La Universidad Cooperativa de Colombia (UCC) ha implementado una infraestructura tecnológica valorada en 4.500 millones de pesos para facilitar el acceso a la salud en zonas rurales dispersas del departamento. Mediante el uso de telemedicina y laboratorios portátiles, la iniciativa ha impactado directamente a más de 30.000 personas en ocho municipios de la región. Este despliegue técnico busca mitigar las barreras históricas impuestas por las largas distancias y las limitaciones de infraestructura física que afectan a la población del Putumayo.
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¿Cómo se enfrenta la dispersión geográfica mediante la tecnología?
El proyecto, financiado por el Sistema General de Regalías, se enfoca en fortalecer la cobertura y la oportunidad de la atención médica mediante herramientas adaptadas a las condiciones del territorio. Desde julio de 2022, la estrategia ha integrado soluciones de telemedicina, sistemas de análisis de información y modelos de Inteligencia Artificial (IA) para optimizar el seguimiento y control de pacientes. Actualmente, la red de atención alcanza a seis Instituciones Prestadoras de Salud (IPS), lo que permite que cerca de 325.000 usuarios del sistema público cuenten con un respaldo tecnológico para su cuidado.
El uso de estas plataformas permite que la atención profesional llegue a comunidades que tradicionalmente han permanecido alejadas de la oferta institucional.
Según Diana Isabel Cáceres Rivera, profesora investigadora del programa de Enfermería de la UCC, la iniciativa evidencia que es posible ampliar el alcance de los servicios médicos hacia poblaciones rurales mediante dispositivos móviles de salud. “En el país existen instituciones que han desarrollado programas de telesalud o telemedicina; sin embargo, este proyecto pionero llega a un territorio con condiciones particularmente complejas como Putumayo. La idea es que este modelo pueda replicarse en otras regiones del país con características geográficas y sociales similares”, agregó.
¿Qué innovaciones técnicas integran los laboratorios digitales portátiles?
Uno de los componentes centrales de esta intervención es la incorporación de laboratorios digitales portátiles, una tecnología implementada por primera vez en el país bajo este modelo de atención. Estas herramientas, transportadas en maletas de atención, permiten realizar exámenes clínicos directamente en el territorio. Esto elimina la necesidad de que la audiencia de estas zonas deba realizar desplazamientos prolongados hacia centros asistenciales urbanos para diagnósticos básicos.
Además de los equipos de tamizaje, el programa utiliza simuladores para procesos de formación, lo que fortalece las capacidades técnicas del personal de salud local. En lo corrido de 2026, tras la entrega formal de los equipos, se han registrado aproximadamente 200 atenciones médicas, con la meta de alcanzar 1.000 intervenciones adicionales en los próximos meses.

¿Cuál ha sido el impacto en las comunidades indígenas y rurales?
La estrategia ha priorizado el diálogo comunitario y el reconocimiento de la diversidad cultural en el departamento. Un ejemplo de esta integración es el trabajo realizado con la IPS indígena Camëntsá, donde la comunidad ha recibido estas herramientas tecnológicas como una alternativa viable para fortalecer su bienestar integral. La articulación entre el liderazgo comunitario, la academia y el personal técnico es fundamental para garantizar que la tecnología se traduzca en una mejora real de la calidad de vida.
El enfoque pedagógico también ha sido clave, pues el proyecto no se limita al diagnóstico técnico, sino que incluye procesos de educación en salud adaptados a las necesidades específicas de la población rural.
¿Es posible replicar este modelo en otras regiones del país?
La experiencia técnica y social acumulada en el Putumayo se perfila como un referente para otras zonas de Colombia con características geográficas similares. La combinación de laboratorios portátiles y plataformas de análisis de datos demuestra que la Transformación Digital en salud es un cambio cultural que puede superar las barreras físicas del territorio.
Al cierre de la ejecución de los recursos asignados, la meta institucional es consolidar este modelo de atención para que la ciencia y la tecnología sigan siendo aliadas de la equidad en el acceso a derechos fundamentales. La sostenibilidad del programa dependerá de la articulación continua entre las IPS locales y el uso eficiente de la infraestructura tecnológica ya instalada.






