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Informalidad digital en Colombia: hasta 400.000 personas laboran en plataformas con ingresos críticos



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Una investigación de la Universidad del Rosario advierte que el modelo de economía bajo demanda profundiza la informalidad laboral en plataformas digitales. El estudio revela jornadas de 70 horas sin salario mínimo y graves riesgos de salud para 400.000 trabajadores. Aunque la Reforma Laboral dio los primeros pasos, persisten vacíos estructurales

Publicado el 6 de may de 2026

Sandra Defelipe Díaz

Periodista especializada en tecnología, en medios digitales, producción de contenidos y liderazgo editorial



Informalidad laboral en plataformas digitales

Una investigación de la Universidad del Rosario revela que el modelo de economía bajo demanda está profundizando la informalidad en el país. El estudio advierte que entre 200.000 y 400.000 personas integran esta fuerza laboral, enfrentando jornadas que pueden superar las 70 horas semanales sin alcanzar el salario mínimo ni contar con garantías de protección social.

El informe, titulado El nuevo panorama del trabajo informal en plataformas digitales en Colombia, liderado por el sociólogo y profesor Óscar Javier Maldonado, destaca que este ecosistema capitaliza la desigualdad estructural del mercado laboral colombiano, donde la informalidad general ya ronda el 55,4 %. A través de más de 340 entrevistas a profundidad, la academia documentó cómo la rentabilidad de estas empresas suele primar sobre el bienestar de la población trabajadora.

¿Cuál es la realidad económica de quienes laboran en aplicaciones?

Los datos recopilados muestran una brecha significativa entre el tiempo invertido y la remuneración percibida. Según cifras de Fedesarrollo citadas en la investigación, el personal dedicado al reparto percibe ingresos promedio de $ 867.000 mensuales por 35 horas de labor semanal. Por su parte, quienes se dedican a la conducción alcanzan cerca de $1,2 millones por una jornada de 44,6 horas.

Sin embargo, el estudio identifica casos críticos donde la intensidad horaria se extiende a más de 70 horas semanales sin lograr ingresos equivalentes al salario mínimo legal. Para Maldonado, este modelo es representativo de un sistema donde la flexibilidad se traduce en desprotección, lo que fomenta la precarización en escenarios de alta vulnerabilidad.

¿Qué riesgos físicos y sociales enfrenta esta fuerza laboral?

La seguridad y la salud representan otro de los puntos de mayor preocupación. La investigación señala indicadores alarmantes sobre la integridad física de quienes operan en la vía pública:

  • El 36,8 % del personal de reparto ha sufrido accidentes de tránsito durante su actividad.
  • El 33,3 % padece enfermedades relacionadas directamente con las condiciones de su labor.
  • La mayoría de estas personas carece de cobertura efectiva en el sistema de seguridad social.

A largo plazo, el hallazgo más complejo es el futuro pensional. Cerca del 10 % de la población vinculada a estas plataformas se encuentra próxima a la edad de jubilación sin contar con garantías de retiro. En un contexto nacional donde solo el 40 % de la ciudadanía cotiza a pensión, el crecimiento de este modelo sin regulación robusta traslada una carga social insostenible hacia el futuro.

¿Es efectiva la regulación actual frente a este fenómeno?

Andrés García Suaza, decano de la Facultad de Economía de la Universidad del Rosario, describe la situación actual como un “mal equilibrio”. Aunque la tecnología ha transformado las dinámicas del empleo, el marco normativo no ha avanzado con la misma celeridad para evitar que la innovación profundice la informalidad.

El análisis aborda el impacto de la Ley 2466 de 2025 (Reforma Laboral), la cual introdujo por primera vez regulaciones para el personal de plataformas, especialmente en materia de seguridad social para el reparto. No obstante, el estudio advierte que persisten vacíos estructurales, particularmente para quienes prestan servicios de conducción.

El reto no es frenar las plataformas, sino evitar que su crecimiento se sostenga sobre la vulnerabilidad de la gente”, concluye Maldonado. La sostenibilidad del sistema laboral en Colombia dependerá de la capacidad institucional para adaptar las reglas del juego a una economía digital que, de lo contrario, podría consolidar la precariedad como norma para las nuevas generaciones.

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