ESTUDIO

OpenAI impulsa la semana laboral de 4 días para afrontar las consecuencias de la IA



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Recientemente, uno de los gigantes de la Inteligencia Artificial, OpenAI, publicó el estudio ‘Industrial Policy for the Intelligence Age: Ideas to Keep People First’, un documento en el que recoge diferentes propuestas para navegar la transición hacia la superinteligencia de la IA, incluida una semana laboral de cuatro días y un fondo de riqueza pública.

Publicado el 7 de abr de 2026

Jorge Hernández

Periodista de tecnología, escritor y libretista. Editor en ImpactoTIC



OpenAI impulsa la semana laboral de 4 días para afrontar las consecuencias de la IA

Para nadie es un secreto que la legislación avanza más lentamente que la tecnología lo que, en términos simples, resulta en prácticas de negocios que dominan el mercado antes que existan leyes para normalizarlas. La Inteligencia Artificial aceleró ese proceso y volvió a poner sobre la mesa la posibilidad de replantear las jornadas laborales, como demuestra la última propuesta de OpenAI: semanas de cuatro días de trabajo.

Para ser más exactos, a comienzos de abril OpenAI presentó el informe titulado ‘Industrial Policy for the Intelligence Age: Ideas to Keep People First’. En él, una de las propuestas más destacadas es la implementación de pilotos de una semana laboral de 32 horas y cuatro días, sin reducción de salario, como una forma de distribuir los beneficios de productividad generados por la IA.

Por cierto, la visión de una jornada reducida no es un concepto nuevo en el pensamiento económico. Ya en 1930, John Maynard Keynes predijo en su ensayo ‘Economic Possibilities for Our Grandchildren’ que el progreso tecnológico permitiría, para el año 2030, una semana laboral de apenas 15 horas. Para Keynes, el principal desafío futuro de la humanidad sería gestionar el excedente de tiempo libre derivado de la eficiencia.

Incluso, el entonces vicepresidente de Estados Unidos, Richard Nixon, se refirió favorablemente en 1956 a la semana de cuatro días, describiéndola como algo posible en un “futuro no muy lejano”. A pesar de estas proyecciones, el modelo solo comenzó a estudiarse de forma sistemática en 1970 con Riva Poor, quien propuso la semana comprimida de 40 horas en cuatro días.

En años recientes, la idea ha ganado tracción a través de implementaciones prácticas en diversos países. Por ejemplo, entre 2015 y 2019, Islandia llevó a cabo experimentos sobre reducción de la jornada laboral, que aportaron evidencia sobre la viabilidad del modelo. OpenAI retoma este hilo bajo el concepto de dividendos de eficiencia‘.

Propuestas de OpenAI

Al hablar de los ‘dividendos de la eficiencia’, OpenAI se refiere a convertir las ganancias derivadas de la IA en mejoras sostenibles para los trabajadores. Esto implica que, a medida que disminuyen las tareas rutinarias y se reducen los costos operativos, las empresas destinen esos beneficios a fortalecer las prestaciones laborales: Aumentar las contribuciones a los planes de jubilación, asumir una mayor proporción de los gastos de salud y apoyar el cuidado de niños y personas mayores. Se sugiere que estos cambios se realicen manteniendo constantes los niveles de servicio y producción.

Más allá de la gestión del tiempo, el documento se centra profundamente en la distribución de la riqueza a través de un ‘Fondo de Riqueza Pública’. Este mecanismo está diseñado para garantizar que cada ciudadano tenga una participación directa en el crecimiento económico impulsado por la tecnología.

Para alcanzar este fin, OpenAI propone que las empresas de Inteligencia Artificial y los responsables políticos colaboren en la creación de este fondo. El capital se sembraría mediante inversiones en activos diversificados de largo plazo que capturen el crecimiento de las firmas que desarrollan y despliegan IA. Los retornos generados se distribuirían directamente a los ciudadanos, independientemente de su nivel de riqueza inicial.

Además Y como complemento a esta redistribución, el estudio introduce el concepto de los ‘robot taxes’ o impuestos al trabajo automatizado. Esta medida busca compensar la erosión de los ingresos fiscales tradicionales que actualmente financian sistemas vitales como la seguridad social. Al gravar la labor realizada por sistemas autónomos que reemplazan puestos humanos, se busca asegurar un flujo de recursos que sostenga los servicios públicos.

Un nuevo derecho

El estudio introduce el ‘Derecho a la IA’ como un pilar fundamental para la equidad. Se propone tratar el acceso a los modelos fundacionales como un servicio esencial similar a la electricidad o el internet. Esto implica garantizar que comunidades desatendidas, escuelas y pequeñas empresas tengan acceso asequible o gratuito a las capacidades que impulsan la productividad moderna.

Para mitigar los riesgos de la transición, OpenAI sugiere la creación de ‘redes de seguridad adaptativas’. Estas serían ayudas económicas temporales que se activarían automáticamente cuando métricas públicas, como las tasas de desempleo sectorial, superen ciertos umbrales de disrupción. Además, se propone un sistema de ‘beneficios portátiles’ que sigan al individuo a través de diferentes empleos y emprendimientos.

Este conjunto de propuestas de OpenAI se presenta como un punto de partida para una conversación global, pero es apenas el comienzo. ¿Usted qué opina? ¿Es realista, ingenua o inevitable?

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