La digitalización de las pequeñas y medianas empresas se limita a emitir una factura electrónica o llevar la contabilidad en la nube. El siguiente paso se dirige a automatizar procesos y utilizar los datos para tomar decisiones. Sin embargo, este cambio también plantea preguntas sobre el papel de los contadores y la preparación tecnológica de las empresas.
La Inteligencia Artificial ha llegado prácticamente todos los sectores de la economía, incluidas especialmente las pequeñas y medianas. Para una persona empresaria, sin embargo, la discusión no siempre pasa por incorporar la mayor cantidad posible de nuevas herramientas.
Ese fue uno de los temas abordados por David Ortiz, CEO de Siigo Latam, durante Colombia Tech Week 2026, evento que reúne en Bogotá a emprendedores, inversionistas, líderes corporativos y desarrolladores alrededor de la innovación, el emprendimiento y el capital de riesgo.
En conversación con Impacto TIC, Ortiz planteó que la Transformación Digital de las pymes no debería entenderse como un proceso único ni igual para todas las empresas. Cada negocio, explicó, puede tener necesidades diferentes, desde la facturación y la nómina hasta los inventarios, los pagos o el flujo de caja.
“Creo que cada pyme tiene un dolor diferente y lo que nosotros hicimos fue dejarle escoger”, afirmó Ortiz. La idea, explicó, es que las empresas puedan comenzar por resolver una necesidad concreta y avanzar gradualmente hacia la automatización de otros procesos administrativos.
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¿Qué tan digitalizadas están realmente las pymes?
Hablar de las pymes como si todas tuvieran el mismo nivel de adopción tecnológica puede llevar a conclusiones equivocadas. Ortiz advierte que existen diferencias importantes entre sectores y empresas, aunque considera que en los últimos años ha habido una evolución constante impulsada, entre otros factores, por una mayor conectividad y el auge de la IA.
Uno de los cambios que ha observado la compañía está en la ampliación del uso de herramientas digitales. Según Ortiz, dentro de su base de clientes, el 40 % ya utiliza más de una funcionalidad o módulo, una proporción que ha venido creciendo.
Sin embargo, para el directivo, el desafío no está solamente en dar el primer paso hacia la digitalización. El objetivo es evitar que la tecnología se utilice de manera aislada.
“Todas las empresas, por más grandes o pequeñas, tenemos ingresos, gastos, deudas, personas que nos deben, temas de flujo de caja, bancos, tesorería e inventarios”, explicó.
Desde esa perspectiva, la automatización puede ser especialmente relevante para los negocios pequeños, donde una misma persona suele encargarse de múltiples tareas. En muchas pymes, el propietario puede terminar siendo responsable de vender, facturar, registrar gastos y revisar las finanzas.
La promesa de la automatización, en ese escenario, no es simplemente incorporar más tecnología, sino reducir el tiempo destinado a tareas repetitivas. “No lo quiero a usted haciendo una factura, no lo quiero registrando un gasto; lo quiero vendiendo y creciendo”, afirmó Ortiz.
¿La Inteligencia Artificial va a reemplazar a los contadores?
Una de las preguntas que genera la expansión de sistemas inteligentes es qué ocurrirá con profesiones que tradicionalmente dependen del procesamiento y análisis de información. En el caso de la contaduría, Ortiz considera que el impacto estará más relacionado con una transformación del perfil profesional que con su desaparición. Como sucede con la administración de empresas.
Para el CEO de Siigo, una parte importante del trabajo operativo puede automatizarse, lo que permitiría que los contadores dediquen más tiempo al análisis y al acompañamiento de las empresas. “Para mí, la Inteligencia Artificial no va a poner en peligro la contaduría, lo que va a hacer es potencializarla”, señaló.
Su planteamiento es que el contador podría pasar de concentrarse principalmente en la digitación y procesamiento de información a tener un papel más cercano al de un asesor para el empresario, especialmente en temas como finanzas, flujo de caja, endeudamiento y riesgos.
La idea coincide con uno de los mensajes planteados en el material de Colombia Tech Week: la Inteligencia Artificial puede utilizarse para liberar tiempo y permitir que empresarios y contadores se concentren en decisiones estratégicas y en actividades que generen mayor valor.
El siguiente paso: usar los datos para tomar decisiones
La digitalización también abre otra posibilidad para las empresas: dejar de utilizar la información administrativa únicamente para cumplir obligaciones y comenzar a emplearla para entender mejor el negocio.
Una factura, un registro de gastos o un movimiento de inventario generan información sobre la operación de una empresa. El reto está en transformar esos datos en respuestas útiles.
Ortiz considera que la Inteligencia Artificial puede avanzar en varias etapas. La primera consiste en automatizar tareas y ahorrar tiempo. Una segunda etapa tiene que ver con utilizar la información disponible para apoyar la toma de decisiones. “Para uno sacarle el jugo a la Inteligencia Artificial, primero necesita data”, explicó.
Incluso se plantea una diferencia importante frente al uso general de herramientas de IA. Para que una recomendación sea útil en el contexto de un negocio, necesita información sobre ese negocio, sus ingresos, gastos, ventas, deudas o flujo de caja.
El directivo explicó que el objetivo es avanzar desde preguntas básicas, como conocer el estado de una empresa, hacia otras más complejas: entender por qué está ocurriendo una situación determinada y qué alternativas existen para actuar.
Internet, datos e Inteligencia Artificial en diferentes niveles de transformación
Aunque la tecnología inteligente domina actualmente buena parte de la conversación, Ortiz considera que no todas las pymes se encuentran en el mismo punto de partida.
Para algunas empresas, el principal cambio todavía puede estar en algo aparentemente más básico, utilizar herramientas conectadas a internet para gestionar su operación. Para otras, que ya cuentan con procesos digitalizados y datos estructurados, la siguiente etapa puede estar en el uso de sistemas inteligentes.
En ambos casos, el objetivo final por lo tanto es similar mejorar la eficiencia y liberar recursos para concentrarse en el crecimiento. “Todos los empresarios todos los días queremos dos cosas: crecer y ser más rentables”, señaló Ortiz.
La Inteligencia Artificial, en ese sentido, podría convertirse en una herramienta para automatizar parte del trabajo administrativo y permitir que las empresas hagan más con los mismos recursos. Pero su adopción también plantea nuevos retos relacionados con la calidad de los datos, la seguridad de la información y la confianza en las plataformas utilizadas.
La ciberseguridad también entra en la ecuación
A medida que más procesos empresariales se trasladan a plataformas digitales, la protección de la información se convierte en otro elemento central de la transformación.
Ortiz señaló que muchas pymes no cuentan con áreas especializadas en ciberseguridad, por lo que la elección de proveedores tecnológicos también implica delegar parte de esa responsabilidad.
Para el directivo, la seguridad es un proceso permanente y no una tarea que pueda considerarse terminada. La IA, agregó, puede ayudar a mejorar las capacidades de detección y protección, aunque al mismo tiempo también genera nuevas amenazas.
El desafío para las pymes, entonces, no será únicamente decidir qué herramienta utilizar. La discusión será más amplia, cómo digitalizar los procesos, qué información recopilar, quién puede acceder a ella y cómo convertir esos datos en mejores decisiones para el negocio.
La Inteligencia Artificial aparece como una nueva capa de la Transformación Digital, pero no como un reemplazo automático del conocimiento humano. Para empresarios y contadores, el cambio podría estar menos en hacer desaparecer tareas y más en reducir el tiempo dedicado a las actividades repetitivas para concentrarse en aquello que una herramienta todavía no puede resolver por sí sola, interpretar el contexto, evaluar riesgos y tomar decisiones.

