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La cultura ha sido vital, pero espera al final de la fila para volver al ruedo

Pensar en lanzar un salvavidas a la cultura o en qué hacer para que sobreviva luego de la pandemia darle continuidad al mismo problema estructural de las últimas décadas. La cultura, como a la ciencia y al deporte, sigue estando en el papel de cenicienta, a pesar de que durante el periodo de emergencia fueron estas disciplinas las que mantuvieron el tejido social, a las familias activas y sanas mentalmente. 

«Siempre hemos considerado la cultura y el entretenimiento como algo que no es esencial en nuestras vidas. Es como un algo que depende de la mendicidad, de lo que quieran regalarle y no debe ser así. Si no entendemos que la cultura no tiene por qué volver a entrar en una etapa de sobrevivencia sino que es algo que se le debe garantizar al país por su derecho a la cultura, pues no vamos a entender nada y no aprenderemos nada de toda esta pandemia. No tendríamos que debatir si se apoya o no a la cultura o al entretenimiento. Por el solo hecho de ser un recurso para salud mental, debería estar en La casa de todos y no como un regalo».

Chucky García, programador y curador Artístico de Rock Al Parque. 

Ya sea tocando un instrumento en casa, bailando, pintando, viendo contenidos o fomentando la creación con los niños, las artes han sido ese sustento esencial para que todos sobrevivan, de una u otra forma. Pero dada su naturaleza, estas manifestaciones necesitan del encuentro en vivo para que tengan sentido. Sin embargo, la cultura y el entretenimiento serán de los sectores que tardarán más en completar su reactivación plena. Este año por lo menos hay que decirles adiós a los eventos masivos. 

El show tiene que continuar

En esa ‘reinvención’ que se vive globalmente, han aparecido varias iniciativas en cuanto a cultura y entretenimiento que están permitiendo continuar la operación, pero que a largo plazo no se visualizan como dinámicas permanentes. 

En el backstage se han implementado dinámicas como coordinar equipos de manera remota, hacer reuniones, manejar plataformas de colaboración y comunicación, al igual que lo han hecho otros sectores. Pero en cuanto al producto, la experiencia artística en escenario, las alternativas de reinvención han sido más bien similares, aunque con un empaque diferente. 

Conciertos por demanda (incluidas serenatas), encuentros tipo meet and greet en línea, sesiones en vivo, encuentros, charlas y clases han sido las más populares, pero en general dependen de la conectividad, todas son transmisiones de video en línea (streaming). Luego de dos meses de aislamiento a causa de la pandemia, ¿qué más ha surgido?

Juan Arbeláez es promotor y ha estado al frente de la dirección de proyectos en la extinta Evenpro, que luego pasó a ser Move Concerts; hoy es el gerente de nuevos negocios de Villalón Entretenimiento. Él aboga por la paciencia, porque en términos de rentabilidad no ve futuro en estas iniciativas de streaming, que funcionan como entretenimiento inmediato.

«Algo de lo que me he dado cuenta es de que gente aparentemente creativa resulta llegando a los mismos puntos. Ahora todo el mundo hace eventos en streaming y llega un punto en que aburre. En algunos casos agregan cosas como realidad virtual o manejo de cámaras, una cantidad de vainas que adornan y varían, pero el gran éxito de los conciertos y el entretenimiento es justamente el contacto. Tener cerca al artista; así no lo toques, está ahí».

Juan Arbeláez, gerente de nuevos negocios en Villaón Entretenimiento.

Lo anterior no les quita valor a las iniciativas realizadas. Han sido fundamentales para el bienestar de la sociedad y los creadores. Se destacan campañas de colaboración y solidarias, con las que han reunido fondos y ayudas. Además se ponen sobre la mesa el poder y el impacto de las alianzas.

Desde la gestión cultural, voces como la de Catalina Ceballos, directora de la Maestría en Gestión Cultural de la Universidad EAN, y Santiago Trujillo, director de la Maestría en Gestión Cultural y Audiovisual de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, destacaron durante una entrevista el valor de esa unión dentro del sector cultural. 

En otros casos se plantean alternativas como el modelo del autocinema aplicado incluso a conciertos, pero sobre su futuro, Arbeláez no es muy optimista, porque tiene muchas restricciones: «Por ejemplo, la calidad del audio, ¿cómo tener calidad de audio en vivo, abriendo ventanas?»; poner el audio del evento en el radio del carro abre un crisol de ‘dependes’ que complican el asunto. Depende del radio del carro, del sistema de sonido y además, «qué rabia tener el artista en frente y escucharlo en el radio. ¿Qué sentido tiene?». Las alternativas implicarían bajar la calidad del audio y del show a un nivel precario. Por otro lado, ¿cuántas personas podrían estar en el carro? Y también habría que trabajar cosas como el desnivel para que todos puedan al menos ver. 

El próximo 6 de junio se realizará en Estados Unidos el primer autofestival, ‘The Road Rave’. Será un evento de música electrónica y contará con la participación de Dj Carnage y Blunt & Blondes, entre otros. Habrá que esperar los resultados.

De momento, las opciones son limitadas. En el caso del sector público, la programación debe continuar de una u otra manera, teniendo en cuenta que se trabaja con los recursos públicos. La directora del instituto distrital de las artes (Idartes), Catalina Valencia, comparte que a toda la industria cultural y creativa le ha tocado reinventarse en esta emergencia. «En ese sentido los festivales al parque deben enviar un mensaje muy potente a la ciudad, tienen que constituirse en un espacio de encuentro así sea desde nuestras casas. Tendrán, por supuesto, una programación digital».

Idartes anunció hay más de 500 millones de pesos en estímulos para los músicos participantes en los eventos virtuales (de los festivales al parque) que se están organizando:

Las convocatorias se han estado adaptando, por lo que hay que estar atentos a los espacios como ‘Idartes en casa‘, en el caso de Bogotá, y de igual manera en cada región del país. Las secretarías, institutos, oficinas y departamentos culturales deben ofrecer alternativas, tanto para las audiencias como para los artistas y creadores.

Conozca aquí convocatorias recientes para actividades artísticas


Sin embargo, Chucky García comparte que en algunos casos se están trasladando presupuestos de cultura para salud. Es una balanza compleja de equilibrar, teniendo en cuenta que no se pueden desconocer los contextos de los territorios de Colombia.

«Hay dos contextos bien importantes, antes y después de la pandemia. Lo planeado por el Gobierno Nacional en materia de apoyo a la cultura fue bastante lejano de las expectativas que todos tenían en el sector, incluso desde el mismo Ministerio de Cultura. En el pasado gobierno, el Ministerio vino haciendo un montón de cosas y poniendo en orden otras, venía haciendo un mapeo importante». García agrega uno de los puntos de debate constante, la creación del viceministerio de Economía Naranja, que nació sin recurso propio pero es el que está liderando varias estrategias, que no son cercanas a los creadores. «Para mi ha sido un retroceso, es una situación muy compleja».

Solo hay que ver el Plan Nacional de estímulos en su apartado de Economía Naranja, la mayoría son para personas jurídicas (empresas constituidas), no para personas naturales, independientes e informales. La mayoría del sector cultural y la misma directora del Idartes manifestaron que precisamente se hizo evidente la ausencia de información que se tenía «sobre agentes, artistas y los detalles de la cadena de valor de las artes». 

A largo plazo, hay que esperar y tener calma, agregó Arbeláez, cuyo escenario es diferente al tratarse de un rol comercial.

Lo que tiene que cambiar en los eventos de cultura y entretenimiento

Cuando eventualmente regresen los eventos en vivo, los presenciales, vendrán nuevos protocolos encaminados hacia la bioseguridad y al registro (bien sea en conciertos, museos, teatros, galerías y otros escenarios donde habita la cultura). Aunque aún no se definen estos protocolos ya se pueden identificar algunas dinámicas, como el uso de tecnología para monitoreo y registro.

Por ejemplo, en Estados Unidos la fundación sin ánimo de lucro Event Safety Allegiance presentó un documento con recomendaciones de bioseguridad para la producción de eventos. Incluyen pautas como disponer de lugares de lavado de manos, filas con distanciamiento social, ingresos escalonados, venta de mercancía protegida y sin posibilidad de tocarla antes de la compra (esto pensando en camisetas, botones, discos y otros elementos de merchandising), distanciamiento social dentro del recinto y preferiblemente no ‘poguear’ ni ‘suferar’ por encima de los espectadores.

Valencia agregó que la reactivación del sector tendrá muchos desafíos: Vendrán protocolos que cambiarán la dinámica, en eso estamos trabajando desde el Idartes. Para asegurar su futuro no solo tendrá que activar los instrumentos tecnológicos, sino hacer pedagogía sobre cómo usarlas y hacerlo de forma creativa».

Los controles de ingresos cambiarán, aunque en este momento sea una cuestión especulativa; promotores como Arbeláez se preparan para un escenario con cabinas de desinfección, el uso de cámaras térmicas y termómetros infrarrojos. «En contra de nuestras libertades se van a comenzar una serie de normas, para llevar una mejor trazabilidad. Los derechos se van a ver afectados«.

Esto haría que promotores y vendedores de boletas se vean obligados a llevar un control claro y minucioso de las personas que asisten a los eventos. «Ir a un concierto puede ser como cuando uno viaja en avión, tocará pasar por filtros de seguridad, se va a complicar más el tema«.

También está el asunto del aforo. Actualmente la norma establece que deben ser 3 personas por metro cuadrado; si hay que evitar las multitudes y propender por el distanciamiento social, el aforo se reducirá y eso tendrá una incidencia fuerte en la calidad de artistas que sea puedan traer. Es cuestión de matemática: si un artista cuesta 10 pesos y se lleva a 5 personas, hay que vender a 3 pesos para lograr el punto de equilibrio. Y si el artista sigue costando lo mismo, pero se deben llevar menos personas, la boleta sube su precio. Arbeláez opina que las condiciones de negociación tendrán que cambiar, que cada actor se ajuste.

Por ejemplo, mientras los artistas buscan alternativas de monetización, Sayco (Sociedad de autores y compositores de Colombia) anunció los cobros de derechos por los eventos virtuales (consulte aquí el manual que presentó la organización), al mismo tiempo que los dueños de los ‘venues’ continúan pagando; de otro lado está la discusión de los derechos de autor en plataformas virtuales: Facebook e Instagram cada vez bloquean más contenidos por esta causa. ¿Pensando en eventos virtuales valdría la pena moverse a otro tipo de plataformas más flexibles?, ¿habría que crear un nuevo escenario virtual para eventos culturales?

Y en consecuencia hay que revisar los números por todos lados. ¿Los artistas seguirán cobrando lo mismo teniendo en cuenta las limitaciones? El que arriesga el capital es el promotor del concierto, el artista no pierde su anticipo; o si no se hace el evento, tampoco pierde. De otro lado, ¿hasta qué punto está dispuesto a pagar el usuario y quiénes estarán en condición para pagar?  

Por último, pero no menos importante, del lado del artista, ¿cómo monetizar realmente? Tanto en contenidos en línea como presenciales. Omar Rincón, crítico de televisión, compartió que en emprendimiento cultural solo el 1% tiene éxito.

«Es difícil pensar en plataformas efectivas y apropiadas. Hay que generar política pública de compensación, además de pensar cómo nos vamos a apropiar de esos contenidos», añade Chucky.

La presencialidad es la llama que mantiene viva esta cadena de trabajo

Curiosamente, durante las entrevistas que se realizaron para generar este contenido, la metáfora del fuego y la llama ardiendo fue recurrente. Aunque existen alternativas para crear y difundir, nada reemplaza el encuentro, por lo que el anhelo principal es poder volver a esos encuentros. Reunirse en torno a ese fuego de la creación artística. La cultura es un derecho y una necesidad.


Foto de portada: Hanna Tche (Unsplash).

Sandra Defelipehttps://sandradefelipe.wordpress.com/
Soy periodista, productora, formadora y emprendedora digital, y tengo el orgullo de ser la integrante más antigua de Impacto TIC, lo que ha hecho que este sea mi principal espacio de formación continua. También les tengo historias de capoeira, cultura y de Tenjo, Cundinamarca.

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