Pabla Lozano
Por Pabla Lozano. Ecóloga con pasión por la escritura y la etnobiología. Con experiencia en temas de investigación científica, social y comunitaria.

«Colombia tiene un gran potencial de biomasa para su aprovechamiento energético. No solo de origen forestal sino también biomasa residual de procesos industriales» Felipe Bernal Guarín Manager de Hinicio, en entrevista para Impacto TIC.

El conocimiento científico expone que el calentamiento global y los cambios en el clima son resultado del aumento de los gases de efecto invernadero debido a ciertas actividades humanas que representan de las mayores amenazas y desafíos que enfrenta la humanidad.

Por ello, cada vez es más prioritario en todo el mundo generar energía sostenible y amigable con la naturaleza lo cual implica cambios productivos y energéticos. Las fuentes de energía renovables que más conocemos son la solar, la eólica y la hidráulica. Sin embargo, pocas veces pensamos en la bioenergía que representa una gran oportunidad para el mundo y está destinada a ser un elemento central en la bioeconomía.

Según Fatih Birol, director ejecutivo de la International Energy Agency (IEA) “la bioenergía moderna es el gigante de las energías renovables que ha sido pasado por alto”. Como forma de energía renovable la bioenergía se genera a través de materia orgánica vegetal o animal llamada biomasa.

Felipe comenta que la biomasa “es sometida a diferentes procesos como;

  1. Fisicoquímicos para la obtención de biodiesel
  2. Termoquímicos para la producción de energía térmica, aceites y carbones minerales
  3. Biológicos como la digestión anaerobia y la fermentación alcohólica para obtener biogás y bioetanol”.

De acuerdo con su estado la bioenergía se puede encontrar en forma de gases, líquidos y sólidos, e involucra distintas tecnologías de transformación como combustión directa, pirólisis, gasificación, fermentación y digestión anaeróbica. En forma gaseosa algunos de los productos más conocidos son el biopropano, biogás y gas natural. En forma líquida se encuentra el bioetanol, biodiésel, biogasolina y etanol metanol. En forma sólida los gránulos de biomasa, carbón vegetal y la madera.

Biomasa forestal
Biomasa forestal. Foto: roberto_bellasio en Pixabay.

Según la forma en que se usa la biomasa se clasifica como biomasa tradicional y moderna. El uso tradicional representa casi el 50 % de la energía renovable consumida en todo el planeta y se basa en el uso de subproductos agrícolas (estiércol animal y residuos de cultivos), carbón y leña, esta última es la más común según Felipe, pues es de origen forestal. En zonas rurales esta forma de energía ha jugado un papel importante para calentar el agua y cocinar los alimentos. El uso moderno representa la generación de electricidad y calor para la industria y la producción de biocombustibles, biocarburantes y metano como una opción más eficiente para proporcionar energía.

Es conocida como una opción ideal para reducir las emisiones globales de dióxido de carbono, un gas de efecto invernadero causante del calentamiento global y con ello ayudar a mitigar el cambio climático, pues según Felipe;

El acondicionamiento fisicoquímico de la biomasa no aporta emisiones de CO2 adicionales a la atmósfera, pues se libera el gas que es capturado por la misa materia orgánica a través del proceso de fotosíntesis. Igualmente la combustión de la biomasa no emite contaminantes sulfurados o nitrogenados a la atmósfera a diferencia de la quema de combustibles fósiles. Además, el aprovechamiento de residuos orgánicos a través de biodigestores para la producción de biogás previenen la producción de metano y otros gases de efecto invernadero que típicamente se generan en rellenos sanitarios”.

En el plano social, como sistema energético la bioenergía tiene el mayor potencial de generación de empleo a partir de la producción, la conversión y el mercadeo de biomasa. El desarrollo de proyectos bioenergéticos favorece a las zonas rurales ya que contribuye positivamente a la reducción de la pobreza y la inseguridad alimentaria, mejora el ingreso de los campesinos y promueve la industrialización rural.

Económicamente el sector bioenergético históricamente ha recibido atención de instituciones financieras y países donantes. Con los proyectos de bioenergía se esperan grandes beneficios económicos y financieros locales y regionales. En la economía rural la producción y conversión de biomasa incluye subproductos de bajo costo que pueden ser utilizados con éxito para generar un aumento de la economía. Algunos de ellos son el uso de ramas y varillas como leña y de desechos de la conversión para sustituir fertilizantes químicos.

Debido a sus características es considerada la fuente de energía renovable más importante en la actualidad. Las cifras en la Unión Europea exponen que para 2017 la bioenergía constituyó el 59 % de la energía renovable. Por esto los gobiernos de todo el mundo están tratando de promover su producción y buscando políticas o leyes adecuadas para regular su desarrollo.

 Es una de las mejores opciones, pero no es perfecta

No obstante, a pasar de todas sus oportunidades y beneficios la bioenergía puede tener efectos secundarios e impactos ambientales como todo tipo de producción de energía renovable si no sigue un modelo sostenible.

En la industria forestal la explotación de los bosques para bioenergía ha demostrado ser un modelo riesgoso, pues requiere grandes cantidades de agua, genera erosión en los suelos, disminuye la biodiversidad, y el carbono liberado es mayor a la capacidad de absorción que tienen los árboles, de esta manera aumenta la crisis climática.

Por ello los científicos establecen que es necesario que en su desarrollo se incluya la adopción de prácticas que aumenten la biodiversidad y se involucre un seguimiento continuo en la zona a nivel paisajístico. Además, deben sumarse políticas que permitan mejorar la productividad de los sistemas y aseguren los beneficios ambientales, económicos y sociales de los sistemas bioenergéticos.

Colombia, un país con gran potencial en la utilización de Bioenergía

El nivel de inversión en energías limpias en Colombia aún está despegando. El país tiene un gran potencial de utilización de bioenergía ya que cuenta con las condiciones ambientales adecuadas de humedad, temperatura y radiación solar. La biomasa presenta diversas ventajas a la hora de su implementación, pues permite el uso de los residuos provenientes de la industria agrícola, agropecuaria y forestal reemplazando el petróleo y gas y generando empleo en muchas zonas rurales, algo prioritario para el cumpliendo del séptimo Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 2030: energía asequible, segura, sostenible y moderna.

cultivo de caña
Cultivo de caña. Foto: ybernardi en Pixabay.

Comenta Felipe que;

“Particularmente las oportunidades en biogás, biometano, biocombustibles y los residuos de cultivos como el banano, el arroz, el café y otras actividades silvícolas ubican al país como el tercero en América Latina en generación de biomasa de todos los tipos además, “A nivel regional Colombia es el segundo productor de bioetanol después de Brasil”.

En la actualidad existen iniciativas que buscan promover el uso de biomasa como fuente de energía como el Cluster de Bioenergía que agrupa 15 empresas asociadas con la generación de energía y biocombustibles a partir de biomasa en el valle geográfico del río Cauca.

Es importante destacar que el Valle del Cauca aporta más del 90 % del bioetanol derivado de caña de azúcar y más del 90 % de la cogeneración de energía eléctrica en Colombia a partir de biomasa tal como lo da a conocer Felipe “Los sectores agroindustriales colombianos como el sector azucarero y el de la palma de aceite han utilizado tradicionalmente la cogeneración con biomasa residual de sus plantaciones para suplir parte de sus necesidades energéticas bajo un esquema de autogeneración”.

Por ello, a medida que aumenta el potencial en nuestro país se requiere más del uso de diferentes métodos y marcos para evaluar la sostenibilidad en bioenergía y bioeconomía. Investigadoras como Rocío Díaz Chávez exponen las diferentes problemáticas que presentan las comunidades en la producción sostenible de bioenergía entre las cuales se encuentran problemas en términos de la seguridad de la tierra debido a su distribución equitativa, altas tasas de desplazamiento forzado y procesos de desterramiento para el uso de la tierra con fines agrícolas, entre otras. Cultivos como la palma de aceite a nivel mundial son asociados con problemáticas ambientales (deforestación y pérdida de biodiversidad) y sociales.

Por esto, el progreso de la bioenergía en Colombia requiere de un amplio conocimiento social, ambiental, económico y de la gobernanza local para que a las comunidades se les den oportunidades.

Por último Felipe comparte que;

“El desarrollo de la bioenergía en el país está estrechamente relacionado con el desarrollo del sector agrícola del país por lo que la biomasa podría convertirse en un agente de cambio para mejorar las condiciones de las zonas rurales de Colombia, mejorar sus niveles productivos y hacer un uso más eficiente de recursos tales como la tierra cultivable y el agua”.


Foto Principal: PublicDomainPictures en Pixabay