Hace un par de años parecía extraño pensar en el modo oscuro como una forma de mostrar la información en las pantallas de nuestros dispositivos. Durante décadas nos hemos acostumbrado al texto en negro sobre papel blanco de Microsoft Word, Google Docs y de muchas publicaciones en línea, tales como El Espectador, El Tiempo, The New York Times o The Wall Street Journal.  

Y aunque el modo oscuro tiene una larga historia anterior, todo esto cambió de forma radical en 2019, cuando pareciera que el mundo de la tecnología se volcó por completo al modo oscuro. Dos hechos importantes marcaron este cambio: Apple lanzó iOS 13 (el sistema operativo para smartphones) con modo oscuro incluido, y Google –de la misma forma– incluyó su modo oscuro en Android 10. Para hoy, septiembre de 2020, casi 300 aplicaciones –dentro de las que se incluyen YouTube, Google, Facebook, WhatsApp, Twitter, entre muchas otras– han decidido implementar modos oscuros. 

Y aunque sin duda alguna los modos oscuros están ganando terreno rápidamente, el debate sigue abierto. ¿Existen razones prácticas detrás del cambio? ¿Estoy protegiendo mis ojos? ¿Es una cuestión más de diseño que cualquier otra cosa? 

El renacimiento del modo oscuro 

Sin importar cuál sea la razón, lo cierto es que la industria en general ha optado por incluir modos oscuros en muchas de las aplicaciones más utilizadas. Uno de los primeros sistemas operativos en añadir un modo oscuro fue Windows 10, en la actualización del aniversario de 2016. Además de cambiar el fondo de programas del sistema como el Explorador o el Panel de Control, activar el modo oscuro de Windows 10 también hace que aplicaciones como Microsoft Edge o Google Chrome lo utilicen por defecto.

Así luce Microsoft Edge con el modo oscuro de Windows 10 activado.

Apple, por su parte, entró a la carrera del modo oscuro en septiembre del 2018, cuando incluyó en el sistema operativo para equipos de escritorio macOS Mojave la opción para utilizar colores oscuros en lugar de los colores claros y brillantes. Esta movida también afectó a los iPhone, ya que un año después la compañía de Cupertino incluyó el modo oscuro, como ya lo mencionamos antes, en iOS 13.  

Al mismo tiempo, Google introdujo modo oscuro en su plataforma para móviles en Android 10, lanzado oficialmente en septiembre de 2019. De esta forma, Android se unió a muchas de las aplicaciones de Google que ya tenían individualmente modo oscuro.  

Y aunque pudiera pensarse que el modo oscuro es una moda nueva, lo cierto es que los fondos oscuros existen desde hace décadas en el mundo de la tecnología. Hacia comienzos de la década de los 80, cuando IBM dominaba el mercado de los computadores personales y compañías como Compaq o Apple intentaban ganar algo de mercado, el modo oscuro era hasta cierto punto ‘obligatorio’. 

Esto no se debe a cuestiones de diseño, sino a la tecnología en los monitores. Los tubos de rayos catódicos (CRT) usados en esa época mostraban en su mayoría imágenes con fondo gris oscuro y texto en verde brillante. Algunos ejemplos de esto son el IBM Personal Computer, el Osborne 1 y el Compaq Portable.  

A la izquierda, el Compaq Portable. A la derecha, el IBM Personal Computer 5150. Imagen: Wikimedia/Impacto TIC

De hecho, la única compañía que no usaba estos colores era Apple. Ambos, el Macintosh 128K y el Apple Lisa tenían su sistema operativo con fondo blanco y texto oscuro, pero el Apple II tenía fondo negro y texto en blanco. A medida que los computadores –y los procesadores de texto– se hicieron más populares, las empresas empezaron a imitar una forma común: tinta negra sobre una hoja blanca

Los beneficios verdaderos no son tan aparentes 

Además de imitar el efecto de escribir sobre una hoja blanca, tener un fondo blanco facilita el funcionamiento del ojo humano. Después de todo, aunque hay excepciones, los humanos hemos evolucionado para estar activos durante el día y descansar en la noche. Es por esto que el color blanco refleja todas las ondas en el espectro de color. Gracias a esta reflexión, nuestras pupilas se mantienen en una posición neutral y podemos ver bordes e imágenes con más nitidez y definición.  

No se puede decir lo mismo del modo oscuro, ya que al ser negro nuestras pupilas deben expandirse para permitir que llegue más luz a la retina. Esto, sin embargo, genera pérdida de nitidez y como consecuencia las imágenes pueden volverse un poco más borrosas. Este efecto es conocido como Halation, en inglés, y está probado por varios estudios. Sin embargo, otros análisis también muestran que el modo oscuro puede ayudar a prevenir la miopía en los adultos. 

¿Por qué, entonces, entrar a la carrera por un modo oscuro que puede ser percibido como inferior al modo claro? Una respuesta clara es el ahorro de energía. Si tenemos en cuenta que una persona en promedio utiliza su teléfono entre 3 y 4 horas diarias, es normal pensar que una batería más larga significa menos tiempo conectado a la pared. 

Usando teléfonos con pantallas Oled o Amoled y aplicaciones con modo oscuro activado, el ahorro de energía puede llegar hasta entre 1,8 % y 23,5 %.   

Ahorro de energía, pero depende de la pantalla 

Aunque es cierto que el modo oscuro ayuda al ahorro de batería, esto no es cierto para todos los dispositivos. Hasta el momento, las únicas pantallas que pueden ahorrar energía son las Oled y las Amoled. Este ahorro se debe enteramente al tipo de tecnología que utilizan. 

En una pantalla Oled, los píxeles son iluminados individualmente. Esto significa que, con imágenes oscuras o negras, los píxeles esencialmente no están siendo activados, lo que evidentemente ahorra energía. Con un fondo blanco, sin embargo, la pantalla debe ser iluminada por completo, lo que en últimas consumirá más energía.  

Sin embargo, lo cierto es que la tecnología Oled está en su mayoría enfocada hacia la gama alta de teléfonos y televisores. Hoy por hoy, la tecnología LCD IPS –la más utilizada en teléfonos– es un 20% más barata de producir que la tecnología Oled. A diferencia de la tecnología Oled, todos los píxeles de las pantallas LCD siempre están encendidos, sin importar el contenido que esté mostrando.  

El debate sobre si esta carrera por el modo oscuro funciona o no está en pleno auge, y la respuesta depende de los casos individuales y de los hábitos de cada usuario. Una persona que use su teléfono mayoritariamente en el día, probablemente no tenga problema usando temas claros con fondos blancos. Una persona que lo use más por la noche y en ambientes oscuros, seguramente agradecerá un modo oscuro que más va de acuerdo con la oscuridad de alrededor.  

Debido a que ya son muchas las aplicaciones (y sistemas operativos) que permiten escoger el modo de visualización, la decisión depende entonces de cada usuario. Nunca está de más tener diferentes opciones en nuestros dispositivos.