Pensar en tecnología y educación suele asociarse a entregas de dispositivos, pero las experiencias han demostrado que por ahí no es el camino más acertado. La urgencia de superar la simple entrega de dispositivos para enfocar los esfuerzos en la formación docente, la soberanía tecnológica y el desarrollo del pensamiento abstracto fueron los temas centrales del encuentro ‘K12: Conectando con el futuro’, liderado por ETB, Colombia EdTech, Nogales+ y la Asociación Colombiana de Facultades de Educación, Ascofade.
Un espacio que reunió a líderes del sector público, privado y la academia que proyectarán una hoja de ruta orientada a transformar la educación digital en Colombia durante el periodo 2026-2030, ateniendo a las necesidades actuales, como la transición demográfica y la irrupción de la Inteligencia Artificial (IA).
Según Diego Molano, presidente de la ETB, “la humanidad va a cambiar más en los próximos 20 años de lo que ha cambiado en toda su historia”. Frente a este advirtió que “el principal desafío que tenemos es educación, necesitamos educarnos todos”, recordando además el llamado del Papa León XIV en su encíclica y señalando además la necesidad de aprovechar la ola tecnológica mediante conectividad, terminales y plataformas, dado que en el país solo el 10 % de los hogares con población infantil cuenta con una conexión adecuada.
Índice de temas
¿Por qué la dotación de computadores falló en las últimas décadas?
La historia de la informática educativa en la región aporta lecciones críticas frente a la adopción tecnológica en las aulas. Jorge Silva, director de Promigas, recordó que iniciativas globales basadas en la donación masiva de equipos –como el modelo de un computador por estudiante o los dispositivos de bajo costo implementados en 2007– no lograron mover la aguja del aprendizaje debido a la falta de soporte técnico, la ausencia de conectividad significativa y la sobrecarga laboral para el profesorado.
“Llevamos 30 años regalando computadores y los resultados de aprendizaje siguen siendo los mismos”, afirmó Silva. El directivo planteó que la pregunta correcta para el sector ya no es cómo llevar más tecnología a las escuelas, sino qué tipo de ser humano se quiere formar, proponiendo una estrategia basada en la re-humanización, la empatía y la protección del desarrollo cognitivo en la infancia.
Paralelamente, Pablo Jaramillo, director general de Innova Schools, coincidió en que la visión de que la tecnología por sí sola resuelve los problemas estructurales del aula es errónea. Jaramillo advirtió sobre el riesgo de la “tercerización cognitiva“, que se refiere a delegar de manera absoluta los procesos de pensamiento, análisis y resolución de problemas en herramientas de Inteligencia Artificial (IA) generativa, interrumpiendo el desarrollo de las capacidades intelectuales fundamentales en las personas.
Para Innova Schools, que atiende a más de 90.000 estudiantes en América Latina y proyecta expandir su red a 200.000 estudiantes para 2030 con inversiones anuales de 100 millones de dólares, el aprendizaje debe seguir siendo un proceso social fundamentado en el socioconstructivismo, donde las plataformas complementen, pero no reemplacen, el desarrollo del pensamiento fundacional.
¿Cuál es el rol de la práctica pedagógica frente a las herramientas digitales?
En el centro de la transformación educativa están los docentes, pues lo que ningún algoritmo puede hacer es guiar a un ser humano en el desarrollo de su pensamiento crítico, acompañar su crecimiento, despertar su curiosidad y enseñarle a aprender. El debate actual desplaza la infraestructura física hacia el fortalecimiento de las capacidades del profesorado. De acuerdo con datos compartidos por la Asociación Colombiana de Facultades de Educación, Ascofade, solo el 13 % de los docentes de las regiones de Colombia alcanza niveles altos de competencia digital. María Fernanda González Velasco, directora ejecutiva de la asociación, calificó como inaceptable el rezago en la materia y enfatizó que “la verdadera transformación educativa empieza por el maestro, no por el dispositivo”.
Por su parte, Cecilia Dimaté, presidenta nacional de Ascofade y decana de la Universidad Externado, identificó vacíos estructurales en la agenda pública colombiana. Entre ellos destacó la falta de articulación entre las políticas curriculares, las políticas de formación docente y la política digital. Agregó que la soberanía tecnológica y educativa es un eje ausente en las discusiones nacionales. “Se refiere a las posibilidades de pensar software abierto, código abierto y repositorios libres“, explicó la decana, señalando que los altos costos de las tecnologías comerciales profundizan las inequidades en el sistema.
A nivel metodológico, la presidenta de la asociación instó a avanzar hacia un “ecosistema formador” permanente que involucre tanto a las facultades de educación como a los sectores que ofrecen capacitación en ejercicio, garantizando criterios estrictos de calidad y regularidad institucional.
¿Cuáles son las proyecciones regulatorias para el periodo 2026-2030?
El evento cerró con un espacio de cocreación y con los aportes realizados se hará la formulación de una hoja de ruta orientada a incidir en la política pública nacional para los próximos 4 años. Los participantes plantearon, entre otros temas, la urgencia de tramitar reformas normativas estructurales, entre las que se destaca la actualización de la Ley General de Educación (Ley 115), la cual cuenta con más de 3 décadas de vigencia y requiere modificaciones para responder a las dinámicas de la sociedad digital.
Adicionalmente, se definieron tres mandatos prioritarios para robustecer la relación entre el sector productivo y las instituciones educativas:
- Legislación sobre tecnología en la infancia: Regulación del uso de dispositivos en las etapas iniciales del desarrollo escolar para proteger el crecimiento cognitivo y mitigar los riesgos derivados del consumo digital temprano
- Arquitectura jurídica e incentivos: Creación de un marco legal que establezca incentivos tributarios reales para las empresas privadas que inviertan de manera directa y sostenible en el mejoramiento de las escuelas públicas.
- Infraestructura pública digital: Implementación de una plataforma nacional de gemelos digitales y sistemas de microcertificaciones o competencias modulares que faciliten la inserción técnica de la juventud en el mercado laboral.



