Una empresa nacida hace una década dentro del ecosistema de Bancolombia lleva dos años operando como compañía independiente con un propósito claro: hacer que la tecnología Blockchain sea tan familiar como una billetera física. La educación financiera y la convergencia con Inteligencia Artificial son sus principales apuestas.
Mientras el debate global sobre las criptomonedas y los activos digitales sigue oscilando entre el entusiasmo y la desconfianza, Wenia —una empresa del Grupo Bancolombia— trabaja desde Colombia para reducir esa brecha. La plataforma, constituida formalmente como compañía independiente en 2022, opera bajo el modelo de intraemprendimiento: nació dentro de una corporación con 150 años de historia, pero funciona con la agilidad de una startup.
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¿Qué son los activos digitales y por qué importa entenderlos?
Los activos digitales son, en palabras de María Luisa Muñoz, líder de Desarrollo de Negocios de Wenia, “los activos que nacen, se transforman y se mueren en Blockchain“. Se trata de una tecnología que permite que cualquier bien del entorno físico tenga una representación digital —un token— y pueda transferirse entre personas a través de una red descentralizada. La definición es técnica, pero el reto que enfrenta la empresa es, sobre todo, cultural: convencer a la ciudadanía de que mover valor en Blockchain puede ser tan seguro y cotidiano como cargar efectivo.
“A la gente le da mucho temor dar un paso hacia lo desconocido, y sobre todo cuando estamos hablando de dinero“, reconoció Muñoz durante una entrevista con Impacto TIC. Por eso, el modelo de experiencia de usuario que ha desarrollado la compañía apunta a que la transición entre las finanzas tradicionales y los activos digitales sea imperceptible: “Como si tuvieras hoy un peso en la billetera o un peso digital en Wenya”, señaló.
¿Cómo se innova a velocidad de startup dentro de un grupo corporativo?
El contraste entre los tiempos del sector bancario tradicional y los de una empresa nativa digital es significativo. Muñoz, quien trabajó durante ocho años liderando innovación transaccional en Bancolombia,explicó la diferencia con datos propios: en esa etapa, su área logró sacar adelante cuatro desarrollos con impacto real en casi una década. En Wenia, lleva menos de dos años y el ritmo de lanzamiento es de una solución nueva por mes.
“Lo que tenemos hoy versus lo que salió en mayo del 2024 no tiene comparación, lo que yo me demoraba años en el mundo tradicional”, afirmó. Esta velocidad, sin embargo, no es improvisación: cada solución pasa por múltiples iteraciones internas, discusiones diarias sobre aliados, activos y rutas de desarrollo.
La separación estructural de Wenia respecto al resto del grupo es deliberada. “Nacimos dentro del grupo, somos un intraemprendimiento. Hace 10 años comenzamos estudiando la tecnología Blockchain“, explicó Muñoz. La formalización como empresa independiente en 2022 le dio a la organización autonomía para pivotar cuando sea necesario, sin perder el respaldo institucional.
¿Cuál es el papel de la inteligencia artificial en una plataforma de blockchain?
Wenia no opera solo con Blockchain. La Inteligencia Artificial (IA) está integrada de forma transversal en su arquitectura, aunque de manera invisible para quien usa la plataforma. “Blockchain e Inteligencia Artificial no pueden vivir separados”, afirmó Muñoz. “Detrás de todo lo que ves en Wenia, siempre tenemos agentes; hay Inteligencia Artificial que hace la experiencia mucho más fácil, pero que el usuario no sienta que es solamente un agente el que está detrás“.
Este enfoque —IA embebida y no protagónica— refleja una tendencia creciente en el sector fintech: utilizar los modelos de agentes para personalizar experiencias, automatizar procesos de verificación y reducir fricciones, sin exponer la infraestructura tecnológica al usuario final.
La educación, el verdadero desafío de adopción
A diferencia de Nequi —el neobanco del mismo grupo, cuya propuesta era digitalizar un producto conocido como la cuenta bancaria—, Wenia enfrenta un reto más profundo: no solo cambiar el canal, sino el concepto mismo de lo que se entiende por dinero y valor. “Nuestro reto, más allá de la tecnología, es la educación y que el usuario entienda muy bien qué está haciendo cuando se mueve en el mundo de los activos digitales”, señaló Muñoz.
Para el sector público y privado que toma decisiones sobre regulación financiera, política de innovación o Transformación Digital, el caso de Wenia plantea una pregunta de fondo: ¿está el ecosistema colombiano preparado para acompañar la masificación de los activos digitales con marcos normativos y programas de alfabetización financiera acordes a la velocidad con que avanza la tecnología? La respuesta, por ahora, sigue construyéndose.





