“Si un fabricante de cámaras reconocido quiere participar en el ámbito de la seguridad ciudadana, debe estar certificado, sí o sí, en un protocolo llamado ONVIF”, afirmó Edgart Ramírez, gerente de la vertical de Gobierno de Dahua. “Este protocolo permite que, independientemente de la marca de la cámara, el video pueda ser extraído y administrado desde un sistema de gestión de video(VMS)”.
Estas declaraciones, realizadas en medio del reciente Expo I 2026, realizado en Bogotá, explican parte de la filosofía de Dahua que busca facilitar la escalabilidad de las soluciones de videovigilancia, como ocurrió en la ciudad de Ibagué:
“Hace tres años, en Ibagué, se incorporaron 250 cámaras existentes a un sistema nuevo de 240 para un total de 490 cámaras y quedó funcional y unificado, independiente de la marca de los demás equipos, con un solo VMS, con un solo sistema de administración y control”, dijo Ramírez.
Este modelo de crecimiento no es exclusivo de las capitales departamentales. Ramírez recordó que para los municipios de categorías 4, 5 y 6, que suelen enfrentar limitaciones presupuestales, la industria ha desarrollado soluciones modulares. Además, según el vocero, existen esquemas de financiamiento con el Gobierno Nacional, a través del Ministerio del Interior, donde un municipio puede aportar un porcentaje menor (por ejemplo, el 10%) y el Estado cubre el resto.
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El poder de la metadata y el análisis inteligente
Otro factor clave destacado por Ramírez fue el papel de la metadata en los sistemas de videovigilancia modernos: “Desde hace 20 años, en que se comenzó el tema de los circuitos cerrados de televisión y las cámaras en los municipios, siempre se ha venido pidiendo más cosas además del vídeo”, dijo Ramírez, a lo que agregó:
“A partir de hace unos años, estamos incorporando temas de analítica de Inteligencia Artificial y eso está entregando una data muy importante; en realidad no se está haciendo mucho con ella. Entonces ahí viene el reto de la metadata: cómo con la información que estoy recibiendo de estas cámaras y de esa analítica, lo aprovecho para generar mejores resultados en gestiones de funcionarios públicos e inclusive de la Policía Nacional”.
En otras palabras, el salto cualitativo en la seguridad moderna ocurre cuando el video deja de ser una imagen pasiva y se convierte en datos procesables. Aquí es donde los servidores inteligentes juegan un papel transformador, ya que permiten dotar de Inteligencia Artificial a cámaras antiguas que no poseen estas capacidades de fábrica.
Gracias a este procesamiento, una sola imagen puede entregar múltiples atributos clave para una investigación. Según Ramírez, la tecnología actual de la compañía permite extraer de una cara o cuerpo “ocho caracteres diferentes de, por ejemplo, un promedio de edad, de cómo está vestido, de su expresión facial, de si usa gafas, de si tiene barba o de si tiene gorra”. Esto permite realizar búsquedas inteligentes que antes requerían horas de revisión manual por parte de operadores.
¿Por dónde comenzar en los proyectos?
Para los líderes locales que buscan transformar sus territorios, la clave no reside únicamente en la tecnología, sino en la claridad de los objetivos, destacó Ramírez. Según el vocero, el punto de partida para cualquier alcalde o gobernador debe ser la voluntad política y la identificación clara de la necesidad.
Una vez que el líder territorial sabe lo que quiere, existen múltiples caminos de financiamiento y asesoría técnica para materializar proyectos que mejoren la convivencia ciudadana y la prevención del delito. Después de todo, la seguridad no solo es un asunto de un municipio, sino que afecta a todo el país.
Si quiere conocer más al respecto lo invitamos a que siga nuestro cubrimiento especial en Impacto TIC como medio oficial de Expo I 2026.






