que hacen no es replicar tu comportamiento, sino simular la creación de nuevos usuarios”, explicó la conferencista.
Este fenómeno ha crecido de forma acelerada y plantea desafíos distintos a los modelos tradicionales de detección, que estaban diseñados para identificar inconsistencias en identidades existentes.
La respuesta del sector
Frente a estos desafíos de ciberseguridad, Asobancaria ha impulsado iniciativas de articulación entre entidades financieras. Una de ellas es Asobiometrik, un programa desarrollado en alianza con Certicámara que busca prevenir el fraude en transacciones presenciales y digitales: “Asobiometrik recopila todos los esfuerzos del sector financiero para la prevención del fraude”.
Además, el sector ha incrementado la inversión en tecnologías como Inteligencia Artificial, analítica de datos y sistemas de monitoreo en tiempo real, con el objetivo de detectar patrones de fraude en entornos de alta velocidad transaccional.
Otro de los frentes es la interoperabilidad. Las discusiones del evento apuntaron a la necesidad de que distintas entidades puedan validar información sin necesidad de transferir datos sensibles, lo que abre la puerta a modelos de identidad federada.
En este escenario, la educación también aparece como un componente necesario. “Esto nos pone de cara a un gran reto: cómo hacemos la prevención del fraude y cómo educamos a los usuarios financieros para que tengan el mismo cuidado con sus datos personales en el mundo físico como en el mundo digital”.



