2026 se ha perfilado como el año de los resultados de la Inteligencia Artificial, dejando de lado la especulación. Según el informe ‘State of AI in the Enterprise 2026‘, elaborado por Deloitte, el acceso de la fuerza laboral a herramientas de IA autorizadas creció un 50 % en el último año, alcanzando al 60 % del personal. Sin embargo, el ecosistema empresarial enfrenta ahora el desafío de la “activación”: transformar ese acceso en una integración profunda que modifique los modelos de negocio.
El informe, que se basó en una investigación primaria realizada a través de una encuesta global profunda a 3.235 líderes y ejecutivos de alto nivel (C-suite), explica que pesar de la aceleración, persiste una brecha importante en la implementación. Aunque el 54 % de las empresas espera mover más del 40 % de sus experimentos a producción en los próximos seis meses, solo el 25 % ha logrado alcanzar ese hito hasta la fecha. Esta transición marca el fin de la etapa de “pilotos aislados” para dar paso a una era definida por tres tendencias:
- La IA agéntica
- La IA física
- La soberanía tecnológica.
Índice de temas
¿De qué manera la IA física está impulsando la automatización industrial?
La gran transformación de este año es el ascenso de la IA agéntica. A diferencia de los modelos anteriores que solo proporcionaban información o resúmenes, los agentes actuales pueden establecer metas, razonar en tareas de múltiples pasos y coordinar acciones directamente a través de APIs. De acuerdo con la investigación, el 74 % de las organizaciones planea desplegar este tipo de sistemas en los próximos dos años.
“La Inteligencia Artificial se encuentra ya presente en múltiples organizaciones e industrias, generando una ventaja competitiva para quienes la adoptan de forma eficaz”, señala Carlos Labanda, socio de AI & Data en Deloitte Spanish Latin America. No obstante, el crecimiento tecnológico supera la capacidad de supervisión: solo el 21 % de las empresas cuenta con un modelo maduro para la gobernanza de agentes autónomos, lo que eleva el riesgo de acciones no deseadas en entornos de producción.
¿Cómo está impactando la IA física en los sectores industriales?
Más allá del software, la IA física —que combina aprendizaje automático con robótica y sensores— ya está presente en el 58 % de las compañías. Se proyecta que esta cifra llegue al 80 % para 2028, impulsada por la automatización en manufactura, logística y defensa. En regiones como Asia-Pacífico, la adopción es aún más agresiva, liderando la integración de vehículos autónomos y drones en la operación diaria.
El impacto de estas tecnologías se refleja en áreas como la seguridad inteligente (21 %), la robótica colaborativa (20 %) y los gemelos digitales (19 %). No obstante, la implementación física conlleva barreras de costo y seguridad más estrictas que las digitales, exigiendo una infraestructura que soporte el procesamiento de datos en el borde (Edge Computing).
¿Por qué la soberanía tecnológica es hoy un pilar de independencia estratégica?
La IA soberana ha escalado como una prioridad para la alta dirección. El 77 % de las empresas encuestadas ahora considera el país de origen de una solución tecnológica como un factor crítico en su selección de proveedores. Este concepto implica que las naciones y organizaciones diseñen, entrenen y desplieguen sistemas bajo sus propias leyes, utilizando infraestructura local y datos gobernados regionalmente para reducir la dependencia de terceros extranjeros.
El informe destaca que el 83 % de las organizaciones ve la soberanía de la IA como un elemento clave de su planeación estratégica. “La IA soberana no es solo propiedad tecnológica; se trata de independencia estratégica“, cita el reporte, subrayando que la capacidad de innovar de forma segura es hoy un diferencial competitivo.
¿Está el talento humano preparado para el rediseño del trabajo?
El reto operativo más persistente sigue siendo el factor humano. Aunque el 82 % de la audiencia empresarial espera que al menos el 10 % de sus puestos de trabajo se automaticen en tres años, el 84 % de las empresas aún no ha rediseñado los roles ni la naturaleza del trabajo en torno a las nuevas capacidades de la IA.
La mayoría de las estrategias se limitan a la educación básica para elevar la fluidez digital (53 %), pero pocas organizaciones están rediseñando, desde la base, los planes de carrera para la colaboración humano-máquina.
La integración exitosa requerirá de liderazgos que trasciendan la eficiencia de costos y apuesten por una reinvención estratégica donde la tecnología actúe como un multiplicador de la creatividad y el juicio humano. Las empresas que solo busquen ahorrar costos con IA se quedarán atrás frente a aquellas que utilicen la tecnología para transformar estructuralmente su modelo de negocio.







